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27 de Noviembre, 2014
Iglesia argentina y drogas: cuidar a los que sufren

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Un mensaje que se centra en la cercanía, el abrazo y el compromiso ciudadano.

El miércoles 26 de noviembre, en la Parroquia Cristo Obrero de la Villa 31 de la ciudad de Buenos Aires, el arzobispo local y cardenal Mario Aurelio Poli, monseñor Jorge Eduardo Lozano ──presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social── y el padre José María “Pepe” Di Paola ──coordinador de la Comisión Nacional de Drogadependencia── se refirieron a las diferentes dimensiones que abarca el consumo problemático de drogas.

En un clima cálido que corporizó la cultura del encuentro a la que nos invita el Papa Francisco, el cardenal POLI se refirió a qué haría Jesús en nuestro lugar, ante estas coordenadas de vida, luego de elegir 10 pasajes del evangelio en los que Jesús da testimonio de su amor por los enfermos, caídos, solos, desamparados, los “descartables” en términos de Aparecida:

“¿Qué haría Jesús en nuestro lugar? Saben que siempre nos vamos preguntando en el camino los cristianos sobre esto. Cuando vemos que Jesús no le huye a la cercanía de la gente, no la discrimina, toca las personas, al Papa Francisco le gusta tocar la carne del hermano, no por sensualidad, sino por condescendencia, porque es necesario acercar nuestro cuerpo, nuestras manos, es encarnadura, eso significa responder a la encarnación del hijo de Dios que se hizo uno de nosotros. Esto de preguntar qué haría Jesús en nuestro lugar es la gran pregunta y siempre Jesús nos responde: ‘nunca respondas ni con la huida, ni con la discriminación, ni alejándote sino cargando con la cruz que te toca todos los días. La cruz del hermano, tu propia cruz, y los desafíos hay que abrazarlos como Jesús se abrazó a la cruz. Porque el último gran mensaje de Jesús es que abrazó la cruz por nosotros: En la cruz Jesús sufrió todo el odio de mundo y él lo convirtió en amor. Su respuesta fue el amor.”

“Ante el desafío de las adicciones, esta miseria que nos toca compartir a los argentinos en este tiempo, este tema tiene varias aristas. Nosotros deseamos que haya una respuesta, una política seria contra la droga, deseamos que haya instituciones fuertes de sanidad y de salud que atienda dignamente a nuestros hermanos. Y también damos gracias a Dios porque no solo la Iglesia sino muchísima gente, evangélicos, gente de buena voluntad, que también se hacen esta pregunta, que son los buenos samaritanos que nos encontramos en el camino. Y cuando preguntamos ¿qué haría Jesús en nuestro lugar? Tenemos que ver la respuesta de mucha gente que aún no comparte nuestra fe y hace lo mismo que nosotros.”

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Luego, monseñor LOZANO abordó el magisterio del Papa Francisco en este tema:

  • “Sus enseñanzas [las del Papa Francisco] no son elucubraciones abstractas, son reflexiones concretas a partir de la vida de las personas y los pueblos, y de acontecimientos dolorosos.”
  • “Las imágenes que recordamos como Arzobispo de Buenos Aires y las que ahora nos llegan del Obispo de Roma, reflejan actitudes que no se improvisan. No son actuaciones o impostaciones originales en un escenario nuevo. Son parte también del Magisterio Papal.”
  • “Me hacía acordar lo que decía san Francisco de Asís a sus frailes: “Predica el Evangelio todo el tiempo, si es necesario, usa palabras”. Tengamos en cuenta de modo particular su predicación no verbal.”
  • “El Arzobispo de Buenos Aires varias veces insistía en la enseñanza evangélica de cuidar a los pobres, servirlos, porque en ellos está Jesús.”
  • “El Papa nos advierte del riesgo del desborde activista. El servicio es fruto del Espíritu Santo. No hay verdadero servicio en la caridad si no brota del encuentro con Cristo en la oración y la eucaristía de la comunidad.”
  • “Los pobres se nos presentan con rostros bien concretos, y entre ellos están los tóxico-dependientes.”
  • “Francisco es un hombre de denunciar con claridad las situaciones de opresión.” (Lampedusa, JMJ 2013 a los jóvenes, Discurso ante el Parlamento Europeo, Exhortación Evangelii Gaudium)
  • “La cuestión es achicar distancias. Estamos aquí para mirarnos como comunidad cristiana. Queremos escuchar el llamado del Buen Pastor Resucitado a servirlo en sus hermanos más frágiles. ‘Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo.’ (Mt. 25)
  • “En varias oportunidades el Papa usó la imagen del hospital de campaña en una guerra para graficar la urgencia de la atención de necesidades básicas, y también la exigencia de la promoción humana.”
  • “La tarea del acompañamiento tiene varias etapas. No es un toco y me voy. Acoger, acompañar, liberar del consumo, educar con dignidad, pertenencia comunitaria, cercanía con Jesús, vida familiar y vivienda, integración social por medio de un trabajo dignamente remunerado. La caricia de la madre Iglesia está en todo el camino. Es así que otro de los gestos de Bergoglio consistía en apoyar las diversas iniciativas desarrolladas en los Hogares de Cristo, y alentar el trabajo con su presencia frecuente.”
  • “Uno de los problemas más graves que enfrentamos a nivel mundial y local es el de la corrupción, que se roba los dineros del pueblo, y genera muerte y degradación moral. En su versión pública y privada, desparrama sospechas sobre funcionarios, empresarios, miembros de las fuerzas de seguridad… Por eso Francisco la llama ‘cáncer social’ (EG 60) señalando que está ramificada en el cuerpo de la Nación. (cfr. EG 56) La estafa que se consuma tiene dos dimensiones: económica y moral.”
  • “Francisco nos invita a ‘desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo’.” (EG 268)
  • “El Papa nos alienta a confiar en ‘lo revolucionario de la ternura’.” (EG 288, cfr. también 270, 274, 286)

