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25 de Febrero, 2015
Cardenal Suárez: "Soy un pequeño y pobre siervo en la viña del Señor"

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El cardenalato implica "mayor entrega, mayor sacrificio"

En declaraciones dadas a Vatican Insider, el nuevo cardenal mejicano Alberto Suárez Inda manifiesta que “llevo 29 años viviendo en Michoacán pero no me considero ni un héroe ni un santo, sino simplemente un pequeño y pobre siervo en la viña del señor”. Bien sabe que el cardenalato “no es un premio, no es ascenso en la carrera, sino una mayor entrega, un mayor sacrificio” que debe asumirse con humildad y no como si se estuviera alcanzando un nuevo peldaño eclesiástico.

Como arzobispo de Morelia, el cardenal Suárez, ha sido testigo de la violencia, la inseguridad y el crimen organizado que azota a su arquidiócesis. Sin embargo, destaca que “no hay que dramatizar los problemas porque hay muchos aspectos muy bellos, muy positivos en nuestra región, de manera que: ¡No vivimos en un infierno! En general vivimos un ambiente muy humano, aunque los sobresaltos no faltan. Los problemas en Michoacán tienen raíces hondas y no surgieron ayer, ya que se han venido incubando y acrecentando por varias razones desde hace décadas”. Agrega además que “parte de los problemas se deben al descrédito general de la autoridad, que está en crisis. También por una falta de coherencia en la vida de los mismos hombres de Iglesia. Ha existido complicidad, tolerancia, pasividad y connivencia de muchos gobernantes mexicanos con las injusticias y con el crimen. Pero de un tiempo para acá estamos recuperando todos la conciencia, el sentido de responsabilidad para afrontar juntos esta crisis”.

Ante la crisis que se ha desatado tras la desaparición de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa, Suárez ha exigido transparencia, seriedad y serenidad: “percibo una manipulación y una cierta tendencia política o de intereses, propiciada por algunas personas que buscan aprovecharse del dolor de los padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa (…). La Iglesia quiere mantenerse en un plan de mucha seriedad y serenidad para no ir más allá de los hechos comprobados. Tiene un deseo de que las cosas se aclaren, que se hable con la verdad y en ese sentido el gobierno federal va teniendo cada vez más la preocupación por no tener una opacidad en este hecho”.

En el trasfondo de esta como de otras situaciones críticas, el cardenal enfatiza que la corrupción es una de las mayores tentaciones, también para los católicos: “La corrupción es una tentación que le puede llegar a cualquier persona e incluso a los hombres de Dios, por eso debemos ser testigos verdaderos de honestidad y formar bien a los católicos para que sean honestos”. “Todo el mundo percibe que hay una doble vida en muchos católicos que van a misa, que reciben los sacramentos y luego abusan de sus puestos de poder para robar y a veces para matar. Eso es violar la ley de Dios, contradecir su condición de cristianos”, concluye.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTE: VATICAN INSIDER




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