15 de enero, Día mundial de la Migraciones


09 de Enero, 2012
Con llagas en los pies, el rostro quemado por el sol, los integrantes de la Caminata por la Defensa y Dignidad de los Migrantes, recorrieron más de 100 kilómetros.

Con llagas en los pies, el rostro quemado por el sol, los integrantes de la Caminata por la Defensa y Dignidad de los Migrantes, recorrieron más de 100 kilómetros con antorchas, mantas, cruces y banderas de países del istmo centroamericano, con la ilusión de concientizar a las autoridades mexicanas para que respeten la dignidad de los inmigrantes. A su paso, la gente les grita: "Animo, Animo, muchachos. Arriba los migrantes" Otros meten las manos al bolsillo y les dan algunas monedas. Diversos movimientos cristianos y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) acompañan y alientan a la Caminata por la Defensa y Dignidad de los Migrantes, encabezada por organizaciones no gubernamentales que inició su recorrido en la frontera con Guatemala y llegará a los límites de Oaxaca.

Desde el continente europeo, Manuel Ureña, Arzobispo de Zaragoza - España, afirma que el fenómeno migratorio, que en estos últimos años ha adquirido proporciones inéditas, plantea siempre a la conciencia cristiana la exigencia de la acogida, de la solidaridad y del compartir los bienes con el hermano inmigrante. Pero, al mismo tiempo, la acogida de los emigrantes y refugiados constituye hoy una oportunidad providencial para renovar el anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo. Al celebrarse el próximo domingo, 15 de enero, la Jornada Mundial de las Migraciones, el Arzobispo ha propuesto a las comunidades cristianas prestar una asistencia pastoral adecuada a los inmigrantes. El mundo actual se caracteriza por la movilidad, haciendo que la sociedad actual, en la que conviven y se interrelacionan tantos pueblos y razas, sea intercultural, interétnica, acusadamente plural y multirreligiosa.

Escenario propicio para la evangelización, asegura Ureña. "Tengamos en Europa la suficiente humildad como para dejarnos interpelar e increpar por las voces cristianas que, viniendo de fuera, denuncian el invierno eclesial en que estamos inmersos", manifiesta Monseñor. Hoy, la misión evangelizadora ya no consiste en un movimiento norte-sur o este-oeste. Hoy, la misión se encuentra en los cinco continentes. Por lo tanto, la comunidad humana resultante del hecho migratorio constituye un escenario privilegiado para la evangelización, aseguró Monseñor Manuel Ureña, Arzobispo de Zaragoza.

 


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