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08 de Octubre, 2014
El Papa Francisco pide a los Padres Sinodales "hablar con parresía y escuchar con humildad"

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Precedido con una vigilia de oración e inaugurado con el discurso del papa Francisco, el pasado 6 de octubre, la Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la familia despierta múltiples expectativas.

De acuerdo con el cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, este Asamblea General Extraordinaria cuenta con 191 padres sinodales entre los cuales “hay 61 cardenales, 1 cardenal patriarca, 7 patriarcas, 1 arzobispo mayor, 67 arzobispos metropolitanos, 47 obispos, 1 obispo auxiliar, 1 sacerdote prelado y 6 religiosos. A ellos se unen como invitados 16 expertos, 38 auditores y auditoras y 8 delegados fraternos”. Además, por tratarse de una Asamblea cuyo tema central es la familia, “se ha prestado una especial atención a las parejas casadas, a los padres y madres y a los cabezas de familia, que suman en total 12 personas y que incluso entre los expertos habrá una pareja casada”.

Antes de su inauguración, el cardenal Baldisseri expresó que el primer sínodo del papado de Francisco busca “emprender un camino sinodal innovador y original, que se articula en dos partes, la primera con esta asamblea extraordinaria: Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización y la segunda con la asamblea ordinaria del próximo año, que tendrá por objeto: La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”.

Con una dinámica abiertamente participativa, como se ha vislumbrado en el proceso de preparación, en su discurso inaugural el papa Francisco fue enfático al pedir a los padres sinodales hablar claro, con parresia, y escuchar con humildad.

Noticelam reproduce el discurso inaugural del papa Francisco, en la primera congregación general de la tercera Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la familia:

Eminencias, Beatitudes, Excelencias, hermanos y hermanas:

Les dirijo mi cordial bienvenida a este encuentro, y les doy las gracias de corazón por vuestra atenta y calificada asistencia.

En su nombre, me gustaría expresar mi más profundo y sincero agradecimiento a todas las personas que han trabajado con entrega, paciencia y competencia durante muchos meses, leyendo, evaluando y elaborando los temas, textos y tareas de esta Asamblea General Extraordinaria.

Permítanme dar un agradecimiento especial y sincero al Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, a Mons. Fabio Fabene, Subsecretario , y junto con ellos todos los relatores, escritores, consultores, traductores y todo el personal de la Secretaría del Sínodo de los Obispos. Han trabajado sin descanso, y siguen trabajando para el éxito de este Sínodo: ¡muchas gracias y que el Señor os recompense!

Doy las gracias también al consejo post-sinodal, al relator y al Secretario General; las Conferencias Episcopales que han trabajado muy duro y, con ellos, doy gracias a los tres presidentes delegados…

Os doy la gracias también a vosotros, queridos cardenales, patriarcas, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas por vuestra presencia y por vuestra participación que enriquece los trabajos y el espíritu de colegialidad y sinodalidad por el bien de la Iglesia y de las familias. En este espíritu de sinodalidad, tuvo lugar la elección de los relatores, del secretario general y de los presidentes delegados. Los dos primeros han sido elegidos directamente por el Consejo post-sinodal, elegido éste a su vez por los participantes del último sínodo. En cambio como los presidentes delegados tienen que ser elegidos por el Papa, le pedí al mismo Consejo post-sinodal, que me propusieran nombres y he nombrado a los que el Consejo me ha propuesto.

Traéis la voz de las Iglesias particulares reunidas a nivel de Iglesias locales mediante las Conferencias Episcopales. La Iglesia universal y las Iglesias particulares son de institución divina; las Iglesias locales así entendidas son de institución humana. Vosotros traeréis esta voz en sinodalidad. Es una gran responsabilidad: llevar las realidades y las problemáticas de las Iglesias para ayudarlas a caminar por ese camino que es el Evangelio de la familia.

Una condición general de base es ésta: Hablad claro. Que nadie diga: ”Esto no se puede decir; pensarán de mí esto o lo otro…” Hay que decir todo lo que se siente con parresía. Después del último Consistorio (febrero de 2014) donde se habló de la familia, un cardenal me escribió diciendo: ”Que pena que algunos cardenales no hayan tenido valor de decir algunas cosas por respeto al Papa, creyendo que, a lo mejor, el Papa pensase algo distinto”. Esto no está bien. No es sinodalidad, porque hay que decir todo lo que en el Señor sentimos que tenemos que decir: sin respeto humano, sin miedo. Y, al mismo tiempo, se tiene que escuchar con humildad y acoger con el corazón abierto lo que dicen los hermanos. Con estas dos actitudes se ejerce la sinodalidad.

Por eso os pido, por favor que tengáis estas dos actitudes de hermanos en el Señor: hablad con parresía y escuchad con humildad.

Y hacedlo con tanta tranquilidad y paz, porque el Sínodo se desarrolla siempre cum Petro et sub Petro y la presencia del Papa es garantía para todos y custodia de la fe. Queridos hermanos, colaboremos todos para que se afirme con claridad la dinámica de la sinodalidad. Gracias.

Papa Francisco

El Vaticano, 6 de octubre de 2014

Este Sínodo se extenderá hasta el 19 de octubre de 2014.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTES: VIS Y VIDA NUEVA

   




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