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EL CIERRE DEL ENCUENTRO FUE CON UNA MISA

El encuentro concluyó con una misa que fue presidida por monseñor Jorge Lozano, concelebrada por más de 10 sacerdotes, varios de ellos llegados desde Concordia (Entre Ríos), Catamarca, Merlo (provincia de Buenos Aires) y otras villas de emergencia porteñas.

La homilía estuvo a cargo de padre Pepe. Entre otros conceptos expresó: “Como Comisión Nacional de Drogadependencia estamos invitando a toda la Iglesia a reflexionar porque tenemos mucho para dar”.

Compartimos el AUDIO completo dela homilía.

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SE PRESENTÓ UN DOCUMENTO

El padre DI PAOLA hizo público un documento en el que se convoca a todos los cristianos de la Argentina y también a aquellas personas que tengan pasión por el bien a cuidar al otro que sufre.

Reproducimos el contenido completo de dicha declaración:

Documento presentado por el padre José María “Pepe” Di Paola, coordinador de la Comisión Nacional de Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA)

"Este es el ayuno que yo amo –─oráculo del Señor–─: 
soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo,
dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; 
compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; 
cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne."
(Isaías, 58, 6-7)

¡Cuánto dolor y sufrimiento puede causar el consumo de alcohol o drogas! Cuántas preguntas nos hacemos para entender qué les pasa a nuestros hermanos que quedan entrampados en la adicción. Lo sabemos, no es  siempre así: se puede disfrutar un vino en las comidas, una cerveza con amigos o incluso pueden existir otros consumos que no resulten tan dañinos.

Pero hay otras veces que el consumo se viste de Negro para lastimar toda la vida, llegando incluso a destruir familias enteras. Todos conocemos alguien cuya vida fue arrasada por una adicción. Violencias, depresiones, accidentes de tránsito o de trabajo, suicidios, cárceles, psiquiátricos, abandonos… todo puede pasar bajo los efectos del alcohol o las drogas. ¡Cuánto daño! ¡Cuánta vida destruida! ¡Cuánto dolor!

Desde distintos espacios y enfoques la Iglesia acompaña a quienes sufren porque el consumo de alcohol y drogas se les volvió el problema central de la vida. El tema es una preocupación en nuestras comunidades. Se han dispuesto grupos para usuarios de alcohol o de drogas, para padres, para hijos, para parejas; Granjas, comunidades terapéuticas, centros ambulatorios, casas amigables, centros preventivos, casas de medio camino, asesoramiento de profesionales y especialistas. Muchos proyectos y dispositivos específicos orientados a que quien sufre a causa del consumo de drogas pueda reorganizar la vida y salir adelante.

Sin embargo, más allá de estas respuestas específicas, que deben estar, vemos que las dimensiones del problema son mucho mayores, se trata de un asunto de gran complejidad. Estamos convencidos que no hay soluciones lineales para problemas complejos. Porque si el problema son las drogas, entonces la solución es el tratamiento para alejarse de ellas; pero si además de las drogas el problema es la vivienda, el desamparo, una familia disfuncional, la dificultad de encontrar un trabajo, la soledad, las dificultades para permanecer en el sistema educativo, las enfermedades asociadas, la estigmatización sufrida, los conflictos con la ley o lo que sea,  entonces es evidente que un tratamiento de recuperación no puede alcanzar toda la solución. No basta abandonar el consumo de drogas para que los problemas se resuelvan. No existe una institución capaz de tener adentro todas las respuestas.

