El drama de los haitianos en la frontera México-Estados Unidos


10 de Noviembre, 2016
Miles de migrantes esperan ingresar a los Estados Unidos.

Como una auténtica “crisis migratoria” ha sido calificada la situación de miles de haitianos que desde el 27 de mayo han llegado a la ciudad fronteriza de Tijuana, en México, con la esperanza de ingresar a los Estados Unidos, país que les abrió las puertas después del terremoto que azotó a su país el 12 de enero de 2010.

Los coordinadores de albergues y refugios en Tijuana han destacado que la situación “se salió de control y las autoridades, tanto mexicanas como estadunidenses, no se han podido coordinar para remediarlo”.

¿Cómo se generó la crisis? En un reportaje publicado en el portal vice.com, Manuel Ayala detalla que cuando los primeros migrantes llegaron a la frontera, el Instituto Nacional de Migración (Inami) se comunicó con el personal del Desayunador Salesiano Padre Chava, por petición del Custom and Border Protection (CBP) de los Estados Unidos, para que acogieran, temporalmente, a 150 haitianos que estaban esperando para cruzar la frontera.

“Al siguiente día empezó a fluir el traslado de la gente conforme fue llegando la autoridad por ellos. Los llevaban en bloques a las oficinas del CBP, pero en un momento determinado las autoridades del Inami les dijeron que ya no irían por más gente y que querían que ellos se encargaran e hicieran esa tarea, con el pretexto de que migración no podía implicarse en esa situación.

El personal del Desayunador del Padre Chava lo hizo: consiguieron vehículos y comenzaron a transportar a 25 personas cada mañana. Tenían una atención fluida: llegaban unos, al día siguiente salían otros. Se propusieron atender 50 personas diariamente para agilizar el proceso, pero de pronto les dijeron que ya no podían ir a dejarlos porque la CBP había cambiado sus oficinas de atención, esto debido a que en el camino que conducía a las oficinas existía un margen de tránsito peatonal en donde se filtraban personas que no estaban albergadas en ese refugio.

En ese momento el CBP le daba atención especial a quien venía del albergue Padre Chava, porque sabían que era gente que estaba en espera. Pero se empezó a generar un caos y fue entonces que se les ocurrió hacer unos boletos con los cuales se les agendaba su cruce a Estados Unidos. Sin embargo, las personas se dieron cuenta que podían formarse dos veces. Tenían así doble boleto y algunas personas comenzaron a negociar con ellos.

Lo peor vino después, cuando a alguien se le ocurrió clonar los boletos y el negocio era mucho mayor. Ante la situación, la autoridad de ambos países tomó cartas en el asunto y se interrumpió ese proceso. El problema fue que las interrupciones detuvieron el cruce de cien personas diarias, que se fueron quedando varadas en varios espacios de la ciudad, provocando una aglomeración de refugiados haitianos que todavía se pueden ver por la calles de Tijuana”.

Día tras día la situación ha empeorado, derivando en graves consecuencias humanitarias, como ha explicado la coordinadora general de la obra salesiana, Margarita Andonaegui: “esta situación es sin duda una crisis humanitaria, resaltó, y a final de cuentas es una crisis mundial, ya que se trata de personas que vienen de Haití con un libre tránsito por América y al final a todos nos implica: desde Haití, que fue de donde salieron; Brasil, que los tuvo seis años trabajando; México, porque por aquí transitan; y sobre todo a Estados Unidos, reiteró, porque ellos abrieron sus puertas y ahora las tienen semiabiertas”.

Por su parte, Rodulfo Figueroa Pacheco, delegado del Inami en Baja California, ha informado que “desde mayo pasado han llegado 8.500 migrantes a Baja California, de los cuales unos 2.600 permanecen todavía en Tijuana, y el resto en Mexicali. Sin embargo, agregó, se trata de un número muy variante ya que todos los días llegan más”. De este modo, en Tijuana, mientras esperan su turno para ingresar a los Estados Unidos, cientos de haitianos viven en sus calles, a la intemperie, no obstante que los centros para refugiados les proporcionan alimentación y acceso a baños y duchas.

Sin embargo, la tensión y la zozobra se mantiene. Ante esta situación, el sacerdote mexicano Alejandro Solalinde, reconocido por su activismo a favor de los derechos humanos de los migrantes, ha manifestado que “debido a que las autoridades no los están atendiendo de manera adecuada y precisa, estos podrían volcarse contra la sociedad de diferentes maneras, principalmente formando parte del narcotráfico y experimentando a través de la delincuencia. (…) El problema no es porque los haitianos sean ‘malas personas’, sino porque están a la deriva, esperando la atención tanto del gobierno de México como de los Estados Unidos. Estar a la deriva y con la necesidad de tener que sobrevivir en un lugar que no es el que ellos tenían pensado, los va a llevar a buscar posibilidades y situaciones fáciles de supervivencia, y el narcotráfico se las va a ofrecer, agregó”.

Lea el reportaje completo de Manuel Ayala, que lleva por título: “Miles de haitianos varados en Tijuana: la crisis migratoria que recae en Estados Unidos”, en: http://bit.ly/2frx0BD

Dpto. de Comunicación y Prensa CELAM
Fuente y foto: vice.com

 


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