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22 de Octubre, 2014
"Yo lo amo a Pablo VI"

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Entrevista a monseņor Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, Uruguay

Daniel Fernando Sturla Berhouet, S.D.B. fue designado obispo auxiliar de la arquidiócesis de Montevideo el 10 de diciembre de 2011.

El 11 de febrero de 2014 el Papa Francisco lo nombró arzobispo de la misma arquidiócesis y asumió el 9 de marzo de 2014.

En un clima de diálogo franco y cordial, Sturla habló con NOTICELAM sobre su Iglesia local, el Papa Francisco, la legislación de consumo de marihuana en el territorio uruguayo y otros temas.

Vayamos a la entrevista.

Sobre la invitación de la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU) a orar por el proceso eleccionario. ¿Cómo surgió esta iniciativa entre los obispos, cómo fue recibida por la ciudadanía y cómo la llevaron a cabo?

Tuvimos asamblea ordinaria de obispos en el mes de abril de la CEU y ahí emitimos un documento sobre todo el proceso electoral uruguayo que, entre nosotros, es bastante largo porque arranca con elecciones internas, ahora son las elecciones nacionales de poder ejecutivo y poder legislativo, después hay ballotage y el año que viene hay elecciones de los municipios. Cuando nos reunimos en el mes de agosto, en una reunión breve, ahí salió la inquietud de hacer un día de oración por las elecciones y los futuros gobernantes, por que todo fuera en paz: rezando por la patria. Eso se realizó en cada una de las iglesias del Uruguay, también se invitaba a los fieles cristianos que no pudieran ir a una iglesia a unirse con el Padrenuestro o una oración.

En Montevideo resolvimos hacer un encuentro interreligioso, es decir: que además de lo que se hiciera en cada uno de los templos y parroquias, en la catedral de Montevideo invitamos a la colectividad judía, a la colectividad árabe ─musulmana y cristiana─, a distintas denominaciones cristianas y también a la religión afro-umbandista que acá en el Uruguay tiene su trayectoria. Convocamos a la catedral a las 12.30 hs el domingo 12 de octubre, fue una celebración muy breve, contamos con un coro muy bonito y la alegría de que viniera el presidente de la república José Mujica; también participaron algunos otros representantes de la vida política de país.

 

¿Ustedes esperaban la presencia del presidente Mujica?

Sabíamos que era posible que el presidente viniera porque el ministro de Educación del Uruguay Ricardo Ehrlich pertenece a la colectividad judía y él estaba muy interesado en que hubiera una celebración porque aquí en el Uruguay ha sido muy fuerte cómo se ha vivido todo este tiempo de conflicto de Gaza. Lo que ha representado tanto como un tema muy difícil para el Uruguay ─como ha sucedido en otras naciones─ como por lo que ha traído de ciertas incomprensiones. Entonces el ministro me dijo que era importante que el presidente pudiera participar y que él iba a hacer lo posible. Y de hecho así fue y vino el presidente a esa celebración.

 

Un gesto de mucho respeto por parte del presidente Mujica ya que él se autodefine como “no creyente”.

Exactamente. Creo que fue un gesto importante del presidente que ya ha tenido otros porque él participó en este Uruguay, país tan laico, cuando yo asumí como arzobispo el 9 de marzo de este año, también el vicepresidente de la república, el comandante en jefe del Ejército, participaron también representantes de otras fuerzas políticas del país, el ex presidente Lacalle, entre otros. O sea: participó el mundo político en una realidad como la uruguaya donde no suele estar presente o, mejor dicho: es la primera vez que en la asunción del arzobispo de Montevideo está presente la comunidad política de país.

 

¿Cómo es su sensación-evaluación de tener un Papa argentino-latinoamericano?

