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10 de Septiembre, 2014
Resonancias del SENAC III, Seminario Nacional de Catequesis

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Entrevista con el padre José Luis "Cote" Quijano, director de ISCA, Instituto Superior de Catequesis Argentino: "El nuevo lugar que la catequesis debe ocupar en la pastoral urbana fue una de las primeras cuestiones a reconocer y debatir".

¿Qué se propone el ISCA con los Seminarios Nacionales de Catequesis? 

Del 16 al 18 de agosto de 2014 se realizó en San Miguel, Buenos Aires, Argentina, el III Seminario Nacional de Catequesis, espacio que se ha creado para atender al propósito de pensar la catequesis. Los catequetas han constituido el SENAC como ámbito donde se reúnen a pensar, crear y construir nuevos horizontes y nuevos procesos. La riqueza de las regiones y el diagnóstico y aporte de los expertos permiten construir procesos de discernimiento. Este espacio, poco a poco, se ha constituido como un lugar único y privilegiado, con una identidad propia, donde muchos se miran y también esperan sus resultados, donde los que participan activamente se enriquecen y se nutren con otros especialistas, donde el Espíritu Santo derrama sus dones en abundancia. http://www.isca.org.ar/senac2014/seminario-virtual.php

¿Qué cuestiones específicas aportó el elenco de expertos de distintas procedencias?

Expositores y participantes trajeron la diversidad del pensamiento de sus lugares de procedencia. Esto otorgó al SENAC una particular riqueza y es consecuencia de las relaciones que el Instituto Superior de Catequesis Argentino mantiene con distintas asociaciones latinoamericanas y europeas de catequetas y también con diversas universidades, por ejemplo, la Universidad  Cardenal Raúl Silva Henríquez de Chile, donde es docente e investigador el Hno. Enrique García Ahumada y con el Boston College, una universidad jesuita de Estados Unidos en la que el Dr. Ospino Hosffman se desempeña como profesor de Teología Pastoral y Catequética.

La noción de la catequesis como herramienta transformadora fue el eje de reflexión de los dos días y medio del Seminario. El nuevo lugar que la catequesis debe ocupar en la pastoral urbana fue una de las primeras cuestiones a reconocer y debatir. Es la primera vez que se intenta reconocer esta cuestión desde la mirada catequística. “La Iglesia debe revisar ese cierto hábito pastoril y eclesiológico de un único mensaje para todos. El cristianismo es, realmente, distinto para cada hombre y para cada mujer”, manifestó el P. Jorge Eduardo Scheinig.

El Hno. Enrique García Ahumada -uno de los creadores de la catequesis familiar- invitó a una “catequesis social incisiva”. La catequesis tiene mucho que decir, hacer y provocar en este contexto y siguiendo la línea de Evangelii gaudium, la exhortación del Papa Francisco.

El Dr. Hosffman nos invitó a hacernos tres preguntas en relación con la ministerialidad del catequista: ¿es posible hablar del catequista como ministro?, ¿deseamos plantearnos la ministerialidad del catequista? y ¿necesitamos en nuestra Iglesia catequistas que sean ministros? A continuación nos animó a dar un sí rotundo, con gozo y entusiasmo a estos tres interrogantes, desde la perspectiva del servicio laical y de una teología ministerial que parta de la vocación bautismal.

El P. André Fossion afirmó que la salvación de Dios empieza y se produce dondequiera que la gente de toda raza, lengua, nación, cultura o religión vive en el espíritu de las bienaventuranzas. Es por ello que,  como lo destaca el Papa Francisco, en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, hay frutos de salvación en todas culturas, en todas religiones, así como en el humanismo ateo.  La proclamación del Evangelio es un acto de caridad que se inserta en la salvación ya en marcha  para revelarla, para una comunión nueva y para una alegría aumentada. Así de provocativas y reflexivas fueron algunas de las expresiones que se dijeron durante el tercer Seminario Nacional de Catequesis del ISCA, un lugar de pensamiento consolidado en nuestra Iglesia. 

