Conclusiones del VI Simposio de Teología India


04 de Octubre, 2017

Convocados por el Departamento de Cultura y Educación del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), nos hemos reunido en Asunción, Paraguay, del 18 al 23 de septiembre de 2017, obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos, para reflexionar en los contenidos de la Teología India y su vivencia en los pueblos originarios.

En continuidad con los Simposios anteriores, abordamos puntos centrales de nuestra fe católica, con su incidencia en la vida de nuestros pueblos. En esta ocasión, compartimos sobre el misterio de la Santísima Trinidad y las familias indígenas. Estos son los puntos asumidos en forma consensuada:

  1. TRINIDAD
  1. Dios es misterio y supera toda lógica humana. Dios nos ama y se involucra en nuestra vida. Dios se hace visible, amarra todo lo que existe, es el corazón de toda la realidad. El misterio trinitario va más allá de las categorías teológicas, y su presencia está en todos los pueblos y culturas. “Señor, tu saber me sobrepasa” (Sal 138).
     
  2. Los pueblos originarios viven y expresan el misterio de la Trinidad con sus propias categorías, lo cual representa un aporte valioso para la teología. No tienen formulaciones doctrinales trinitarias propias, sino vivencias de este misterio.
     
  3. Las diversas teologías indias nos manifiestan que Dios es vida y experiencia, no una idea abstracta.
     
  4. La fe cristiana, que se fundamenta en la Trinidad, comprendida por la tradición cristiana como perijóresis, se expresa en la espiritualidad de los pueblos indígenas como relacionalidad, reciprocidad, complementariedad, comunitariedad. Es más que la diversidad en la unidad.
     
  5. Los pueblos viven en un proceso dinámico siempre abierto de comprensión de la Revelación. Por nuestra fe, sabemos que en Jesucristo se nos dio la “plenitud de toda la Revelación” (DV 2).
     
  6. El ser humano no es solo creatura, sino imagen e hijo de Dios. Al encarnarse, Dios se hizo humanidad y parte del cosmos (Cf LS 99 y 236).
     
  7. La visión de los pueblos indígenas es más cosmocéntrica que antropocéntrica. Las teologías indígenas están llamadas a reflexionar y profundizar la teología de la creación, desde las sabidurías y espiritualidades ancestrales, con relación al misterio trinitario.
     
  8. Desde ciertos sectores sociales y eclesiales, no se logra entender la relación que los pueblos originarios tienen con la naturaleza. Esta incomprensión genera miedos y juicios sobre la experiencia indígena, juzgándola como sacralización de la naturaleza, panteísmo, animismo...
     
  9. En las espiritualidades indígenas se celebra y entiende el Misterio de manera íntegra e interrelacional. El Espíritu está presente como fuerza vital en la vida y en las expresiones de los pueblos originarios. Así, la vivencia de la Trinidad asume diversas acentuaciones: unos resaltan más al Padre, otros más al Hijo, y otros más al Espíritu Santo. Algo semejante sucede en otras espiritualidades.
     
  10. Las teologías indígenas reconocen lo femenino y masculino de Dios; como Iglesia, deberíamos reconocer y recuperar esa perspectiva.
     
  11. Para descubrir la revelación trinitaria –Dios familia-comunidad– desde las narrativas indígenas, es necesario hacer un proceso de descolonización de las mentes (Cf DA 96).
  1. FAMILIA
  1. La vida familiar y comunitaria de los pueblos indígenas y su relación con la creación nos acercan al misterio trinitario de forma novedosa y nos recuerdan precisamente que la revelación del misterio de Dios es un proceso dinámico. Sin embargo, hoy el mundo postmoderno y globalizado, que favorece el individualismo y amenaza la vida comunitaria, pone en peligro esta comprensión.
     
  2. Los conceptos de casa y familia en los pueblos originarios tienen una dimensión mucho más amplia y profunda, que están más en sintonía con el pensamiento bíblico y que nos ayudan a percibir el mundo como casa común (Cf LS 1, 13, 53, 155).
     
  3. El sentido ampliado de familia que incluye al cosmos, es el gran paradigma que los pueblos indígenas aportan a nuestra concepción de ser familia, comunión de amor.
     