Para todo el Uruguay fue una alegría enorme la elección de Francisco porque por más que nosotros de algún modo acentuemos las diferencias con los argentinos, sobre todo con los porteños y qué sé yo… [N. de la R.: las rivalidades entre argentinos y uruguayos son históricas, especialmente en el ámbito futbolístico. En los últimos años la instalación de una papelera en la margen uruguaya del río Uruguay motivó más de una situación de conflicto. Sin embargo, la fraternidad en la convivencia de los intereses económicos y del cuidado de ambiente viene ganando ampliamente las relaciones entre ambos países.] Eso es más de folklore. La verdad es que somos el mismo pueblo, con una raíz europea muy fuerte, llenos de inmigrantes españoles e italianos sobre todo. Nuestra raíz cultural es muy similar, con Argentina, con el río de la Plata que si bien nos separa también nos une, tomamos mate, comemos el dulce de leche, las tortas fritas… en fin… Son buenas costumbres en común que tenemos.

Un Papa argentino, un Papa de Buenos Aires, es un Papa rioplatense, y eso es una alegría enorme. Y desde que salió al balcón hasta ahora, con los gestos que ha tenido, las actitudes de apertura que ha demostrado, su sensibilidad pastoral y también sus discursos, especialmente su exhortación apostólica Evangelii gaudium, el Papa Francisco nos ha puesto a toda la Iglesia con una expectativa y una gran alegría para realizar nuestra acción evangelizadora.

 

Con relación a la asamblea extraordinaria que acaba de finalizar en Roma, sobre el próximo Sínodo para la evangelización de la Familia, ¿no cree que hubo un exceso de expectativa de parte de la comunidad mundial vinculada a cambios puntuales dentro del seno de la Iglesia para ser concretados tan solo en 3 semanas?

Es posible que sí también porque había temas que crean expectativas desde los medios de comunicación en mucha gente. Entiendo que hay que esperar que este año madure la reflexión de la Iglesia en estos aspectos. Lo central es reafirmar lo que es la buena noticia: el Evangelio de la Familia. Quizás eso no tenga tanta prensa pero es lo importante: que hay una buena noticia que viene de Dios sobre la familia humana y que esta buena noticia nosotros la tenemos que anunciar en todas partes y realizar, como se ve en tantas familias cristianas, que en medio de las dificultades propias de esta época mantienen su fidelidad, su alegría y su vivencia de Evangelio.

 

¿Tuvo oportunidad de seguir el Sínodo a través de medios confesionales y seculares?

He seguido las noticias tanto por medios católicos como de la prensa uruguaya en general que ha dado su cobertura al Sínodo. He leído el discurso final del Papa Francisco, muy bonito, con esas cinco tentaciones que él advierte que pueden haber estado presentes en el Sínodo [N. de la R.: se refiere a la tentación del endurecimiento hostil; del “buenismo” destructivo; de transformar la piedra en pan y el pan en piedra; de descender de la cruz para contentar a la gente; y de descuidar el “depositum fidei”.]. Pero no he podido leer todavía el documento final, el que sería el documento de trabajo para la segunda etapa del año que viene.

Ayer lo beatificaron a Pablo VI, el Papa que tuvo que aterrizar el Concilio Vaticano II. ¿Qué opinión le merece este nuevo beato y alguna predilección suya sobre sus textos?

Yo lo amo a Pablo VI. Es mi primer Papa, digamos así. Para mí fue muy impactante su vida, su muerte y sus escritos son una maravilla. Si tengo que elegir un escrito en particular tomo Gaudete in Domino sobre la alegría cristiana en el año santo de 1975, una belleza. Realmente ahí uno encuentra una doctrina espiritual estupenda. Me encanta también “El credo del pueblo de Dios”, sin duda. Luego hay otra serie de encíclicas y documentos muy importantes pero para mí la corona es su última exhortación Evangelii nuntiandi, que sigue tan vigente hoy como cuando fue publicada hace 40 años, como también lo ha dicho el Papa Francisco.


En el Uruguay se despenalizó el consumo de marihuana. ¿Cuál es su postura frente al punto y cómo es la convivencia cotidiana con esta nueva ley?

