“Las obras de misericordia ayudan a la fraternidad de América”, afirman Caballeros de Colón


30 de Agosto, 2016

Carl Anderson: “Hemos comprendido que las obras de misericordia corporales no solo se pueden expresar a través de la financiación de proyectos de caridad, sino deben expresarse a través del testimonio de la acción directa y personal”

 

BOGOTÁ, 29 DE AGOSTO | Las obras de misericordia “fortalecen la fe del que recibe y del que da” y ayudan a la fraternidad de los pueblos americanos, afirmó Carl Anderson, CEO de los Caballeros de Colón, en sus palabras pronunciadas por un representante de esta organización católica internacional durante el tercer día del “Jubileo Extraordinario de la Misericordia en el Continente Americano” que se realiza en Bogotá (Colombia), del 27 al 30 de agosto.

El texto de Anderson fue leído ante obispos, sacerdotes, religiosos y laicos por Andrew Walther, Vicepresidente de Comunicaciones de los Caballeros de Colón, quien participó en el panel “Experiencia de obras de misericordia en las Américas”, junto con el P. Renato Poblete, del Hogar de Cristo (Chile), el Hno. Hans Stapel, de Fazendas da Esperança (Brasil), Mons. José Luis Azuaje, de Cáritas Latinoamericana, y Vicky Thorn, del Proyecto Raquel (Estados Unidos).

Durante su intervención, Walther narró que los Caballeros de Colón fueron fundados por el P. Michael McGivney como una iniciativa caritativa para atender y fortalecer la fe de la minoría católica que era discriminada en Estados Unidos. Luego, esta organización extendió su apoyo a los fieles de otras partes del mundo, como en México durante la persecución religiosa de la década de 1920, y a los cristianos de Medio Oriente que son perseguidos actualmente por el Estado Islámico.

“El P. McGivney comprendió que la fe debía ser vivida activamente”, indicó, y recordó que además “uno de los miembros fundadores escribió que (los caballeros de Colón) ‘fue diseñado para unificar los ciudadanos católicos americanos de todas las naciones’”.

“Así, donde la gente tiene hambre, les damos de comer, cuando tienen frío, les proporcionamos ropa de abrigo, donde su fe se tambalea, evangelizamos, donde las vidas de los inocentes, los ancianos y los niños por nacer no son valoradas, nos ponemos de pie con ellos y servimos como su voz. Donde hay una madre en una crisis de embarazo, estamos allí para ayudarla, y a su hijo”, expresó.

En ese sentido, en su intervención Anderson recordó que el Papa Francisco, en su libro El Cielo y la Tierra “señaló que le pide a la gente en confesión si cuando dan limosna tocan a los pobres y si interactúan con ellos”.

“Ese tipo de toque personal –de ir a las periferias y llevar la misericordia y el amor de Dios a través de la caridad– es central en los Caballeros de Colón”, pues “hemos comprendido que las obras de misericordia corporales no solo se pueden expresar a través de la financiación de proyectos de caridad, sino deben expresarse a través del testimonio de la acción directa y personal”.

Por ello, en estos momentos hay caballeros de Colón “limpiando casas, sirviendo alimentos y entregando suministros” a los damnificados de las inundaciones en Baton Rouge, Louisiana. “Tales obras de misericordia fortalecen la fe del que recibe y del que da”, afirmó. Y expresó que el testimonio de los cristianos perseguidos en Medio Oriente, “que han cedido a todo porque no quieren renunciar a su fe, nos inspiran y nos instan a mayores obras espirituales y corporales de misericordia”.

Así, volviendo a la realidad de América –en “singular” como lo destacó San Juan Pablo II en Ecclesia in America– Anderson expresó la esperanza de los Caballero de Colón de que “las numerosas obras de misericordia que hemos aprendido y experimentado aquí durante este Jubileo” fortalezcan a toda la Iglesia en América, “para continuar el testimonio de Nuestra Señora de Guadalupe, trascendiendo las diferencias culturales, étnicas y geográficas con nuestro propósito de llevar a Cristo a la gente y a la gente a Cristo por medio del testimonio de las obras espirituales y corporales de misericordia, que no pueden más que contribuir a engendrar una unidad fraterna entre la gente de este continente”, concluyó

 

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