Pasado el Seminario, ¿cuáles son los conceptos que más resuenan en tu análisis?

A lo largo del III SENAC se profundizó lo reflexionado en el último Sínodo sobre la Nueva Evangelización, poniendo especial atención al lugar que ocupa la catequesis y la formación de los catequistas. Para ello, se planteó el estudio a partir del “catequista – la catequesis – el kerigma” a la luz de la Evangelii gaudium. La propuesta consistió en desentrañar la mutua relación de los términos de este trinomio, focalizando la reflexión en la persona del catequista y en su formación.

Como contexto significativo para este trinomio: la pastoral urbana. La catequesis, en la Argentina, se planteó la importancia y las modalidades del kerigma urbano desde esta lógica: una pastoral de nacimiento o engendramiento para el primer anuncio y una pastoral de crecimiento y acompañamiento para la catequesis, llamada a ser misionera y mistagógica, según expresa Francisco en la Evangelii gaudium.

El Seminario nos invitó a dar un giro copernicano. Durante mucho tiempo, estuvimos habituados a partir de un texto (catecismo) para transmitirlo (catequesis), incluso sin tener demasiado en cuenta a la persona que realizaba esa acción (catequista). En cuanto al sujeto, hablábamos de “destinatario” reduciéndolo a un rol pasivo de recepción. El SENAC nos ayudó a pensar en el acto y en el proceso catequístico configurándolos como verdaderos acontecimientos en los que se vinculan distintas personas: catecúmenos, catequizandos y la comunidad catequizadora, todos interactuando con el horizonte de la comunión en Jesús. Pensamos, de este modo, en una catequesis centrada en la persona, como lugar teológico de encuentro con Dios.

¿Cuánto le afecta, en su fe, al hombre contemporáneo su vinculación con la tecnología, con la urbe y con las periferias?

Una iglesia, quizás adormecida, se vio impulsada a no quedarse sino a salir de la seguridad de sus templos. Pero el salir significa accidentarse, significa hacer lío, pero también significa tener cuidado de no perder el camino.

La catequesis siempre fue y es proceso, trayecto, puente organizado y sistemático, plan que nos ayuda y anima a andar en este camino que da sentido a la vida. Y es aquí, donde la catequesis tiene en este nuevo escenario de salida a las periferias, a las trincheras del mundo social, económico, político y espiritual, una palabra. Porque la catequesis, que se mantenía alrededor del templo, hoy está llamada a construir nuevos templos en las calles de este nuevo escenario. La catequesis tiene la capacidad de ser la brújula de esta salida

Hoy la catequesis encuentra nuevos nidos donde albergar sus procesos. La necesidad de Dios en las trincheras del mundo es grande. En este nuevo escenario, el lugar teológico es el hombre; por eso mismo, la necesidad de construir estos nuevos procesos en estos nuevos hombres. La catequesis por su desarrollo histórico, por su riqueza humana, por su centralidad de la Palabra como fuente de la Revelación, se reconoce como brújula para estos nuevos horizontes.

¿Hubo espacio para compartir experiencias pastorales? 

Las experiencias y el saber pastoral que, de ellas, se deriva tuvieron en el III SENAC diversos espacios: los foros que, durante los pre – seminarios, dieron lugar a lúcidas intervenciones de los participantes en relación con el kerigma urbano, la espiritualidad del catequista y su formación como discípulo misionero; los aportes de los trabajos previos que abordaron estas mismas temáticas; la noche de intercambio de experiencias y los no menos importantes espacios informales: las ricas conversaciones en las galerías, camino a la sala de conferencias. 

El papa Francisco atraviesa con su entrega global todas las pastorales. ¿Qué hubo de él en el Seminario? 

