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12 de Noviembre, 2014
98° Asamblea de la Conferencia Episcopal de los obispos de Bolivia

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La Eucaristía, fuente de fraternidad.

Con la mirada puesta en el 5° Congreso Eucarístico Nacional a celebrarse en Tarija del 1 al 5 de julio del 2015 y cuyo lema es “Pan partido para la vida en el mundo”, los obispos bolivianos entregaron a la opinión pública una reflexión que transcurrió varios ejes:

  • valorización de la eucaristía,
  • falta de sacerdotes,
  • débil compromiso cristiano,
  • violencia intrafamiliar,
  • agradecimiento a la entrega de los consagrados,
  • cuidado del sostenimiento de las obras sociales,
  • agradecimiento al Papa Francisco por el espacio dado a los movimientos populares,
  • valoración de la inclusión social producto de la vida en democracia, entre otros.

Este mensaje al pueblo de Dios fue dado a conocer en la conferencia de prensa realizada el martes 11 de noviembre.

Tomaron contacto con los medios Mons. Oscar Aparicio, Presidente; Mons. Ricardo Centellas, Vicepresidente; Mons. Eugenio Scarpellini, Secretario General; y Mons. Tito Solari, Arzobispo de Cochabamba. 

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A continuación el texto completo del mensaje:

Los Obispos de Bolivia, reunidos en la 98° Asamblea de la Conferencia Episcopal, en camino al Congreso Eucarístico del 2015 a celebrarse en Tarija con el lema “Pan partido para la vida del mundo” y alentados por el pan que partimos y compartimos en la Eucaristía, recordamos el ideal de vida al que nos llama el Evangelio y el ideal de  sociedad al que aspiramos: un mundo de equidad que se construye en el compartir fraterno con los más pobres.

El camino eclesial 

Recordamos la invitación que el Señor nos hace a la celebración eucarística, especialmente cada Domingo. Todavía en nuestra Iglesia que está en  Bolivia muchos no han descubierto la alegría de reunirse con los demás hermanos para celebrar juntos la Eucaristía, que nos llena de gozo y de fortaleza, nos hace Iglesia y nos ayuda a tener un corazón como el del Señor (cfr. Flp. 2,1-5). Pero mucho más la que celebramos cada Domingo, el día de la resurrección del Señor.

Muchos hermanos además, por falta de sacerdotes, se ven  privados de la Misa Dominical. La falta de vocaciones sacerdotales es un cuestionamiento a nuestras familias cristianas, que no animan y hasta desaniman la vocación de los hijos. También cuestiona nuestro compromiso cristiano demasiado débil, desafía nuestra pastoral poco misionera y evangelizadora y nos invita a un testimonio coherente a los sacerdotes. Y, sobre todo, debe ser un estímulo para nuestros jóvenes, tantas veces metidos en una cultura materialista y  falta  de  visión trascendente de la vida, que no les deja escuchar la llamada del Señor Jesús.

Esta situación debe promover la generosidad de todos los cristianos,  para ser esa Iglesia en salida y evangelizadora, a la que nos anima el Santo Padre en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium.

Recordando el “Sínodo extraordinario de la familia”, que se ha celebrado recientemente en Roma, sentimos como Iglesia  el dolor por los casos de matrimonios que, por no estar viviendo el ideal matrimonial que Cristo nos dejó, se encuentran en situaciones irregulares que les impiden la plena participación eucarística. Hemos reflexionado sobre la necesidad pastoral de acompañar a estos matrimonios y a sus familias y que sientan a la Iglesia como madre y a los hermanos como verdadera familia en la fe.

También hay casos en nuestra sociedad boliviana, sobre todo de mujeres, abandonadas de forma injusta por sus parejas o que son víctimas de violencia y maltrato por parte de sus esposos o compañeros. Como Iglesia queremos mostrar cercanía fraterna con tantas personas que sufren en el seno de parejas inestables y de familias desestructuradas por la pobreza y el pecado, demandando solidaridad y justicia para las víctimas de estas situaciones de sufrimiento.

El Santo Padre ha dedicado el año 2015 a la Vida Consagrada. Reconocemos y agradecemos la inmensa labor de los Consagrados, tanto en las obras de caridad como  en el servicio pastoral y evangelizador, que alcanza hasta las periferias más recónditas. Los religiosos y religiosas son en nuestra Iglesia testimonio de una vida que ha tomado en serio el seguir a Cristo y  vivir el Evangelio. Ellos nos están diciendo a todos con su vida que  ser cristiano  compromete; es perdón, es amor, es entrega generosa y compromiso sincero. En un contexto en el que vemos cómo algunos cristianos se dejan deslumbrar por propuestas de poder y cambian su sentir cristiano cuando “median la influencia, el poder o la mera figuración”,[1] los religiosos son signos de coherencia y seguimiento radical de Cristo. Por eso, invitamos a orar por estos  hermanos y hermanas y a pedir que el Señor nos conceda abundantes vocaciones para la vida religiosa.