En el Uruguay fue aprobada la ley pero aún no se reglamentó. Por lo tanto la ley no está vigencia porque hasta que no esté el reglamento no puede ser ejecutada. Es decir: todavía no se vende libremente la marihuana.

Nosotros sabemos cuál ha sido la postura tradicional de la Iglesia, que el Papa Francisco ha reafirmado, en una postura más bien negativa hacia la libre circulación de la marihuana.

Yo, personalmente, he tenido una actitud de mayor apertura, si se quiere, en un sentido que me es un tanto difícil de explicar. Yo entiendo que tanto el Gobierno como algunos de la oposición actual al Gobierno ─puntualmente el diputado Luis Lacalle Pou que hoy es uno de los candidatos a la presidencia─ han tenido este dilema: sabemos que la droga es mala pero que entre las drogas malas algunas son peores que otras, lo que aquí en el Uruguay se llama “pasta base” y en Argentina llaman “paco” está haciendo estragos especialmente entre los más pobres y las muchachadas de los barrios. Parte de juego del narcotráfico es que te dan la marihuana, pero cuando va el chico a buscar más marihuana “ah, no tengo más” y ofrecen el paco.

Lo que se pretende con esta ley, por parte de Gobierno, tratar de controlar el consumo de droga, tratar de eliminar el narcotráfico y de impedir que los jóvenes pasen de una droga más blanda (aunque por supuesto es perjudicial, como es la marihuana) a una droga más dura y muchísimo más perjudicial como es la pasta base.

No es que yo esté de acuerdo concretamente con la ley del Gobierno pero lo que sí entiendo es que algo hay que hacer distinto de lo que estamos haciendo hasta ahora porque lo que estamos haciendo hasta ahora no parece eficaz.

¿Este es un camino? Yo tengo mis serias dudas, sobre todo porque la reglamentación de esta ley por parte de Gobierno es muy compleja y tiene lagunas muy importantes. Entiendo que, quizás, haber permitido el autocultivo podría ser una medida menos mala que esta. Hasta ahí llega mi postura y estamos esperando, si es que efectivamente se reglamenta la ley, dependerá también de las elecciones próximas a ver qué sucede y de acuerdo a lo que surja finalmente cuál es el resultado al año, a los cinco años, de esta ley.

 

¿Usted considera que los países fronterizos como Argentina, Brasil, Paraguay, tendríamos que tener una pastoral que trabaje “en regionalidad” con adictos de manera mancomunada compartiendo tanto dolores como esfuerzos y alegrías?

Pienso que quizás sí pero yo me pierdo un poquito en las cosas demasiado grandes cuando entiendo que tenemos que trabajar mucho más en la realidad de cada uno. Nosotros en la Iglesia uruguaya no tenemos mucha experiencia en el tema de la atención a los drogadictos. Tenemos experiencias puntuales pero no hay una pastoral organizada en este sentido. Tendríamos que trabajar mucho más nosotros para después hacer algo más regional.

 

¿Qué hay en el panorama de la Iglesia uruguaya de aquí hasta fin del 2014?

Estamos con la Orientaciones Pastorales de la CEU para todo este quinquenio. A nivel de la arquidiócesis de Montevideo estamos con varias novedades que van a abarcar este fin de año vinculadas a una renovación de la estructura pastoral de la arquidiócesis, sus organismos y vicarías. También hemos reflexionado como arquidiócesis sobre nuestra realidad, el impacto religioso en la sociedad montevideana, a partir de una consulta hecha al presbiterio, los diáconos, a los laicos, a la vida religiosa, lo que va a desembocar en una serie de recomendaciones pastorales. Nos queda una movida muy grande de acá a fin de año.

 

Esta entrevista fue realizada gracias a los servicios de la RIIAL a través de su plataforma EPÍSCOPO.NET


VIRGINIA BONARD

   




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