Desde el título del Seminario, la presencia de Francisco “abrazó” todo el SENAC. La Evangelii gaudium fue la fuente en la cual participantes y expositores bebieron para pensar en una catequesis capaz de ayudar a construir la identidad cristiana en un mundo plural, no como  mera construcción de conocimientos sino, además, como un modelo de diálogo y búsqueda, inspirada en la pedagogía de iniciación. Las fronteras entre la Iglesia y los no creyentes son cada vez más móviles y este hecho exige  disponibilidad para el diálogo. El proceso de la catequesis es siempre un proceso de acogida y de aceptación de la diversidad cultural y social, y también del sentir y  vivir diversamente la búsqueda de la fe.

Muchas veces en nuestras prácticas pastorales nos referimos a ellos y a  nosotros, a la gente y a nosotros, a los que vienen y a los que no vienen, a los convertidos y a los que necesitan conversión, olvidando que estos “opuestos” conviven en la misma  persona en épocas diferentes de su vida, o dicho de otra manera, en las distintas “edades de su fe”. 

¿Habrá conclusiones finales? 

Las conclusiones finales comenzaron a elaborarse durante el Seminario y se continúa trabajando, de modo colaborativo, en la etapa de post SENAC. El trabajo colaborativo alcanza el carácter de principio. En la construcción de nuestro pensamiento ninguno de nosotros busca ser protagonista, sino simplemente aportar a la mesa común. En esta mesa todos podemos poner lo mejor de nosotros mismos y, al mismo tiempo,  todos podemos servirnos de lo que otros han ofrecido. Los documentos colaborativos que enlazan un SENAC con el siguiente inspiran la redacción de otros documentos en la región.

¿Cuáles son los horizontes de la catequesis que vislumbra el ISCA? 

Entre los dones que trae el futuro eclesial, hay que imaginar la alegre existencia de distintos modos de ser Iglesia y advertir la necesidad de dialogar. En cuanto a la catequesis que viene, imagino que por la misma desestructuración institucional y cultural, la catequesis va a ser más ocasional. Tendrá que ser más personalizada y diversificar los itinerarios porque hoy hasta el fenómeno de la multiculturalidad se reconoce también en los contextos rurales. La diversidad plantea una exigencia de atención a muchas singularidades y representa  un verdadero desafío, pero la catequesis del futuro debe  vencer la trampa de una supuesta homogeneidad.

La catequesis debe ser liberadora: el encuentro con Cristo mejora la vida. La catequesis debe poder mostrar que el Evangelio es una promesa de vida buena,  vida en Cristo: “vida feliz, vida digna y plena”, como surge del Documento de Aparecida. 

Más allá del SENAC, ¿cuáles son las perspectivas? 

En una reciente comunicación con el P. André Fossion, que participó en el III SENAC a través del recurso de la video - conferencia, él nos decía: “El ISCA se ha vuelto en el centro catequético que me parece el más dinámico no solo en Argentina sino también en América Latina.  Me parece interesante el modo de comunicar por video-conferencia y streaming. El ISCA está en la perspectiva de las nuevas técnicas de comunicación.”

La formación virtual, en sintonía con todo el proyecto ISCA, tiene en el SENAC un lugar privilegiado. Esto pasó de ser una debilidad a ser una exigencia. Ante una Iglesia “física” que, muchas veces, recurre a la retaguardia y al cierre de espacios y proyectos, la virtualidad se convierte en una alternativa para la evangelización. Por eso, el SENAC tiene dos modalidades de participación: presencial y virtual. Gracias al uso de las nuevas tecnologías, las voces del Seminario provinieron desde distintos lugares del mundo. 

El “ISCA” ha sabido asumir la novedad de las tecnologías 

 Sí, y  las ha  convertido en instrumentos eficaces para la formación de catequistas porque en la comunidad virtual también es posible la evangelización. El espacio virtual se extiende a lo largo y a lo ancho de una distancia inabarcable, pero, paradójicamente, en ese espacio de inusitada grandeza, se hace cercano lo distante. Como en la inmensidad del mar, que parece estar hecho para las distancias y las despedidas y, sin embargo, provoca reencuentros y regresos. Del mismo modo el espacio virtual genera cercanía y comunión. 

Para ampliar información: www.isca.org.ar

VIRGINIA BONARD




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