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13 de Enero, 2015
Febrero 2014: XXXIX Reunión de Obispos de la Iglesia en América Derechos humanos y Minería

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Derechos humanos y Minería

Convocado por la Secretaria General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, tuvo lugar en Tampa, Florida (Estados Unidos) del 11 al 12 de febrero de 2014 la XXXIX Reunión de Obispos de la Iglesia en América con el objetivo de acrecentar la comunión episcopal entre las conferencias de Estados Unidos, Canadá y CELAM. El Secretario Ejecutivo del Departamento de Justicia y Solidaridad, presentó la experiencia significativa de la Iglesia en América en relación a la propuesta de audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).



Propuesta para la Iglesia en América
desde la Evangelización en lo Social


En el mundo actual, sobre todo en la última década, se registra un incremento exponencial en las actividades relacionadas con las industrias extractivas, la minería y los hidrocarburos. Lo anterior se debe fundamentalmente a algunos factores concretos: la necesidad de explotar las reservas energéticas tradicionales, en vista de que formas alternativas aún son escasas; la demanda de metales y minerales en relación con el crecimiento dinámico de las economías emergentes asiáticas en especial China y la India y el desarrollo vertiginoso de la cibernética, TICs (Tecnología informática y cibernética) ha aumentado la demanda de metales duros. Este hecho se verifica fuertemente en las economías de América Latina y África.

Paralelo al boom económico de las industrias extractivas constatamos con creciente preocupación una serie de efectos nocivos en las prácticas actuales que ponen en grave peligro la vida misma en sus diversas dimensiones, la salud humana de los trabajadores y las poblaciones locales, la contaminación ambiental del agua, del aire y de la tierra, la destrucción creciente de las especies, el efecto sobre el cambio climático y el calentamiento global (cf. CELAM, Simposio sobre Industrias Extractivas, 2011).

Durante el año 2012 hubo pronunciamientos pastorales sobre el tema de las Conferencias Episcopales de Bolivia, Ecuador, Colombia, Panamá, Honduras, Guatemala y Brasil; que manifiestan la preocupación de la Iglesia sobre este signo de los tiempos que interpela la misión evangelizadora de la Iglesia. En setiembre del 2013, el Pontificio Consejo de Justicia y Paz convocó a los presidentes y CEOs de las grandes compañías mineras que pidieron con anterioridad orientación de la Iglesia con vistas a repensar las prácticas vigentes tan cuestionadas. En la reunión participaron también representantes de la Iglesia en Asia, África y América Latina.

 
Benedicto XVI (cf. Discurso sobre la paz 2010) y Francisco en su exhortación a los obispos brasileños sobre la urgencia de defender la Amazonia hacen una llamada para que la Iglesia participe directamente en la defensa de la vida, la creación y los recursos naturales que es don de Dios. En Aparecida, los obispos de América Latina y del Caribe, declaran: “Como profetas de la vida, queremos insistir que en las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida, en perjuicio de naciones enteras y de la misma humanidad” DA. 471

Frente a esta situación planteamos la siguiente propuesta:
Que la Iglesia en América unida acuda al Sistema Interamericano de derechos humanos en defensa del derecho a la vida y otros derechos, en particular ante la Comisión Interamericana con sede en Washington D.C., presentando casos concretos de abusos que se cometen especialmente en el área de las industrias extractivas. Al respecto, reconocemos que hasta ahora el estilo acostumbrado es que la Iglesia participe en forma particular, a nombre de una Conferencia Episcopal determinada o en apoyo de la gestión de organizaciones de la sociedad civil.

 
Nos parece que la participación de la Iglesia en Canadá, USA, y CELAM unida significaría una voz contundente y profética que tendría la posibilidad de producir cambios sustanciales y efectivos en las prácticas, actuales, de las industrias extractivas. Estos cambios implican nuevas actitudes y prácticas de parte de las empresas y sus Estados de origen, los Estados donde se realizan las extracciones de acuerdo y el cumplimiento con los tratados internacionales, la legislación nacional e internacional para hacer efectivo los estándares en defensa de la vida y del ambiente.

 
La Iglesia debe discernir con anticipación los casos representativos de mayor relieve para presentarlos en la audiencia de octubre del 2014. Para tal efecto contamos con la colaboración y asesoría de la Due Process of Law Foundation, DPLF, organización independiente de sociedad civil con sede en Washington D.C.

 
Creemos que la realización de la presente propuesta significaría un testimonio evangélico, profético en defensa de la vida y de la dignidad de las personas y de sus derechos, mejores prácticas extractivas a favor de las poblaciones locales y del ambiente. De esta manera se integra el anuncio del Evangelio del Dios de la vida que se revela en los acontecimientos de la historia contemporánea con el reclamo general de transformaciones efectivas.





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