Resulta evidente entonces que la solución de los problemas que vemos relacionados al consumo de drogas no va a estar solamente en la disposición de dispositivos específicos (comunidades terapéuticas, casas de tratamiento, grupos de autoayuda, etc.). Podemos hacer miles de centros de recuperación con los mejores profesionales, pero si el resto de la sociedad no se compromete, sino acompañamos a resolver todos los problemas que llevaron al consumo o que se siguieron del mismo, el trabajo habrá sido en muchos casos insuficiente. Deben haber centros de tratamiento especializados en el problema, deben haber muchos más de los que hoy hay, pero si la comunidad, si la iglesia toda no acompaña a resolver la vida  no habrá demasiado cambio.

Si Dios se hizo hombre para compartir todo lo nuestro; como Iglesia nada de lo humano nos puede ser ajeno y mucho menos el sufrimiento de nuestros hermanos. La Iglesia, como casa de todos, como familia grande que no quiere dejar a nadie afuera, busca hacer lugar. Por eso es “Iglesia en salida”: con misericordia primerea, se involucra, acompaña, da fruto y celebra (Cf. EG 24).

Gran parte del problema de consumo de drogas está vinculado con la comprensión lineal del asunto y con un tejido social que se fue deshilachando. Las relaciones de colaboración y cuidado entre familiares, amigos, vecinos o compañeros de trabajo se han ido empobreciendo, la conciencia sobre la propia responsabilidad social se fue licuando en nuestras mismas parroquias, así como en la sociedad en general.

Este empobrecimiento del tejido social está directamente relacionado con los valores que enarbola nuestra sociedad de consumo. Dice el Papa Francisco: “Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! (...) La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo. (EG Nº 55) Y luego recuerda: “El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares.” (EG Nº67). 

Ricos y pobres, todos nos encontramos atravesados por esta realidad del consumo que exacerba el individualismo, deteriora las relaciones humanas y empobrece el tejido social. Una consecuencia de esto es que resulta muy difícil encontrar gente que quiera hacerse cargo del que está sufriendo.

 Hoy queremos invitar a pensar que el problema de las drogas es complejo, que toda la sociedad debe ser parte en la respuesta y que comprende también una dimensión cultural relacionada con las creencias y valores. Mientras los valores sean el consumo, la comodidad y el confort o la salvación individual no tendremos respuesta frente al sufrimiento que ocasionan ciertos consumos de droga. Si seguimos pensando que es un problema que deben enfrentar exclusivamente los especialistas y nos desentendemos, entonces no abrimos las puertas a un verdadero cambio. Tantas veces nos dejamos invadir por un miedo que nos aísla, por un egoísmo que nos separa. Incluso hay veces que nos desentendemos porque no sabemos qué hacer.

Creemos que los valores que nos propone el Evangelio son el fundamento para la reconstrucción del tejido social: la confianza, la solidaridad, la hospitalidad, la paciencia, la cercanía, la projimidad, el amor, la renuncia de sí mismo… La gente da lo mejor de sí cuando es mirada con amor, no con desconfianza, no con miedo o prejuicios, cuando es respetada a pesar de las diferencias.

            Por todo esto, a punto de comenzar el tiempo de Adviento en que nos preparamos para recibir a Nuestro Señor, que nace pobre y entre los  pobres, CONVOCAMOS A TODOS LOS CRISTIANOS DE LA ARGENTINA, EN EL LUGAR DONDE ESTÉN, CON LA OCUPACIÓN QUE TENGAN A PONERSE DE PIE Y A FORMAR PARTE DE ESTA GRAN CAMPAÑA DE CUIDADO. HACEMOS EXTENSIVA LA CONVOCATORIA A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE TIENEN PASIÓN POR EL BIEN. Cuidar antes es prevenir, cuidar después es acompañar en el sufrimiento y tender una mano para superarlo. 

            El profeta nos llama a no desentendernos de nuestra propia carne. Hay tantas mamás desesperadas que necesitan ser escuchadas y contenidas; tantos pibes que necesitan que alguien los cuide; tantas personas que se complicaron con el alcohol y quisieran ser reconciliados, mirados con amor, ser hallados dignos de confianza. Acompañar a los que sufren por estar su vida comprometida con el consumo de drogas es algo que todos podemos hacer desde donde estemos, nuestra fe nos empuja a hacerlo con amor y organización. Dar confianza, un trabajo, o una oportunidad es tan importante.  También desde nuestras comunidades podemos organizar espacios preventivos como los oratorios, exploradores, grupos juveniles, etc.

            Nadie puede decir: este no es mi problema. Todos: vecinos, empresarios, comunicadores, sacerdotes, docentes, grupos de oración, médicos, abogados, obreros, cada uno desde el lugar que le toca está llamado a colaborar en la solución, a poner su parte en el armado del pesebre de la vida. Estemos abiertos pues de verdad, Cristo llega en esta Navidad.

VIRGINIA BONARD




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