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P. Paulo Crozera Vice-rector académico
A alegria do encontro com o ressuscitado
 
Jueves 28 de Abril de 2011
Nunca consegui proclamar o Evangelho de João sobre o encontro de Maria Madalena com o Ressuscitado sem me emocionar.

Nunca consegui proclamar o Evangelho de João sobre o encontro de Maria Madalena com o Ressuscitado sem me emocionar. Sinto sempre um nó na garganta e preciso disfarçar as lagrimas que correm com naturalidade de meus olhos.

Sempre guardei comigo esta experiência e não procurei compartilha-la, pois pensei que era coisa minha e que isso acontecia somente comigo, até o momento em que li algumas páginas sobre Maria Madalena no pequeno livro de Abbé Pierre, traduzido para o espanhol e intitulado “Dios mío ¿por qué?”. Fiquei surpreendido ao ver que este mesmo sentimento se passava com ele.

Por isso, transcrevo aqui esta sua reflexão que é um convite a viver a Páscoa com paixão, reconhecendo nosso bem-amado Senhor Jesus e enchendo-se das alegrias da Páscoa.

“…En su Evangelio, Juan nos cuenta que a los dos días del abominable suplicio de Jesús, al alba, María de Magdala, acompañada de algunas otras mujeres, acude a la tumba para embalsamar el cuerpo de Cristo. La piedra se ha desplazado, la tumba se halla vacía. Para María es atroz: ¿quién ha robado el cuerpo de su bienamado? Ni por un instante piensa en la Resurrección. Busca desesperadamente un cadáver para verlo y tocarlo por última vez. Es entonces cuando aparece en el huerto un hombre al que no reconoce, por lo obsesionada que está con la búsqueda del cadáver, y a quien ella toma por el hortelano. Jesús resucitado le dice: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’ María le responde: ‘Si eres tú quien se lo ha llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré’.

Jesús dice entonces esta simple palabra: ‘María’. Al oír su nombre, María lo reconoce, y sus oídos, sus ojos y su corazón se abren por fin al misterio de la persona del Cristo resucitado. Ella se lanza hacia Jesús con este grito conmovedor del corazón: ‘Rabbuní’.     Esta palabra hebrea podría traducirse como ‘maestro querido’. […] Estas dos palabras que se suceden, ‘María’ y ‘Rabbuní’ me impresionaron, y siguen impresionándome ochenta años más tarde. Contienen, por ellas mismas, todo el misterio de la Encarnación y de la Redención, todo el misterio de Cristo. Hablan del amor loco de Dios por la humanidad. Dios, que con una infinita ternura nos llama a cada uno de nosotros por nuestro nombre: ‘María’. Y la humanidad que, cuando reconoce este amor de Dios, se lanza a sus pies en un deseo enloquecido: ‘Rabbuni”. Cada vez que releo estas dos palabras me emociono profundamente. En lo más profundo de mi ser oigo: ‘Henri”, mi nombre de pila, y siento la amorosa mirada de Jesús que se posa sobre mí. […] Me identifico con la alegría inmensa de la que reconoce a su bienamado. Eso hace que me vengan lágrimas a los ojos y al corazón.”

Desejo que cada um possa fazer a experiência deste encontro amoroso com o Senhor. Que nossos olhos e nosso coração se abram e possamos perceber os sinais da ressurreição em meio ao mundo.


Feliz e santa Páscoa do Senhor!


 

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