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11 de Febrero, 2015
Cardenal Pironio: Misa por el 17° aniversario de su fallecimiento

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En la Basílica de Nuestra Señora de Luján.

El pasado 5 de febrero se cumplieron 17 años del fallecimiento del cardenal argentino Eduardo Pironio. Cada año la vicepostuladora de la causa de su beatificación, Beatriz Buzzeti de Thompson, y el Instituto Pironio de la Pastoral Nacional de Juventud organizan una misa en su memoria. En esta ocasión, la eucaristía fue presidida por monseñor Agustín Radrizzani, arzobispo de Mercedes-Luján.

Así lo relata en su crónica la Agencia Informativa Católica Argentina:

"Este hombre, sin duda, ha sido una de las mayores personalidades en la Iglesia del fin del milenio", dijo el arzobispo de Mercedes Luján, monseñor Agustín Radrizzani, al presidir el 8 de febrero en la basílica de Luján la misa por un nuevo aniversario de la muerte del cardenal Eduardo Pironio.

El prelado apeló a una frase del también fallecido cardenal Carlo Maria Martini para destacar la figura del purpurado argentino.

Luego de una sintética biografía del Siervo de Dios, monseñor Radrizzani detalló algunos aspectos relevantes de la vida del cardenal Pironio, de quien se cumplieron diecisiete años de su fallecimiento. 

La misa fue concelebrada por el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo; monseñor Joaquín M. Sucunza, vicario general de la arquidiócesis de Buenos Aires y el presbítero Abel Padín, asesor del Área Sectores de la Acción Católica Argentina (A.C.A.) 

Monseñor Radrizzani recordó que Pironio fue perito del Concilio Vaticano II y aseguró que esa instancia marcó profundamente su pensamiento. Asimismo, lo definió como un "hombre orante" con profundo sentido de Iglesia.

"Como Iglesia tenemos que preguntarnos si a través de nuestra presencia, de nuestros gestos, de nuestras instrucciones, realmente estamos expresando y comunicando al Cristo de la Pascua", subrayó leyendo expresiones del purpurado fallecido.

El prelado sostuvo que Pironio fue un "hombre de diálogo" con personas de diversos sectores, generaciones y líneas de pensamiento, e indició que tuvo un profundo amor al laicado "cuya amistad y testimonio me han enriquecido espiritualmente", como señaló en su testamento espiritual, junto a su amor por la Acción Católica. 

"Como experiencia personal -─precisó-─ diría una síntesis que no dudo que es compartida por todos ustedes: ‘El nos trasmitía siempre el gusto por las cosas de Dios'. Y nos atraía con su alegría".

Monseñor Radrizzani afirmó también que "estamos viviendo este tiempo privilegiado de la Iglesia con el papa Francisco" y consideró que en su exhortación apostólica "El Evangelio de la Alegría" ofrece un programa de pastoreo.

Tras la distribución de la Eucaristía, el ingeniero Emilio Inzaurraga, presidente de la Acción Católica Argentina, leyó la oración de la Jornada Internacional contra la Trata de Personas, que el Papa convocó para ese día.

La celebración eucarística concluyó con la bendición final impartida delante de la tumba del cardenal Pironio, ubicada en la nave izquierda del templo, en donde previamente se rezó la oración por su beatificación y la dirigenta de la A.C.A., Ana Spinelli de Mangish, depositó una ofrenda floral en nombre de los fieles y los organizadores de la conmemoración, entre ellos la Acción Católica Argentina, Beatriz Buzzetti, vicepostuladora de la causa de beatificación y el Instituto Cardenal Pironio de la Pastoral de Juventud.

Desde su muerte (el 5 de febrero de 1998) e inmediato traslado de sus restos de Italia a la Argentina, anualmente se realiza este acto de oración y memoria. En el altar mayor se colocó un poster con su figura.

Entre los numerosos fieles que se congregaron se destacaron los dirigentes nacionales y del gran Buenos Aires de la Acción Católica Argentina y personalidades del laicado como los ex embajadores ante la Santa Sede Carlos Custer y Vicente Espeche Gil, y el doctor Juan Navarro Floria.

Pironio fue ordenado sacerdote y consagrado obispo en la Basílica de Luján, tan unida a su vida y sus sentimientos.

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Compartimos el texto completo de la homilía.

HOMILIA MISA CARDENAL PIRONIO

Queridos hermanos:

Estamos celebrando un nuevo aniversario de la llegada al cielo del querido Cardenal Pironio.

Había nacido el 3 de diciembre de 1920. Fue ordenado sacerdote el 5 de noviembre de 1943 en esta amada Basílica y consagrado Obispo en 1964, también aquí.

Pablo VI lo creó Cardenal y Juan Pablo II le confió el Pontificio Consejo de Laicos.

Falleció en Roma el 5 de febrero de 1998.

El 23 de junio del 2006 se inicia el proceso de beatificación.

En la presentación de las Actas de Seminario sobre él,  realizado en Buenos Aires en el 2002, escribe el Cardenal Martini, Arzobispo de Milán, refiriéndose al amado Pironio: “Este hombre sin duda ha sido una de las mayores personalidades en la Iglesia del fin del milenio”.

