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13 de Enero, 2015
XVIII Congreso Latinoamericano y del Caribe Pastoral Social Caritas

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Afrontando con el Evangelio el escándalo de la pobreza y el hambre

En el municipio de Guarne, Antioquia (Colombia), Casa de Encuentros La Rondalla, del 20 al 24 de octubre del 2014,  se reunieron 180 delegados y delegadas de casi todos los países de América Latina, el Caribe, y los Estados Unidos,  para realizar el XVIII Congreso Latinoamericano y Caribeño de Cáritas y el V Encuentro Continental de Pastoral Social, participando del encuentro, representantes de las Caritas de España, Alemania, Francia, Noruega e Inglaterra y los delegados del Consejo Episcopal Latinoamericano. 
 
El Congreso se orientó en responder al desafío de vivir con entusiasmo y alegría el Evangelio de la fraternidad y la justicia en el tiempo actual, para lo cual se ha reflexionado y compartido la Exhortación del Papa Francisco, Evangelii Gaudium. Los delegados constataron “la dolorosa y escandalosa pobreza en la que viven millones de personas, cuyos rostros sufrientes, nos llaman a continuar con nuestra diaria labor”. Esto ha motivado a realizar la gran campaña impulsada por la Red Caritas “Una Sola Familia Humana, Alimento para todos”, que tiene como objetivo terminar con el hambre hacia el 2025.

Para el último día de trabajo, los participantes desarrollaron talleres de trabajo sobre las temáticas prioritarias: Desarrollo Humano Integral y Solidario; Cuidado de la Creación y Amazonía; Equidad entre hombres y mujeres; Culturas: urbanas, rurales, pescadores artesanales, afrodescendientes y pueblos originarios; Derechos Humanos; Democracia y Paz.

La Declaración Final del Congreso fue presentada ante la Asamblea y aprobada en plenaria:

 En el taller de trabajo sobre migrantes y trata de personas se destacó como objetivo el coordinar las redes de protección para migrantes forzados y víctimas de la trata en la región en defensa de su dignidad humana. De igual forma, se consideró importante fortalecer los sistemas de monitoreo frente al grave fenómeno y promover la sensibilización a la problemática en la región.

Al cierre del plenario, Monseñor José Luis Azuaje, Presidente de Caritas América Latina y El Caribe y miembro del Departamento de Justicia y Solidaridad del Celam, agradeció el trabajo realizado por todos los participantes y pidió un voto de confianza para que se desarrollen los temas planteados durante los próximos cuatro años.

Por su parte, P. Pedro Hughes, agradeció y reconoció la participación generosa y entregada de todos los participantes que marca un hito en este nuevo momento de Iglesia bajo el liderazgo del Papa Francisco: “Ha sido un evento muy importante en el sentido de que dos instituciones hemos trabajado en conjunto para realizar este Congreso llevado a cabo por Caritas y el Departamento de justicia y solidaridad del Celam”, señaló.

SECRETARIADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE DE CARITAS – SELACC
DEPARTAMENTO DE JUSTICIA Y SOLIDARIDAD DEL CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO – CELAM

MENSAJE XVIII CONGRESO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE DE PASTORAL SOCIAL – CARITAS

“CON JUSTICIA Y SOLIDARIDAD, EN LA MESA CABEMOS TODOS”

Introducción

1. Nos hemos reunido en el municipio de Guarne Antioquia, Colombia, en la Casa de Encuentros La Rondalla, del 20 al 24 de octubre del 2014, 180 delegados y delegadas de casi todos los países de América Latina, El Caribe y los Estados Unidos, para realizar el XVIII Congreso Latinoamericano y Caribeño de Cáritas y el V Encuentro Continental de Pastoral Social. Nos han acompañado también representantes de Cáritas Internacional, Cor Unum, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y las Cáritas de España, Alemania, Francia, Noruega e Inglaterra; en la búsqueda de responder al desafío de vivir con entusiasmo y alegría el Evangelio de la fraternidad y la justicia en el tiempo actual de nuestro continente. Para ello hemos estado reflexionando y compartiendo la Exhortación Apostólica La Alegría del Evangelio, del papa Francisco.
Con la mirada puesta en Jesús, hemos visto y escuchado