El Papa Francisco nos recuerda que la Eucaristía es necesaria para la misión y que la misión sin comunión fraterna no es posible. Que el Espíritu que realiza cada Eucaristía nos guíe en el trabajo de preparación al 5° Congreso Misionero  Americano y 10° Misionero Latinoamericano, conocido por las siglas CAM 5- COMLA 10, que se realizarán en Santa Cruz en el  año 2018.

Las obras sociales en la sociedad Boliviana

El generoso testimonio de los católicos y de otras instituciones sociales, sin fines de lucro, se ha traducido en numerosas obras sociales de ayuda a las personas más desposeídas. El sostenimiento de estas obras, por las nuevas imposiciones salariales y el creciente costo de vida, se encuentra amenazado. Con el presidente de la Conferencia Episcopal, pedimos a las autoridades del  Estado Plurinacional que, al ser estos servicios sociales obligación del Gobierno, cumplan con su deber de sustentar estas obras de servicio a los más pobres.

Agradecemos la cercanía que el Papa Francisco ha querido mostrar al pueblo de Bolivia y a la Iglesia en ocasión de la participación del Sr. Presidente del Estado Plurinacional en el foro de los Movimientos Populares, cuando aceptó recibirle en privado expresando la confianza de que este gesto sirva para mejorar las relaciones con la Iglesia. Confiamos que este encuentro se traduzca en apertura coherente mediante un canal directo de diálogo con la Conferencia Episcopal, tal como hemos pedido en anteriores oportunidades.

Los desafíos sociales

Valoramos la creciente inclusión social que se ha dado en Bolivia para asegurar que el pan cotidiano sea repartido entre todos y que todos asumamos la responsabilidad por el bienestar común. Invitamos a continuar con estos esfuerzos para incluir a los más pobres y marginados que todavía claman ser atendidos.

Nos unimos a la esperanza de una patria de progreso y justicia, manifestada por todos los bolivianos en las últimas elecciones. En el país se ha dado una muestra de cultura democrática; por eso, nos felicitamos como ciudadanos de Bolivia por el alto espíritu participativo demostrado.

Ante la próxima contienda electoral, escuchando voces de la sociedad y aprendiendo de las anteriores elecciones, queremos recordar que es necesario garantizar siempre la igualdad de reglas, las mismas condiciones y oportunidades para todos.  Una democracia sana exige que, especialmente, quien ocupa cargos públicos actúe en forma ética, transparente y sin abusos. 

Una auténtica democracia se basa en el respeto de la dignidad de la persona y de la institucionalidad; también requiere la independencia de Poderes, el estado de derecho y la verdadera libertad de expresión. En este sentido reiteramos el llamado a la construcción de una administración de justicia con transparencia, equidad e independencia del poder político.

Pedimos a las autoridades locales, que serán elegidas en el año 2015, centrarse en la presentación de propuestas realistas y posibles de cumplir, de cara a la creación de fuentes de trabajo, que es una necesidad prioritaria en el país. Que haya verdaderos programas con propuestas y no discusiones ideológicas estériles y guerra sucia entre partidos. Que la inversión pública priorice la atención a las personas en los campos de salud, educación, obras de asistencia social y  desarrollo productivo, buscando el verdadero progreso del pueblo.

Recordamos a todo cristiano el deber de participar activamente en la construcción de una patria con justicia, sin violencia y en el que sean vencidos los males, como la corrupción, las desigualdades, las adicciones que esclavizan al ser humano, el  narcotráfico y la falta de libertad.

En la construcción de esta sociedad, la Eucaristía nos llena de firmeza y fortaleza para asumir todos estos desafíos con la alegría de discípulo.

Entraremos pronto en el Adviento, tiempo de conversión profunda, esperanza gozosa y testimonio valiente. Celebrémoslo con la Virgen María que acompañó a su Hijo Jesús en el camino de la redención. Ella también nos acompañe y nos anime, con aquella actitud gozosa al ver crecer en ella al Dios encarnado, que realiza las promesas de salvación: Jesucristo “pan partido para la vida del mundo”.

Cochabamba, 11 de noviembre de 2014.

Los Obispos de Bolivia

VIRGINIA BONARD
FUENTE: Conferencia Episcopal de Bolivia 

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[1] Carta Pastoral: “Los Católicos en la Bolivia de hoy”, 134




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