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12 de Noviembre, 2014
Schoenstatt festejó sus 100 años

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Las cinco preguntas que abrieron el corazón al Papa Francisco

En el marco de los festejos de Schoenstatt por sus cien años de vida, 7.500 miembros del movimiento de Schoenstatt se reunieron con el Papa Francisco el 25 de octubre en el aula Paulo VI. La semana anterior habían celebrado cuatro días en Schoenstatt mismo, el valle en el que el movimiento fuera fundado por el P. José Kentenich el 18 de octubre 1914, en la pequeña capillita que se conoce hoy como Santuario Original de Schoenstatt.

Antes de la reunión con el Papa, El P. Gerardo Cárcar, responsable de la organización de la audiencia, dio la bienvenida a todos los presentes. Luego de la presentación de un corto video que recorrió los festejos que tuvieron lugar en Schoenstatt la semana anterior, el P. Heinrich Walter, presidente de la Presidencia General de Schoenstatt, saludó a los representantes de los diversos carismas, incluyendo a María Voce, presidenta del Movimiento Focolar,  a los diversos miembros del grupo ecuménico Juntos por Europa, y a las autoridades de los salesianos, jesuitas y palotinos presentes, así como de otras comunidades.  Posteriormente se proyectó un video que expresa la conexión del P. Kentenich con tres corrientes espirituales que influyeron de alguna manera en su fundación: la de San Ignacio de Loyola, de San Francisco de Sales y de San Vicente Pallotti. De esta forma se expresa la vocación de Schoenstatt de apertura a la Iglesia, que abraza las expresiones del Espíritu, para hacerla más fecunda.

Quince minutos antes de lo previsto, a las 11:45 de la mañana, el Papa Francisco se hizo presente en el aula Paulo VI, desatando una ovación entre los presentes. Uno de los cánticos que se escucharon en la bienvenida brindada a Francisco, fue « Esta es, la juventud del Papa », entonada en forma repetitiva y con gran entusiasmo. Sencillamente, luego de los saludos a los enfermos y a las diversas personalidades, el Papa tomó asiento, y el P. Walter hizo una presentación breve de la vida del P. Kentenich y Schoenstatt, marcando la realidad del sufrimiento del fundador de Schoenstatt en el tiempo en que vivió en un orfanato, luego sus luchas por encontrar paz en su mente y corazón, cuando era estudiante de teología, y más tarde las penurias sufridas en el campo de concentración de Dachau, y cómo pudo superar todas sus crisis abriendo profundamente su corazón a la persona de María.

La cinco preguntas al Papa Francisco

La parte central de la audiencia fueron las cinco preguntas que diversos miembros de Schoenstatt le hicieran al Papa Francisco.

La primera pregunta estuvo relacionada con la familia. Dos familias, simbolizando la importancia que las mismas tienen para Schoenstatt y la Iglesia, le preguntaron a Francisco qué orientación les podría dar para acompañar y acoger a quienes no se sienten parte de la Iglesia. El Santo Padre expresó la importancia del matrimonio y la familia. En este sentido afirmó que « la familia es golpeada hoy en día, bastardeada; las familias están heridas, hay muchos matrimonios deshechos, porque no se tiene conciencia de la esencia del matrimonio como sacramento.» Luego se preguntó « ¿Qué podemos hacer?», a lo que respondió que «debemos acompañar, cuerpo a cuerpo, ‘perdiendo el tiempo’, estando al lado de los matrimonios.»

En segundo lugar se compartió con el Papa la importancia de María como madre y educadora, y la alianza de amor para Schoenstatt, y se le preguntó al Papa sobre María y su ser evangelizador. El Santo Padre, abriendo su corazón, reveló la improtancia que le da a la presencia de María, diciendo que ella es madre, porque nos trajo a Jesús, en madre de la Iglesia, y remató : «El cristiano no tiene derecho a ser huérfano, a no tener madre.»

Los jóvenes presentaron la tercera pregunta, afirmando que «estamos llamados a ser protagonistas, a compartir la alegria del Evangelio», y pidieron consejo al Papa, para conocer su opinión sobre cómo compartir con sus amigos la alegría de Cristo. El consejo fue: vivir con alegria para que otros tengan ganas de seguir a Jesús, que el testimonio tenga la fuerza de mover, que el joven vaya en misión, no haciendo proselitismo. Y remató: «Una Iglesia que no sale en misión es una Iglesia exquisita. Un movimiento que no sale se enferma. El que sale se equivoca, pero es tan bueno pedir perdón cuando uno se equivoca».

El cuarto punto se refirió a la problemática mundial, y la pregunta estuvo dirigida a saber cómo, ante tantas dificultades, el Papa conserva su alegría. Con el amor que lo caracteriza, respondió con humor : «No tengo la más pálida idea. Soy inconsciente», para luego explicar que reza y se abandona, y que lo hace con coraje, y que ese puede ser uno de sus secretos para mantenerse firme. Y acotó que para entender la realidad no mira las cosas desde el centro, sino desde la periferia, para tener una mejor visión de la realidad.

El quinto punto versó en la pregunta sobre cómo Schoenstatt puede ayudarle al Papa a renovar la Iglesia, y sobre dónde deben ponerse los acentos, a lo que el Papa respondió sobre la importancia de renovarse constantemente desde el corazón, no en primer lugar desde la estructura, y explicó que los carismas deben ser descentrados, dado que primero siempre está Jesús. Y cerró con la idea de la importancia «de la cultura del encuentro, que es cultura de alianza », ante lo cual se escucharon fuertes aplausos de aprobación.

El Papa comparte un secreto con Schoenstatt

Al finalizar la audiencia, que tomó 30 minutos más de lo previsto, el Papa compartió un secreto con los asistentes. Expresó que un sacerdote de Schoenstatt le regaló hace unos años una imagen de la Madre tres Veces Admirable de Schoenstatt. Esa es la imagen de María que Francisco tiene en su mesita de luz. "Todas las mañanas la toco y le rezo", remató.

Al día siguiente el Cardenal Francisco Javier Errázuriz celebró una misa en la Basílica de San Pedro, cerrando los festejos internacionales por los cien años de Schoenstatt. Mientras tanto, celebraciones en diversas ciudades del mundo continúan.

El desafío planteado para los miembros de Schoenstatt a partir de este jubileo, es vivir profundamente la Alianza de Amor con María, y que la misma los envíe a forjar personalidades, familias santas y alegres, y junto con la Iglesia, en las palabras del Papa Francisco, llevar este mensaje a todos, abrazando a todos, llevando el mensaje de la Alianza a las periferias, a todos los rincones del planeta.

La transcripción completa de las respuestas del Papa Francisco a Schoenstatt pueden encontrarse en http://www.news.va/es/news/familia-pedagogia-juventud-sociedad-e-iglesia-re-2 .

ENRIQUE SOROS

   




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