2. En nuestro caminar por el Continente con el Pueblo de Dios hemos visto y escuchado una realidad en la que se mezclan el trigo, que genera esperanza, y la cizaña, que clama justicia:
a) La dolorosa y escandalosa pobreza en la que viven millones de personas, cuyos rostros sufrientes han sido identificados en Aparecida (n.º 65). Pero también, los esfuerzos y los procesos de tantos colectivos por conseguir condiciones de vida dignas.
b) La incoherencia entre la fe en Jesús y la vida cotidiana de cada bautizado y bautizada ha favorecido que el continente mayoritariamente católico registre los mayores índices de inequidad. Sin embargo, crecen los esfuerzos de las comunidades eclesiales de base, las misiones evangelizadoras, los espacios de formación y crecimiento en la fe, el testimonio de mártires, las experiencias de comunión de bienes.
c) Las actividades y el esfuerzo de sensibilización sobre la realidad del hambre realizado por todas las Caritas del mundo a través de la campaña: “una sola familia humana, alimentos para todos”.
d) La desconfianza creciente ha debilitado el tejido social de nuestros pueblos, haciéndolos vulnerables a conflictos violentos. Frente a ello, se promueven procesos de reconciliación, construcción de paz y ciudadanía y la prevención de nuevas violencias.
e) La débil conciencia ciudadana agudiza la brecha en su relación con la institucionalidad, haciéndola permeable a la corrupción, la violencia y la impunidad. Pero también se hace presente el protagonismo de los jóvenes, los esfuerzos en la formación de líderes y surgimiento de nuevos movimientos sociales.
f) Ante la consolidación de modelos económicos que generan un crecimiento desigual y profundizan la pobreza y exclusión de nuestros pueblos, también emergen experiencias de desarrollo sustentable como signos de esperanza en la posibilidad de construir un modelo de desarrollo más humano, participativo e igualitario.
g) Pese a la creciente ausencia de fundamentos, principios, identidad e ideología en la acción política buscando perpetuarse en el poder a costa de reducir libertades, resquebrajamiento de la democracia y la agudización de conflictos, crecen movimientos y redes sociales que alientan la esperanza de que otro mundo es posible.
h) La pluriculturalidad genera, por un lado, conflictos y, por otro, la experiencia de que pueden ser oportunidades de encuentro y de desarrollo en una interculturalidad que también incluye la riqueza de la expresión de fe popular de nuestros pueblos.
i) La cultura del consumo inmediato y egoísta arrastra al menosprecio de la vida en todas sus manifestaciones, a la sobre explotación y depredación de los recursos de la creación, amenazando la vocación alimentaria, hídrica y cultural de la tierra que generan nuevos conflictos entre los pueblos y las industrias extractivas, asociados a su uso y favoreciendo economías ilícitas ligadas al crimen organizado. También surgen iniciativas de desarrollo alternativo que apuestan por el cuidado de la vida y de la creación.
j) El crecimiento de las corrientes migratorias hacia otros países producto de la pobreza y las violencias, el fenómeno de trata de personas para la explotación sexual y el trabajo esclavo, que le subyace. Ante esta situación, crece la conciencia sobre la necesidad de coordinar esfuerzos para sensibilizar y afrontar esta dolorosa realidad.
Lo que hemos conocido profundamente y valorado

3. Reconocemos la capacidad de transformación cuando hay personas enamoradas, convencidas y comprometidas con la causa de la vida digna, la justicia y el bien común.
4. Contemplamos signos del Reino a través de las experiencias que hemos compartido en seguridad alimentaria, desarrollo humano integral y solidario, construcción de paz, entre otros; que, a manera del grano de mostaza y de la levadura en la masa, son germen de transformación desde lo pequeño y desde adentro.
5. La construcción de un nuevo orden social exige un nuevo modelo de relaciones humanas, económicas, políticas y culturales a la manera de la comunidad trinitaria: “en el hermano está la permanente prolongación de la encarnación para cada uno de nosotros” (Cf. EG 179).
6. Soñamos, junto al papa Francisco, con una opción misionera de la Iglesia “capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la auto preservación”(EG 27). Como familia pastoral social – Cáritas, nos sentimos llamados a ser parte de esta transformación en la Iglesia y, desde ella, en la sociedad.
7. “El Servicio de la Caridad es una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia y expresión irrenunciable de su propia esencia” (EG 179).
Lo que hemos decidido

