Mensaje de los participantes del Encuentro de Pastoral de Familia y Vida


05 de Abril, 2011
Como fruto de este Encuentro se hizo un compromiso para renovar e intensificar el acompañamiento pastoral a las familias, estableciendo nuevas formas de colaboración.

Discípulos misioneros para el Evangelio del matrimonio, la familia y la vida

 

1. Los Obispos, Presbíteros y Laicos responsables de la Pastoral Familiar y de la Pastoral de la Vida en Latinoamérica y el Caribe, reunidos en el Encuentro Pastoral de Familia y Vida, organizado por el Consejo Pontificio para la Familia y el Departamento de Familia y Vida del CELAM, del 29 al 31 de marzo de 2011 en la Ciudad de Bogotá, Colombia, saludamos a todas las familias del continente con esperanza y amor.


2. Agradecemos al Santo Padre Benedicto XVI por sus palabras de estímulo enviadas a través del Mensaje dirigido al Emmo. Sr. Cardenal Ennio Antonelli, Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, que nos manifiesta su cercanía, cariño y preocupación por la familia, “que es el valor más querido por los pueblos de estas nobles tierras” (Carta del Santo Padre Benedicto XVI al Cardenal Ennio Antonelli, 28 de marzo de 2011). Valoramos la presencia del Sr. Cardenal Antonelli, del Secretario del Consejo Pontificio para la Familia Mons. Jean Laffitte y sus colaboradores que, junto con los Obispos, sacerdotes y laicos que trabajamos a favor de la familia y de la vida en esta región, ha hecho de este encuentro una ocasión para vivir juntos una apasionada experiencia eclesial.

3. En este Encuentro hemos tenido oportunidad de realizar un intenso trabajo para analizar la realidad de la familia y de la vida. Constatamos, desde los hechos, que una y otra  pasan por una situación de verdadera emergencia, debido a fuerzas que la distorsionan y la alejan del proyecto original de Dios. Se ha conocido también el trabajo arduo que están realizando las Conferencias Episcopales para la promoción y defensa de los valores sagrados presentes en el matrimonio, la familia y la vida, no sólo al interior de la Iglesia sino también en el ámbito legislativo, de la medicina y de la ética.

4. Si bien en muchos países existen legislaciones que apoyan la vida, sigue siendo muy elevado el número de los abortos a nivel mundial. Ante esto renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando con fe, esperanza y dedicación en el servicio que prestamos a la humanización de la sociedad mediante la promoción y defensa de la institución familiar y del don de la vida. Animamos la creación de comités para la promoción y defensa de la vida a nivel de las diócesis y las parroquias. 

5. En nuestro Encuentro se reafirmó que la familia es verdadero sujeto de evangelización y apostolado para anunciar, celebrar y servir la Buena Nueva del matrimonio, la familia y la vida pues: “Jesús mismo ha querido incluir el matrimonio entre las instituciones de su Reino (cf. Mt 19,4-8), elevando a sacramento lo que originariamente está inscrito en la naturaleza humana” (Exhortación Apostólica Verbum Domini, 85). Esto nos compromete a ayudar pastoralmente a las familias para que, desde la pedagogía de la santidad y del amor, frutos de un encuentro vivo con Jesucristo, y mediante su testimonio como familias cristianas, sean un foco de irradiación de una nueva educación para descubrir las maravillas de Dios, sobre todo en el amor esponsal del hombre y la mujer al que fue confiada la vida. 

6. Como fruto del Encuentro nos comprometemos a renovar e intensificar nuestro acompañamiento pastoral a las familias. Un primer paso para ello, fue el establecer nuevas formas de colaboración entre las Comisiones Episcopales Nacionales para la Familia y la Vida, el Departamento de Familia y Vida del  CELAM así como con el Consejo Pontificio para la Familia. Con este fin estimulamos el fortalecimiento de la catequesis de iniciación cristiana, la preparación para la vida conyugal y familiar destacando la educación para el amor que permita reconocer el verdadero significado de la sexualidad, la seria preparación al matrimonio, la formación permanente de los cónyuges después del matrimonio, la constitución de asociaciones de familia para tener una presencia activa en el seno de la sociedad, y una pastoral familiar de procesos más que de actividades aisladas, que elabore proyectos a largo plazo con visión y esperanza: “La acción pastoral de la Iglesia debe ser progresiva, incluso en el sentido de que debe seguir a la familia, acompañándola paso a paso en las diversas etapas de su formación y de su desarrollo” (Exhortación Apostólica Familiaris consortio, 65). Invitamos especialmente a los obispos, sacerdotes y diáconos y agentes de pastoral familiar y de la vida a redescubrir la belleza de la institución familiar, del don de los hijos y la alegría en el compromiso de difundir el esplendor de esta verdad, especialmente mediante su testimonio de adhesión al Evangelio, para subrayar la relación entre Palabra de Dios, matrimonio y familia cristiana.


7. Queremos expresar toda la gratitud de la Iglesia hacia los esposos y las familias que ofrecen un ejemplo creíble y atrayente de empeño en su santificación, haciendo espiritual y humanamente fecundas sus actividades a través de su participación en la vida de la gracia, especialmente en la Eucaristía y en la reconciliación sacramental. 

8. A las familias desunidas y heridas por la vida, a los que sufren la prueba de la división, de la separación o del divorcio, queremos expresarles nuestra profunda cercanía y manifestar nuestra convicción de que el Señor tiene para ellos un amor particular y que no deja de ofrecerles los tesoros infinitos de su misericordia.

9. Les animamos a ustedes, jóvenes, a estar abiertos al amor que es siempre una buena noticia.  Dios participa de su alegría. El encuentro entre su amor y el Amor de Dios se realiza en el sacramento del matrimonio, consorcio de amor fiel y duradero entre un hombre y una mujer abierto a la vida, en el cual ustedes encontrarán la plenitud de su amor. ¡No tengan miedo a vivir la vocación al matrimonio! 

10. Con María, tenemos la certeza de que para Dios nada es imposible y que: “ningún esfuerzo será inútil para fomentar cuanto contribuya a que cada familia, fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, lleve a cabo su misión de ser célula viva de la sociedad” (Carta del Santo Padre Benedicto XVI…). Ponemos los frutos de este trabajo en las manos de nuestra Señora de Guadalupe, Maestra y Servidora del amor de los esposos e Icono de la sacralidad de la vida quien, mostrando primero la belleza del Dios de la Vida, anima a Juan Diego a ser mensajero de la verdad y bondad inherentes a ella. 

Dado en la ciudad de Bogotá de Santa Fe, Sede de nuestro encuentro, a los 31 días del mes de marzo de 2011.


+Mons. Leopoldo José Brenes Solórzano
Arzobispo de Managua
Presidente del Departamento de Familia y VidaCELAM 

+Mons. Germán Trajano Pavón Puente
Obispo de Ambato
Responsable de la Sección de FamiliaCELAM


+Mons. Antonio Augusto Dias Duarte
Obispo Auxiliar de Rio de Janeiro
Responsable de la Sección Vida CELAM 

+Mons. Mariano José Parra Sandoval
Obispo de Ciudad Guyana
Responsable de  JuventudCELAM

 


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