"Sabemos que nuestra tarea no es la de ser negociadores ni mediadores sino la de crear un ambiente propicio a la paz en el país. Y facilitando acercamientos y diálogos", explicó monseñor Rubén Salazar, presidente de la Conferencia Episcopal, al aclarar que el Gobierno aún no ha invitado a los obispos a hacer parte de lo que sería el inicio de un proceso de paz.
"El presidente Santos ha reafirmado la voluntad del Gobierno de ofrecernos la posibilidad de participar en la construcción de la paz en el país, cuando él lo crea conveniente", advierte el también arzobispo de Bogotá al recordar que en los últimos 20 años la Iglesia ha cumplido un papel muy importante en asuntos relacionados con la búsqueda de una salida negociada al conflicto armado.
"Una vez más queremos decir: estamos listos", insistió monseñor Salazar al expresar la alegría que existe en el clero por la posibilidad de volver a hablar de paz y por la que sería su participación en estos diálogos.
"Tenemos que dejar al lado todo lo que nos puede diferenciar desde el punto de vista ideológico o político. En este momento lo importante es que en Colombia se habla nuevamente de construir la paz", añadió.
Monseñor Salazar también hizo un llamado a las Farc para que cesen sus acciones terroristas como una muestra de que verdaderamente están dispuestas a hablar sobre un posible fin del conflicto armado.
En el comunicado titulado "Bienaventurados los que trabajan por la paz" el episcopado destaca "la prudencia y seriedad" con las que el gobierno ha manejado estos acercamientos preliminares.
En este contexto, la Iglesia Católica, reitera nuevamente su "disponibilidad de contribuir a la búsqueda de la paz, facilitando un clima de perdón y reconciliación".
El comunicado concluye con un llamado a todo el pueblo de Colombia "a hacer propia la causa de la paz aportando cada uno desde su propia condición".