8. Fruto de este espacio de comunión e intercambio, encontramos luces y certezas que nos comprometen a:
a. Continuar trabajando en la renovación y mayor conciencia de nuestra identidad y espiritualidad como discípulos misioneros al servicio de la Caridad en la opción por los pobres, como categoría teológica (Cf. EG 198).
b. Formar y capacitar agentes de pastoral en todos los niveles de acción social de la Fe y el compromiso del discípulo misionero como agente de cambio a la luz del Evangelio y el magisterio social de la Iglesia.
c. Trabajar como Iglesia en la creación de comunidades vivas, perseverantes, acogedoras, de puertas abiertas y con capacidad de transformar relaciones conflictivas en relaciones fraternas y justas.
d. Continuar la reflexión y el compromiso por la construcción de relaciones más equitativas e incluyentes: entre hombres y mujeres, en sociedades con presencia de minorías étnicas, generacionales, entre otras; tal como nos lo propone el papa Francisco en La Alegría del Evangelio.
e. Promover el reconocimiento del indispensable aporte de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, las reivindicaciones de sus legítimos derechos (Cf. EG 103,104).
f. Trabajar en la capacidad de relación y diálogo con el mundo y la articulación de esfuerzos con actores fuera y dentro de la Iglesia.
g. Promover una ética ciudadana y de lo público, así como una cultura de diálogo social a través de la participación, la incidencia y el control social, con miras a la defensa de la dignidad de la persona, de los pueblos y del bien común en las políticas públicas.
h. Promover una cultura del cuidado de la vida en todas sus formas a través de la gestión del riesgo, la seguridad alimentaria y el compromiso por la construcción de un modelo de desarrollo humano integral y solidario.
i. Continuar fortaleciéndonos en la creación de estrategias para afrontar problemáticas comunes a partir del intercambio de experiencias y el aprendizaje conjunto, con una visión de región y desde la perspectiva de la Iglesia.
Nos sentimos enviados a

9. Comunicar La Alegría del Evangelio en nuestras realidades particulares al servicio de la caridad:
a. Viviendo nuestra fe en el ejercicio de una ciudadanía dignificante, transformadora y movilizadora desde los espacios familiares, comunitarios y plataformas a la que pertenecemos, animando espacios de control y diálogo social con diversos actores sociales, económicos, políticos y culturales en los territorios, asumiendo la promoción y defensa del bien común, los derechos humanos y el cuidado de la creación.
b. Animando a quienes nos representan en los diversos escenarios de decisión política local, regional, nacional e internacional, -sean del orden legislativo, judicial o ejecutivo-, a promover  la construcción de agendas y  políticas  públicas acordes a  estos principios, desde escenarios de diálogo permanente con las comunidades, especialmente de aquellas más victimizadas por la violencia, la pobreza y la exclusión social.
c. Renovando y fortaleciendo diálogos interregional, intersectorial, intergeneracional, intercultural e interreligioso, para activar y fortalecer en red nuestra acción transformadora desde la fe.
Acción de gracias

10. En comunión con el Papa Francisco y su llamado a vivir La Alegría del Evangelio en la tarea de hacer presente el Reino en nuestro mundo concreto, sentimos la profunda necesidad de dar gracias a Dios:
a) Por su amor incondicional, gratuito e inagotable que nos salva, nos libera y que, como servidores de la caridad, en el encuentro con Jesús en el pobre, renueva y comunica permanentemente la alegría (Cf. EG 1).
b) Por la enorme riqueza de cada uno de nuestros países, su diversidad que nos invita y desafía constantemente a continuar en el empeño de construir un continente solidario, justo, democrático y pluralista para todas y todos.
c) Por la entrega generosa de tantos hombres y mujeres que promueven iniciativas de transformación social en diversas áreas de la vida humana consecuentes con la dignidad de la persona y el cuidado de la creación entera.
d) Por el testimonio de mártires de nuestro continente que nos alientan a compartir la cruz de Cristo hasta la entrega de la vida (Cf. DA 140).
e) Por los pobres que nos acercan al Cristo sufriente y pascual.
f) Por ser María nuestra madre, referente como mujer de fe que vive y camina con nuestros pueblos, nos enseña a dejarnos conducir por el Espíritu hacia un destino de servicio y fecundidad; a imprimir a nuestra acción caritativa un estilo que nos descubra lo revolucionario de la ternura y del cariño como virtud que nos fortalece ante la compleja búsqueda de la justicia (Cf. EG 288).
Municipio de Guarne Antioquia, Colombia, a los veinticuatro días del mes de octubre del dos mil catorce.




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