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12 de Noviembre, 2014
98º Asamblea Plenaria del episcopado mexicano

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La corrupción, la impunidad y la violencia que vive el país hacen parte de las reflexiones de los obispos.

Al iniciar su 98º Asamblea Plenaria, el pasado 10 de noviembre, los obispos mexicanos compartieron con la opinión pública que en esta oportunidad la Asamblea reflexionará sobre “la cultura del encuentro”, a través del “Encuentro, testimonio y diálogo en el Continente Digital”. Para ello, cuenta con el apoyo del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, que preside monseñor Claudio María Celli, y del Departamento de Comunicación y Prensa del CELAM, entre otros expertos.

De igual forma, la Conferencia Episcopal de México también manifiesta su preocupación ante los acontecimientos que vive el país: “Los obispos llegamos a esta Asamblea con una gran preocupación por la difícil situación que padecemos los mexicanos y mexicanas, a causa de diversas formas de injusticia, inequidad, indiferencia, inseguridad, miseria, corrupción, impunidad, violencia y muerte, como ha quedado evidenciado en los terribles sucesos de Ayotzinapa”. 

Particularmente, los obispos expresaron que “sufrimos la zozobra de no saber qué ha sido de los 43 normalistas desaparecidos. A sus padres, hermanos, familiares y compañeros, les reiteramos, una vez más, nuestra cercanía y solidaridad. Estamos pidiendo a Dios que les dé fortaleza y que pronto quede esclarecido el paradero de sus hijos, hermanos y compañeros”. También los crímenes sucedidos en Tlatlaya y el espeluznante descubrimiento de fosas clandestinas, son motivos de escándalo ante los cuales la Iglesia une su voz a los clamores del pueblo mexicano para exigir “¡Basta ya de tanta corrupción, impunidad y violencia!”.

“Enérgicamente pedimos a las autoridades llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias para que se conozca con certeza lo que ha sido de los desaparecidos, se sancione con todo el peso de la ley a los autores intelectuales y materiales, y se haga valer el estado de derecho para poner fin a toda forma de violencia, actividad ilícita, corrupción, impunidad, nexos y complicidad de algunas autoridades con el crimen organizado”, añaden en su comunicado.

Por eso, ante estos y otros hechos que conmueven al país, el episcopado mexicano exhortó a las fuerzas políticas y a la sociedad a “no lucrar con esta desgracia y a contribuir con responsabilidad en la creación de un México en el que la vida, dignidad y derechos de todas las personas sean plenamente reconocidos, respetados, promovidos y defendidos”. Para ello, han convocado a construir la unidad en la diversidad, participando en la búsqueda de soluciones profundas que sean fruto del diálogo, la creatividad, la solidaridad y el respeto a las leyes y a todos los ciudadanos. 

Por su parte, la Iglesia se comprometió a seguir acompañando y apoyando a las víctimas, “como lo viene haciendo desde hace tres años la Provincia de Acapulco, que está desarrollando un proyecto de construcción de paz, mediante 15 centros de escucha y atención espiritual, psicosocial, pastoral y jurídica para víctimas de la violencia, ubicados en Acapulco y sus alrededores. Además, se está atendiendo a las familias de los estudiantes desaparecidos que viven en la Costa Chica, en Ayutla (11 familias) y en la Costa Grande, en Atoyac (4 familias), celebrando con ellos la Eucaristía y brindándoles acompañamiento personal”.

Con la promesa de su oración, el episcopado mexicano prolongará su 98º Asamblea Plenaria hasta el 14 de noviembre, reiterando su deseo de “contribuir a la construcción de un México próspero y en paz”.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTE: CEM




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