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10 de Diciembre, 2014
Miles de jóvenes paraguayos peregrinaron al santuario de Nuestra Señora de Caacupé

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Durante la celebración de la patrona de Paraguay, el obispo de Caacupé denunció la situación de corrupción que afronta el país.

La celebración de la fiesta de Nuestra Señora de Caacupé, patrona de Paraguay, cuyo santuario se encuentra a 55 kilómetros de Asunción, convocó a más de 10.000 jóvenes a una peregrinación que comenzó el pasado 29 de noviembre, a las 4 de la tarde, a partir del kilómetro 51, donde se encuentra el seminario San José.

Este año, al tenor del lema “que allá donde haya tristeza ponga yo alegría”, la peregrinación asumió distintos temas de reflexión relacionados con el derecho a la vida, a la libertad y a la integridad personal.

La peregrinación culminó con una eucaristía presidida por monseñor Ricardo Valenzuela, obispo responsable de la pastoral de la juventud en Paraguay. Luego de la celebración se leyó un manifiesto de los jóvenes a favor de la vida y se realizó el traspaso de la cruz peregrina, que ha sido entregada por un grupo de jóvenes del vicariato apostólico de Pilcomayo a otro de la diócesis de san Juan Bautista Misiones.

Los clamores de los jóvenes por la seguridad y el fin de la corrupción coincidieron las palabras pronunciadas por monseñor Catalino Claudio Giménez Medina, obispo de Caacupé, en la celebración eucarística del 8 de diciembre con motivo de la fiesta de la patrona de Paraguay. En su homilía, monseñor Giménez denunció ante el gobierno la corrupción generalizada en el país y los vínculos con el narcotráfico, refiriéndose a un informe reciente publicado por Transparency Internacional en el cual se señala que Paraguay ocupa el segundo lugar de la lista de países más corruptos de América Latina, después de Venezuela: “Es por eso que hay tantos ladrones y criminales en la calle, señaló el obispo, pero también hay narco-políticos, por lo que la tendencia a la corrupción se extiende a todos los niveles, y se convierte en algo casi imparable. Nos hacen sentir vergüenza a nivel internacional”.

De igual forma, el obispo de Caacupé invitó a los jóvenes, a los religiosos y a los laicos a continuar asumiendo el desafío de evangelizar con la fuerza del testimonio. “Tenemos que vivir en la justicia y la verdad, y vosotros los jóvenes tenéis que seguir a Jesucristo y los ideales del Evangelio”, concluyó monseñor Giménez.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTES: CEP y Agencia Fides


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