No puedo dejar de mencionar las 10 Jornadas Mundiales de la Juventud que supo organizar y animar.

Y como experiencia personal diría una síntesis que no dudo que es compartida por todos ustedes: “El nos transmitía siempre el gusto por las cosas de Dios”.

Qué aspectos desearía destacar:

1.    El Concilio:  

Pudo participar como perito en el concilio Vaticano II y esto ha marcado profundamente su pensamiento y su estilo de relaciones.
“He querido ser padre, hermano y amigo” y son muchos los testimonios que dan fe de haberlo logrado.  

 2.    Hombre orante: 

El 10 de febrero de 1975 hizo una espléndida meditación sobre la oración y es allí donde decía: “Para orar bien se necesita una doble experiencia: Experiencia de nuestra pobreza, experiencia de la paternidad de Dios. Entonces la oración se hace muy breve, muy intensa y muy filial.”

 3.    Su sentido de Iglesia:

“Como Iglesia tenemos que preguntarnos si a través de nuestra presencia, de nuestros gestos, de nuestras instrucciones, realmente estamos expresando y comunicando al Cristo de la Pascua”

 4.    Hombre de diálogo:

El era capaz de dialogar con personas de diversos sectores, generaciones y líneas de pensamiento. Todos se sentían escuchados y amados por él. Por eso el Papa Pablo VI al final del Concilio, lo designa miembro del Secretariado para los no creyentes. 

 5.    Amor al laicado:

Escribe en su testamento: “¡Magnificat! Doy gracias a Dios por haber podido gastar mis pobres fuerzas y talentos en la entrega a los queridos laicos, cuya amistad y testimonio me han enriquecido espiritualmente. He querido mucho a la Acción Católica. Si no hice mas,  es porque no he sabido hacerlo. Dios me concedió trabajar con los laicos desde la sencillez campesina de Mercedes (Argentina) hasta el Pontificio Consejo para Laicos. ¡Magníficat!.”

Queridos hermanos: Estamos haciendo memoria de este pastor excepcional que fue el Cardenal Pironio. En este domingo la Iglesia nos presenta a Jesús Buen Pastor en el evangelio de Marcos. Allí vemos a Jesús sanando enfermos. Ante todo a la suegra de Pedro que al recobrar la salud, se puso a servir a Jesús y a los que estaban con El. Para esto Dios nos sana, para que podamos servir y dar cobijo a nuestros hermanos. Esta ha sido una constante en la vida del Cardenal. Son varios los testimonios que afirman que aún con su enfermedad avanzada no dejó nunca de estar a disposición de todos los que a él nos acercábamos.

Y Jesús no permitía que los que quedaban curados lo ponderaran. Porque Jesús  no buscaba que lo alabaran sino que a El le interesaba dar vida y consolar. La Gloria era para el Padre y el Bien para el prójimo. También en la vida de Pironio al ponderar su presencia, nos decía: “No es obra mía, no es mérito mío, vengo a celebrar con ustedes la fidelidad de Dios: El es fiel. Mírenlo a el, no se detengan en mi.”

Y también: “Venimos al mundo, para realizar una tarea que Dios nos ha asignado a cada uno. Cada uno de nosotros ha venido marcado con una misión especial que tiene que realizar con toda sencillez.”

Estamos viviendo este tiempo privilegiado de la Iglesia con el Papa Francisco. El nos ha dado como programa de su pastoreo la Exhortación Apostólica “El Evangelio de la Alegría”.

Si comencé diciendo que el amado Cardenal Pironio nos transmitía el gusto por las cosas de Dios, deseo concluir con aquello que siempre nos atraía y era su alegría.

Solía repetir: no se olviden de decirle a los jóvenes que fui feliz. Y en su testamento después de agradecer al Señor el don del sacerdocio, afirma: “me he sentido extremadamente feliz de ser sacerdote y quisiera transmitir esta alegría profunda a los jóvenes de hoy, como mi mejor testamento y herencia.”

Y también más adelante nos enseña la raíz de su alegría: “Agradezco al Señor el privilegio de su cruz. Me siento felicísimo de haber sufrido mucho. Sólo me duele no haber sufrido bien y no haber saboreado siempre en el silencio mi cruz. Deseo que, al menos ahora, mi cruz comience a ser luminosa y fecunda.”

Queridos hermanos:

Al leer y hacer memoria del Cardenal, nos contagia el entusiasmo del creyente, la alegría de sabernos Iglesia y el fervor misionero.

Mientras agradecemos a Dios Padre el don inmenso de su hijo Eduardo Pironio y habernos dado a nosotros el don de conocerlo y amarlo, pedimos a la Virgen de Luján, a quien él tanto amó, nos conceda la gracia de vivir para Dios y para nuestros hermanos.

                                                                                                   Así sea

FUENTE: AICA y Portales
Agradecemos la colaboración de Patricia Rosa del Arzobispado de Mercedes-Luján.

VIRGINIA BONARD




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