“LAUDATO SÍ”
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Dr. Guzmán M. Carriquiry Lecour, hace referencia a la encíclica del Santo Padre.


El Dr. Guzmán M. Carriquiry Lecour, Secretario encargado de la Vice-Presidencia de la Pontificia Comisión para América Latina, hace una reflexión sobre la nueva encíclica del Papa Francisco, donde hace énfasis en la realidad de América Latina, donde  LAUDATO SI, “muestra cómo la fe y la razón se conjugan como las dos alas del conocimiento, sin reducciones ideológicas” afirma el Dr Carriquiry.

1. La Encíclica “Laudato sí” se inscribe en la tradición de los grandes documentos de la Doctrina Social de la Iglesia. En 1891, cuando el papa León XIII publicó la “Rerum Novarum”, hubo muchos que lo criticaron, dentro y fuera de la Iglesia, per “entrometerse” en las cuestiones del trabajo (pero después esta Encíclica tuvo enormes repercusiones sobre los derechos sociales del trabajo y, entre otras, la creación de la Organización Mundial del Trabajo). En 1968 las mismas críticas fueron hechas a Pablo VI cuando publicó la “Populorum Progressio” sobre el desarrollo de los pueblos, acusada incluso de “marxismo recalentado” (pero esta Encíclica apuntaba a la emergencia de los pueblos pobres, subdesarrollados y dependientes en una “cuestión social” que se había vuelto “cuestión mundial”). La Encíclica “Laudato Sí” abre un campo enorme de la contribución de la Iglesia: la indisoluble relación entre la cuestión ambiental y la cuestión social, a nivel internacional.


2. La Encíclica “Laudato Sì” está dirigida no sólo a los católicos sino a todos los hombres de las más diversas confesiones religiosas e ideológicas. Una atenta lectura de este documento lo confirma. Su texto es un desarrollo racional abierto y que reclama el misterio de Dios, creador, salvador y recapitulador de toda la creación en su gloria. La encíclica muestra cómo la fe y la razón se conjugan como las dos alas del conocimiento, sin reducciones ideológicas.


3. La Encíclica del Papa nos urge levantar la mirada para abarcar grandes cuestiones de orden civilizatorio. Nos invita a “una visión global” y a un “proyecto común” de consenso internacional. Apunta mucho más allá de políticas de pequeño cabotaje. Exige afrontar los problemas muy concretos de la gente pero sabiéndolos relacionarlos – como, de hecho, lo están – con cuestiones y desafíos muy grandes y complejos.


4. El papa Francisco nos invita, con su Encíclica,  a tener una visión positiva y esperanzada de la realidad, no obstante todas las miserias que se encuentran. En la creación, Dios vio que “era cosa buena”. La naturaleza es un “casi-sacramento”. Su contemplación grandiosa suscita estupor y, al mismo tiempo, cantos de alabanza y agradecimiento. El Documento de Aparecida comienza su visión de la realidad con un canto de acción de gracias y alabanza. Sin embargo, el pecado es herida y desorden en la relación hombre-naturaleza, hombre-hombre, hombre-Dios, pero la Redención es sanación y recapitulación de toda la realidad, hasta la “Jerusalén celeste”, la “tierra nueva y los cielos nuevos”.


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