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10 de Septiembre, 2014
Día de la Educación Católica en el Uruguay

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El Obispo Responsable del Departamento de Educación Católica de la Conferencia Episcopal Uruguaya, monseñor Alberto Sanguinetti, hizo público un mensaje que desde una agradecida memoria histórica pone en valor a los padres de familia, los pueblos originarios, los estados y las congregaciones religiosas.

Este mensaje destila “un gracias” intergeneracional y multicultural en todo su contenido, como un abrazo reparador compartido con quienes a lo largo de la historia de la conformación de estado uruguayo contribuyeron a la educación de su pueblo. 

Poniendo el acento en el compromiso inclaudicable y pluridimensional que todos los actores de la sociedad tienen que asumir con la educación, invita a la libertad religiosa y a que no existan “discriminaciones económicas, ni controles estatales indebidos; que se incluya sin discriminaciones a los jóvenes de los institutos de conducción privada dándoles los mismos beneficios que se les dan a los de la enseñanza de conducción estatal”.

“La elección del 10 de setiembre para esta celebración se debe a que en el año 1815, Artigas firmó, en Purificación, dos documentos: una carta al Cabildo Gobernador de Montevideo solicitándole dos sacerdotes para fundar las Escuelas de la Patria y se aprobó el Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el fomento de la campaña y seguridad de sus hacendados”, informa la Oficina de Prensa y Comunicación del episcopado uruguayo.

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Reproducimos el mensaje completo:

10 de septiembre – DÍA DE LA EDUCACIÓN CATÓLICA

Celebrar el Día de la Educación Católica es en primer lugar un ejercicio de la memoria histórica. La educación extensiva a las masas, sea con la contribución de los padres – si había quien tuviera recursos –, sea en forma gratuita, es fruto de la caridad cristiana y de la apertura de la fe cristiana a todo conocimiento, a todo lo creado.

No sucedió – como se dice repetidamente – que la Iglesia suplió al Estado o tomó funciones del Estado. Los Estados – como comunidad política – simplemente no habían asumido ni la enseñanza, ni la educación. Fueron los cristianos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se entregaron a hacer el bien, con la enseñanza y la educación. De hecho la primera escuela gratuita europea la abre en 1597 San José de Calasanz en Roma.

Nuestra memoria agradecida recuerda desde los tiempos coloniales, en las ciudades y pueblos, en las Reducciones de Guaraníes y Chanáes, en la patria vieja, como en la nueva república, a los religiosos, los sacerdotes y los laicos católicos que contribuyeron a la educación de nuestro pueblo. Luego, avanzado el siglo XIX, se agregaron las diferentes congregaciones femeninas, y diversas obras con colegios como la Conferencia Vicentina, la Sociedad Católica de Enseñanza Libre y la Asociación de Enseñanza Católica. En nuestros días es ingente el esfuerzo y la entrega al servicio de la educación desde los primeros años hasta la universidad.

Todo eso lo compendiamos en el 10 de septiembre de 1815, – estamos preparando el bicentenario – día en que desde Purificación Artigas pide dos sacerdotes para abrir las Escuelas de la Patria.

Agradecemos no sólo a quienes llevaron adelante las instituciones de enseñanza católica, sino también a muchísimos maestros y profesores católicos que sirvieron en la enseñanza de conducción estatal, incluso cuando frecuentemente fueron cercenados sus derechos.

Esta jornada de conmemoración es también de compromiso. Compromiso ante que nada de oración: para dar gracias a Dios y para pedir el desarrollo de la enseñanza católica. Compromiso para apoyar las instituciones católicas. Compromiso para buscar que éstas sean siempre más fieles a la identidad de su configuración por Cristo y la Iglesia.

Ese compromiso tiene también una dimensión pública, política: esforzarnos por lograr que se respete la libertad de elección de los padres de una educación según sus convicciones y creencias y también la libertad de enseñar según esas creencias, sin discriminaciones económicas, ni controles estatales indebidos; que se incluya sin discriminaciones a los jóvenes de los institutos de conducción privada dándoles los mismos beneficios que se les dan a los de la enseñanza de conducción estatal ( como boletos gratis e ingreso a espectáculos culturales). La libertad religiosa incluye también la libertad de enseñanza de la religión en la escuela de administración estatal, para aquellos que la juzguen oportuna para sus hijos.

Este día habrá conmemoraciones en todo el país, e invitamos a que sea oportunidad de alegría y gratitud, de oración de súplica y acción de gracias, de compromiso personal y comunitario con la formación de las nuevas generaciones, de acuerdo con la razón y el esplendor de la luz de Jesucristo, Verbo Eterno, a quien sea la gloria y la alabanza por los siglos de los siglos.

+ Alberto Sanguinetti Montero
Obispo de Canelones
Presidente del Departamento de Educación Católica de la CEU

VIRGINIA BONARD
FUENTE: Conferencia Episcopal del Uruguay




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