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20 de Noviembre, 2014
Mensaje del papa Francisco a la Iglesia boliviana

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Respuesta al saludo que le dirigieron los obispos durante su Asamblea.

El pasado 13 de noviembre, monseñor Eugenio Scarpellini, secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana, dio a conocer las palabras que el papa Francisco dirigió a la Iglesia boliviana, como respuesta al saludo que recibió de los obispos de este país, reunidos en Asamblea.

En su breve mensaje, el Papa destaca “este gesto frateno de comunión eclesial” y retorna su saludo a los participantes de la Asamblea Plenaria, recordando, particularmente, al cardenal Julio Terrazas Sandoval, reconociendo la “larga amistad” que los une y del que siempre ha valorado “su gran amor al Señor, la valentía y generosidad con que se entrega cotidianamente a favor de los más necesitados, así como la fidelidad con que proclama el Evangelio, a menudo en medio de dificultades”.

De igual forma, anima al episcopado boliviano a “continuar trabajando con serenidad y alegría en la viña del Señor”, agradeciendo también “todo el bien que hacen a la Iglesia en Bolivia y a sus connacionales, sin distinción de clases ni favoritismos”.

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A continuación, se reproduce el Mensaje del papa Francisco.

 

Excmo. Mons. Óscar Omar Aparicio Céspedes

Arzobispo de Cochabamba y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana

 

Querido hermano:

Te agradezco mucho el amable mensaje que me has enviado, en nombre también de la Conferencia Episcopal Boliviana, reunida en Asamblea Plenaria, y en el que manifiestas el afecto y la cercanía de los pastores y fieles de esa amada nación al Obispo de Roma.

He apreciado mucho este fraterno gesto de comunión eclesial y quisiera, por este medio, mandar un especial saludo a cada uno de ustedes, en particular al señor cardenal Julio Terrazas Sandoval, presidente emérito de esa Conferencia, a quien me une una larga amistad y del que siempre he valorado su gran amor al Señor, la valentía y generosidad con que se entrega cotidianamente a favor de los más necesitados, así como la fidelidad con que proclama el Evangelio, a menudo en medio de dificultades, a las que hace frente con magnanimidad y sin ahorrar esfuerzo alguno en su servicio al santo pueblo de Dios.

Me siento muy unido a cada uno de ustedes y deseo darles las gracias por todo el bien que hacen a la Iglesia en Bolivia y a sus connacionales, sin distinción de clases ni favoritismos.

Los animo a continuar trabajando con serenidad y alegría en la viña del Señor, sin cansarse de hacer el bien, sabiendo que Dios conoce sus fatigas y escucha sus plegarias.

Los encomiendo constantemente a las maternas manos de Nuestra Señora de Copacabana, para que ella los acompañe en su misión de ser anunciadores de la misericordia y la reconciliación que Cristo conquistó con su pasión, muerte y resurrección, y que se transforman para nosotros en dones preciosos para ser artífices de justicia, constructores de concordia y sembradores de paz y solidaridad.

Les pido, por favor, que recen y hagan rezar por mí y los frutos de mi servicio a la Iglesia universal.

Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.

Fraternalmente,

Francisco

 

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTE: CEB




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