  4. La familia comunidad, aunque afectada por cambios acelerados y problemas contemporáneos, es un espacio de resistencia ante los sistemas hegemónicos colonialistas. Esta resistencia comunitaria-familiar, impulsada por las espiritualidades indígenas, posibilita vislumbrar la tierra sin mal, el buen vivir, la casa común.
     
  5. Reconocemos que actualmente no existe un modelo único de familia; por tanto, estamos convocados a acompañar las diversas situaciones y configuraciones de las familias indígenas.
     
  6. Dadas las grandes trasformaciones en las familias indígenas, por los fenómenos de urbanización y migración, es cada vez más necesario volver a las raíces de su identidad y autoestima como fuente de resistencia y vida.
     
  7. Como Iglesia, reconocemos que las mujeres son fuente de sabiduría y de resistencia en los pueblos indígenas.
  1. TEOLOGIA:
  1. La teología de cada pueblo tiene su raíz y se nutre en el territorio y en el contexto histórico; por esta razón, las teologías indígenas también son teologías contextuales.
     
  2. Dado que hay centenares de pueblos indígenas, cada uno con su propia teología, cosmovisión y cosmovivencia, el proceso de inculturación del Evangelio debe respetar tiempos, espacios, procesos, lo que exige escuchar sin ideas preconcebidas, teniendo presente que el Evangelio es una propuesta y no una imposición.
     
  3. Es urgente enriquecer la comprensión de las fuentes tradicionales de la teología (Biblia, Tradición y Magisterio: Cf DV 10) y saber leerlas a la luz de las experiencias humanas pasadas y presentes, como los mitos, ritos, sueños, ayunos, tradiciones, costumbres, y la misma creación; así como su dimensión simbólica y dinámica.
     
  4. Reafirmamos que el método de las teologías indias es fuertemente simbólico, narrativo, cósmico y celebrativo.
     
  5. La espiritualidad de los pueblos originarios es una fuerza vital que los fortalece como protagonistas de su propia historia.
     
  6. Las celebraciones religiosas indígenas nos invitan a valorar la naturaleza, la itinerancia, el nomadismo, que expresan el estilo del discipulado cristiano eminentemente celebrativo.
  1. DESAFIOS:
  1. Descubriendo y reconociendo la importancia de las experiencias religiosas de todos los pueblos indígenas, es urgente avanzar en un proceso de diálogo intercultural e interreligioso, para enriquecernos mutuamente, teniendo en cuenta que nuestras teologías no son completas ni definitivas.
     
  2. Es tiempo de promover las teologías interculturales e interreligiosas, como proceso para la elaboración de las teologías indígenas.
     
  3. Nos damos cuenta de que, en la práctica, algunos miembros de la Iglesia no estamos dispuestos a avanzar en los procesos de cambio: doctrinales, litúrgicos, teológicos y pastorales.
     
  4. En cada una de nuestras formas de vivir la fe en Dios y en su expresión de los diferentes pueblos, debemos estar abiertos a enriquecernos y a enriquecer a otros.
     
  5. Evangelizamos en la medida que somos evangelizados.
     
  6. Los pueblos originarios, contemplativos y místicos, corren el riesgo de ir perdiendo estos valores por las amenazas de la globalización neoliberal.
     
  7. Necesitamos profundizar y asumir el Magisterio de la Iglesia, que da luces para nuestro caminar.
     
  8. Usar las herramientas de las diversas teologías cristianas, para dar carta de ciudadanía dentro de la Iglesia a las teologías indígenas.
     
  9. Continuar elaborando nuestro quehacer teológico desde la cruz y desde las víctimas, como fuerza y resistencia.
     
  10. Es prioritario tomar en cuenta el aspecto generacional en nuestros encuentros de teología india y en nuestras comunidades.
     
  11. Considerar que las identidades y espiritualidades de los pueblos indígenas, en los nuevos espacios de convivencia, son las que llevan a la conexión con las raíces ancestrales.
     
  12. Asumir que estamos en un cambio de época y, por tanto, se deben discernir los signos de los tiempos, para poder responder a los nuevos interrogantes teológicos. 
 


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