Despedida del P. Fidel Oñoro
2011-10-04
Estimados hermanos(as) en la escucha y servicio de la Palabra,

Esta cartica es para decir un inmenso G R A C I A S.

El pasado 30 de septiembre, fiesta de San Jerónimo, terminé mi servicio como Director del CEBIPAL del CELAM; desde el día 4, fiesta del que dijo "Mi regla de vida es el Evangelio", volví de lleno al estudio de la Sagrada Escritura, esta vez en la Universidad Pontificia de Salamanca, bajo la dirección del P. Santiago Guijarro.

El nuevo Director del CEBIPAL es el P. Gabriel Naranjo Salazar, vicentino, quien se desempeña al mismo tiempo como Secretario General de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR) y como Coordinador Sub-regional de la FEBIC-LAC. De manera que el CEBIPAL queda en las mejores manos: un biblista connotado y conocedor a fondo de la Iglesia latinoamericana, especialmente de su camino con la Palabra. Sobre el P. Gabriel invocamos las bendiciones del Señor. Los invito para que le ofrezcamos toda nuestra colaboración.

Sea la ocasión para agradecerles de todo corazón todo el bien que me hicieron durante los siete años anteriores. El CELAM fue para mí un espacio privilegiado de contacto provechoso con la gran riqueza de nuestra Iglesia latinoamericana y caribeña, con su incalculable tesoro de fe, de amor a la Palabra de Dios, con su creatividad y también permanente inquietud en la búsqueda de caminos pastorales. He sido testigo de la tremenda riqueza humana y espiritual que tenemos en nuestros Obispos latinoamericanos, así como en la inmensa mayoría de mis hermanos sacerdotes en quienes encontré hermanos y amigos que me han enseñado tanto. Ni qué decir del fuego contagioso de los miles y miles de laicos comprometidos y religiosos(as) que impulsan la Iglesia por todos sus costados y no cesan de pedir, bien servido, el pan sabroso y nutritivo de la Palabra para luego ofrecerlo a todos los que les rodean. ¡Qué maravilla haber conocido gente de tan alta calidad!

Ha sido tanto lo recibido a través de tantos encuentros en torno a la Palabra, para estudiarla, rezarla o reflexionar juntos como servirla mejor, que -permítanme decirlo-nunca me cansaré de agradecerlo. De lo que me lamento es de mis numerosas y notables insuficiencias.

Me dan luz en este momento las palabras que me escribió hace poco una amiga Religiosa: "Deseo que sientas que el Señor ayuda a pasar este tiempo de dejar la orilla conocida, aventurarse a cruzar el puente y llegar a una actividad diferente. Mayor soledad, silencio, reflexión, pero todo ello para el bien de la misión y del misionero, por supuesto".

De nuevo GRACIAS a todos (cómo quisiera poder decir en este momento cada nombre!) por su apoyo, por su amistad y por el ánimo que me han transmitido en este caminar de fe compartido. Me encomiendo a sus oraciones.

Su hermano y servidor en Jesús y María,


P. Fidel Oñoro, cjm