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03 de Septiembre, 2014
La CLAR celebra III Seminario de religiosos hermanos

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El Seminario contó con la presencia de casi un centenar de Hermanos de América Latina y el Caribe, y tuvo lugar en el municipio de Rionegro (Antioquia), en Colombia, del 14 al 16 de agosto.

Durante estos tres días, los participantes, provenientes de 15 países y pertenecientes a 18 congregaciones religiosas, profundizaron sobre la fraternidad y la humanización en la Vida Religiosa de Hermanos, a partir del icono de Betania “Casa de Encuentro, Comunidad de Amor y Corazón de Humanidad”, el cual hace parte del Horizonte Inspirador de la CLAR.

Entre los invitados especiales que compartieron sus reflexiones, el jesuita Francisco de Roux abordó la temática de los “nuevos escenarios y sujetos emergentes”, mientras que la Hna. Marie-Paul Ross, misionera de la Inmaculada Concepción, el Hno.  Emilí Turú, superior general de los Hermanos Maristas, el Hno. Álvaro Rodríguez, exsuperior general de los Hermanos de La Salle, fray Nestor Schert, franciscano menor, y la Hna. Martha Inés Restrepo, de la Compañía de María, ofrecieron diversas miradas sobre la humanización de la Vida Religiosa, a partir de los ejes teológicos que inspiran el compromiso evangélico de la Vida Consagrada en América Latina y el Caribe: antropogénesis, eclesiogénesis, cristogénesis, vocaciogénesis y cosmogénesis. 

Estos espacios de reflexión se nutrieron de la experiencia y el aporte de los participantes, a través de los talleres que se desarrollaron en torno a tres núcleos fundamentales: comunidad, humanidad y misión. 

Los momentos de oración, con la lectura orante de la Palabra, de celebración eucarística y de peregrinación al Santuario de la Luz, donde se encuentran los restos de Santa Laura Montoya, así como los espacios de fraternidad y de integración, hicieron del III Seminario un espacio para profundizar en la identidad y misión específica de los Religiosos Hermanos en la Iglesia y en la sociedad latinoamericana y caribeña, como se vislumbra en el mensaje final (ver abajo).

Participaron en el equipo coordinador los Hermanos João Gutemberg Mariano Sampaio, FMS; Edgar Genuino Nicodem, FSC; Humberto Murillo López, FSC; y Leonardo Enrique Tejeiro Duque, FSC, quien además es el Presidente de la Conferencia de Religiosos de Colombia. Por parte de la Presidencia de la CLAR, acompañaron el Hno. Inacio Néstor Etges, FMS, 1er vicepresidente y el padre Gabriel Naranjo Salazar, CM, secretario general.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTE Y FOTO: CLAR

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MENSAJE FINAL DEL III SEMINARIO DE RELIGIOSOS HERMANOS

Motivados por el evangelio e inundados de fraternidad, nos hemos reunido nuevamente en el III Seminario Latinoamericano y Caribeño de Religiosos Hermanos, para compartir juntos la alegría de ser consagrados y, de igual, forma para construir nuestras esperanzas a partir de los retos que en el mismo se han presentado.

Tal y como nos invita el papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium:

La nueva Jerusalén, la Ciudad santa (cf. Ap 21,2-4), es el destino hacia donde peregrina toda la humanidad. Es llamativo que la revelación nos diga que la plenitud de la humanidad y de la historia se realiza en una ciudad. Necesitamos reconocer la ciudad desde una mirada contemplativa, esto es, una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas. La presencia de Dios acompaña las búsquedas sinceras que personas y grupos realizan para encontrar apoyo y sentido a sus vidas. Él vive entre los ciudadanos promoviendo la solidaridad, la fraternidad, el deseo de bien, de verdad, de justicia. Esa presencia no debe ser fabricada sino descubierta, develada. Dios no se oculta a aquellos que lo buscan con un corazón sincero, aunque lo hagan a tientas, de manera imprecisa y difusa (71).

Es precisamente este espíritu, y lo que, como Horizonte Inspirador de la CLAR, se propone con el icono de Betania, lo que ha dinamizado la reflexión en este encuentro; llegando así a entender que debemos humanizar la Vida Religiosa para que la misma pueda ser reflejo de lo que el Papa plantea en sus líneas: amor al prójimo, profesión de una fe, diaconía y perfume invaluable.

Vivimos en un Continente privilegiado en recursos culturales y naturales, la economía muestra una estabilidad y nuestros idiomas favorecen la comunicación y la integración de los pueblos. Sin embargo, algunos retos amenazan nuestra casa de América Latina y el Caribe. A pesar de ser esencialmente cristiano, nuestro Continente es el lugar del planeta con mayor desigualdad, como también el más agresivo contra la vida humana y contra otras formas de vida. El tráfico de drogas, de armas, de personas; el racismo, la discriminación, la guerrilla, los secuestros, la corrupción, la agresividad del ejército y la policía, la pobreza, el analfabetismo, entre otros actos de violencia, obstaculizan la paz y amenazan la vida.

En esta realidad desafiante, dura y compleja, la VR inflamada y dirigida por Jesús no puede manifestarse frágil, agonizante y muerta, ya que es ella la que debe llevar la luz, la alegría y la esperanza al mundo. Santa Laura Montoya, primera santa de Colombia, nos enseña que “hay que mirar a los acontecimientos a través de los ojos de Dios”.

La misión de VR no es traer a Dios al mundo, porque Él siempre está trabajando en todas las situaciones y en todas las personas. Nuestra misión, como hombres y mujeres consagrados, es colaborar con el Padre, como lo hizo Jesús -el Hijo-, en la construcción del Reino, amando y haciendo el bien.

Es ser en el mundo la bondad y la ternura de Dios, como dice el Papa Francisco. Es mostrar a la gente, especialmente a los excluidos y no deseados, que Dios los ama incondicionalmente y les ofrece la vida plena. Es estar en constante proceso de humanización. La humanización pasa necesariamente por Cristo -ser humano por excelencia-, que unió lo espiritual y lo humano en su totalidad. Nos humanizamos en Cristo para humanizar al mundo, haciendo de nuestro corazón, la comunidad, el instituto y el planeta la Casa de Betania: lugar de acogida, de servicio mutuo, de diálogo y escucha, oasis de fraternidad, de alegría y de esperanza; escenario de amor y vida. Esto significa abrir el frasco del perfume y ofrecer al mundo lo mejor que hay en nosotros y en la VR.

Como Hermanos de América Latina y el Caribe queremos abrirnos al encuentro con lo verdaderamente humano ya que es allí donde está Dios, defendiendo la dignidad de cada persona, ya que cada vida humana es sagrada y todos somos hijos de un mismo padre, amados por Él.

Queremos ser perfume que se derrama en nuestras comunidades y servicios apostólicos, por medio de una vida entregada amante y renovada; hacer de nuestras comunidades oasis de paz, con olor a “ovejas”, acogedoras y abiertas a cada ser humano necesitado de una palabra de aliento y de esperanza.

Finalmente, queremos seguir profundizando nuestra vocación específica a la fraternidad, impulsándola de manera profética en las comunidades con hermanos sacerdotes. Vivir nuestro ser hermanos principalmente en la comunidad, para poder irradiar la belleza y la alegría del evangelio a toda la humanidad.

Nos encomendamos para este fin al amparo de nuestra madre María, bajo la advocación de Guadalupe, patrona de América Latina.

Participantes en el III Seminario de Religiosos Hermanos de la CLAR

Rionegro, Antioquia, 16 de agosto de 2014




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