50 Años de Comunión, diálogo y solidaridad


28 de Noviembre, 2011
En la celebración número 50 de ADVENIAT, hubo diversos testimonios sobre la gran labor realizada a través de estos años, para los más necesitados de la Iglesia latinoamericana.

En el marco de los 50 años de Adveniat, un momento del congreso fue la Pastoral en América Latina y la labor llevada a cabo por  Adveniat. Así lo ilustraron los testimonios de Mons. Emilio Aranguren de Holguín, Cuba que destacó: “Que Adveniat ayuda a la Iglesia en América Latina a ser sacramento de amor, solidaridad y justicia, en nuestro pueblo. Y hace realidad la opción por los más pobres, por medio de distintas acciones y movimientos”.

Presentando el testimonio de Brasil, Martha Bispo agradeció a Dios por el gesto de la Iglesia alemana, que no solo valora las acciones sociales, sino también la formación y el estudio”.

Thomas Jung de Colombia describió la acción de los comités parroquiales de Pastoral Social en el sur de Colombia quienes se comprometen con la Palabra de Dios, se forman en Biblia y así impulsan y dinamizan la sensibilidad social y comunitaria.

Rufino Rodríguez presentó un manual de la celebración de la Palabra de Dios que utilizan más de 17.000 delegados que se acercan a lugares donde los sacerdotes no pueden hacerse presentes.

El P. Clodomiro Siller de México habló particularmente de la pastoral indígena, agradeciendo el importante aporte que Adveniat ha hecho hacía esta realidad.

Bajo el título: Los desafíos pastorales a cinco años de Aparecida, se trabajó con distintas ponencias y reuniones de grupo con las correspondientes propuestas.

El Dr. Guillermo León Escobar, hizo una lectura de la realidad desde los desafíos a los que hay que responder con urgencia: la desinformación, la necesidad de una mejor integración en América Latina, en el orden económico y político, (…) la lucha por una mayor equidad, el respeto por la ecología y el medio ambiente. El Dr. Escobar, considera que todos estos desafíos se envuelven en el “desafío de la Nueva Evangelización”, concepto nacido en nuestra América y propio del CELAM. Para nosotros los portadores de Aparecida ella representa el desafío del anuncio del Evangelio vinculado al VER, JUZGAR y ACTUAR sumiendo las formas, lenguajes y cercanías que demanda el buen suceso del Señor entre nosotros, (…).

La intervención de Monseñor Andrés Stanovnik, Arzobispo de Corrientes Argentina subrayó los desafíos teologales pastorales:

Es acertada la afirmación que dice “la misión es relación”[1]. La renovación de la pastoral misionera pasa por el modo de relacionarse con los demás, porque “importa el vínculo que se crea, que permite transmitir “actitudes” evangélicas”. (…) Y el desafío, desde esa cercanía, es llegar a todos sin excluir a nadie. En el último subsidio del CELAM se describe la Misión Continental a partir de las vocales: A, E, I, O, U. De donde se deriva que la misión será un acercarse cariñoso, devoto, respetuoso a la gente;  la misión invitará de corazón a vivir el encuentro con Jesucristo vivo; la misión nos moverá a tomar conciencia de nuestra identidad de discípulos misioneros; Los otros son aquellos que están más allá de nuestra orilla; La misión nos pide unidad de todos, obispos, sacerdotes, religiosos, consagrados, laicos, movimientos y comunidades, en torno a la pastoral misionera, para anunciar a Jesucristo en el mundo entero.

Esta misión, que pone un acento nuevo en los vínculos personales, los cuales se establecen a partir de un siempre renovado encuentro con Cristo, “debe tener en cuenta “explícitamente su presencia en la persona de los pobres y excluidos[2] –leemos en el Itinerario–; para ello, la misión permanente requiere de una conversión personal, pastoral y eclesial e “implica reformas espirituales, pastorales y también institucionales”[3]; y tiene, además, una dimensión ecuménica: no pretende hacer prosélitos, crece por desborde de alegría y por contagio espiritual.[4] Esa cercanía misionera confirma la importancia y la valoración de la religiosidad popular porque nos lleva a descubrir lo que ya hay de Dios en el corazón de nuestros pueblos.[5]

La conversión personal, pastoral y eclesial es el principal desafío para ese nuevo estilo comunional de misión, en la que se priorizan los vínculos. En el centro de este horizonte debe estar siempre la persona viva de Jesús. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza!, dijimos en Aparecida.

Marita Sagardoyburu



[1] Carta pastoral de los obispos argentinos con ocasión de la Misión Continental, Comisión permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, 20 de agosto de 2009, n. 19.

[2] Cf. DA, n. 550.

[3] DA, n. 367.

[4] Benedicto XVI, Homilía en la Eucaristía de inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, 13 de mayo de 2007, Aparecida, Brasil.

[5] Cf. Carta pastoral de los obispos argentinos…, n. 20.


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