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02 de Abril, 2015
Fallecimiento de monseñor Juan Carlos Maccarone

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En espíritu de fe y obediencia.

El domingo 29 de marzo de 2015 falleció monseñor Juan Carlos Maccarone, obispo emérito de Santiago del  Estero, Argentina.

La misa exequial se realizó el lunes 30 de marzo en la capilla de Cottolengo Don Orione en Claypole, en el Gran Buenos Aires.

Presidió la eucaristía el obispo de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones, y concelebraron ──junto a más de 30 sacerdotes── el nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Emil Paul Tscherrig; el secretario de la Comisión Ejecutiva del episcopado y obispo de Chascomús, monseñor Carlos Malfa; el obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera; el obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano; el obispo de Santiago de Estero monseñor Vicente Bokalic Iglic; el obispo emérito de Quilmes, monseñor Luis Stöckler; monseñor Gustavo Help, obispo de Venado Tuerto; y los obispos auxiliares de Lomas de Zamora monseñor Jorge Vázquez y monseñor Jorge Torres Carbonell.

Predicó la homilía el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, quien, entre otros conceptos se refirió a la historia común que tenía con “Macca” ──como lo llamaban sus amigos, sus alumnos── en la diócesis de Lomas de Zamora y como compañeros del seminario, la amistad que los unió, el amor a la Iglesia y la obediencia, su sabiduría y la serenidad con la que abrazó su cruz.

Arancedo se refirió esencialmente a dos cuestiones de la vida de monseñor Maccarone. Una, su espíritu de fe, desde donde vivió su sacerdocio, nunca dejó de ser sacerdote. “Aquí en el Cottolongo él estaba feliz. Es más: una de las veces que hablé con él por teléfono, me dijo que el episcopado debía hacer algo ya que este año se cumplen 80 años de su fundación de manos de Don Orione…”.

Lo segundo: el espíritu de obediencia de monseñor Maccarone quien, al pedido de la Iglesia de que presentara su renuncia, lo hizo con total disponibilidad, en un momento doloroso y de cruz.

Acompañaron durante la ceremonia el personal e internados del Cottolengo, religiosas, sus amigos de la Acción Católica Argentina y de su etapa como docente de la facultad de Teología.

Después de la comunión, el obispo de Santiago del Estero, monseñor Bokalic Iglic, leyó las condolencias y la bendición apostólica enviadas por el Santo Padre Francisco.

Antes de la bendición, el ordinario del lugar, monseñor Lugones, agradeció al obispo fallecido el servicio que había prestado a la iglesia diocesana desde ese lugar.

Recibió cristiana sepultura delante del altar del cementerio del Cottolengo Don Orione donde ya descansa en paz.

VIRGINIA BONARD




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