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22 de Abril, 2015
CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

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109° Asamblea Plenaria: El derecho humano a no ser descartado

Del 13 al 17 de abril de 2015 se llevó a cabo en Punta de Tralca la 109° Asamblea Plenaria de los obispos chilenos.

En este marco y ante el proyecto de ley sobre despenalización del aborto en tres causales, los prelados se expresaron sobre cuidado de la vida desde el inicio, la dignidad a la que todos como seres humanos tenemos derecho, a través de un documento que la Oficina de Prensa de la CECh ha resumido así:


El respeto y consideración por las personas enfrentadas a la realidad del aborto, que casi siempre deriva de situaciones de gran sufrimiento, es el punto de partida del mensaje de los Obispos chilenos que fue dado a conocer este viernes 17 de abril en Punta de Tralca, en el litoral central de ese país.



En la última sesión de la 109ª Asamblea Plenaria, las autoridades de la Conferencia Episcopal entregaron los primeros ejemplares de su mensaje a un grupo de laicas y laicos de agrupaciones de defensa de la vida humana. Posteriormente, dieron a conocer el texto en una conferencia de prensa.



En su mensaje, los obispos afirman que una actitud auténticamente humanista y verdaderamente cristiana mirará siempre, en estos casos, la vida, la dignidad y el mayor bien de la madre y de su hijo, y jamás la exclusión y supresión deliberada de uno de ellos. 



Valorando el rol de las instituciones democráticas llamadas a discernir, a estudiar y a decidir las leyes, los obispos buscan contribuir a una reflexión y diálogo que esperan se realice con respeto, “sin prejuicios, descalificaciones ni caricaturas, recordando lo que nos ha enseñado la historia acerca del derecho a la vida, y buscando siempre acercarnos a partir de lo que nos une y reconociendo aquello que hay de bueno y verdadero en las posiciones contrarias”. 



El mensaje reitera que la Iglesia Católica reconoce, respeta, defiende y promueve el valor de la vida y la dignidad de la persona humana como un fundamento esencial e irrenunciable de la vida en la sociedad. Al mismo tiempo, promueve el derecho a la vida de la persona humana, sin discriminación alguna, desde la concepción hasta su muerte natural. Pero este derecho no se reduce a estos dos momentos: “supone procurar como sociedad, además de prohibir todo atentado injusto contra la vida inocente, para todas las personas y sus familias, sin ninguna exclusión, las condiciones de vida acorde con su dignidad personal: vivienda adecuada, educación de calidad, trabajo decente, remuneración justa, medio ambiente favorable a la vida, oportunidades de desarrollo integral, etc. Al respetar y promover la vida humana, en todas sus dimensiones, rechazamos el aborto, como asimismo las escandalosas e injustas desigualdades sociales, la usura, la eutanasia y la discriminación arbitraria”, manifiestan los pastores.



Tres causales, dolor vivido al límite

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Los obispos expresan que las tres situaciones que plantea el proyecto son excepcionales y dramáticas, donde el dolor se vive al límite: “El aborto en ningún caso aporta sanación a dichas vivencias traumáticas. El aborto nunca es terapéutico”. 



Afirman que no constituye aborto la acción de suyo terapéutica para salvar la vida de una madre en peligro, cuando no busca eliminar directamente la vida de la persona concebida, aunque su muerte sea una posibilidad prevista, aunque no querida o buscada. 



Sobre los casos de “inviabilidad del feto”, admiten que presentan desafíos éticos mayores. Aunque el respeto a la vida y la dificultad de un certero diagnóstico impiden fundamentar la necesidad del aborto para estos casos, los obispos hacen presente que esto no reduce el drama personal de mujeres y familias que viven un proceso doloroso que podría derivar en la muerte prematura del hijo. Y piden centrar los esfuerzos en procurar programas de acompañamiento y acogida para las madres y sus familias en estas dolorosas situaciones.



Frente al embarazo de una mujer violada, a los obispos no les parece “humano” dejarla sola en el drama que ha sufrido, y tampoco consideran “humano” privar de la vida al más indefenso e inocente, que es su hijo. Abogan por un Estado y una sociedad activos y presentes junto a la mujer agredida, ofreciéndole caminos y ayuda para que ella u otra familia puedan acoger a un ser humano vivo e inocente. “Creemos que ‘despenalizar el aborto ante situaciones de violación es renunciar a la tutela de los más débiles e indefensos, y un acto de rendición del Estado ante el flagelo de la agresión sexual a mujeres, un drama respecto al cual Chile todavía está en deuda, porque ni los gobiernos ni la sociedad en su conjunto hemos podido abordar y superar este mal en su raíz”. 



Por una sociedad sin exclusiones, sin personas descartables

A juicio de los obispos católicos, sin adecuados programas integrales de educación sexual orientados hacia el amor y el respeto de toda vida humana, “difícilmente avanzaremos en una educación humanizadora como escuela para la vida”.

Animados a “trabajar por una sociedad sin exclusiones”, los pastores no quieren “sumar niños no nacidos a la lista no pequeña de personas y grupos que Chile deja fuera de su mesa y que, como ha dicho el papa Francisco, son como seres ‘descartables’”. 



Los obispos invitan, tanto “a quienes ayer promovían junto a la Iglesia la defensa de la vida y dignidad de los perseguidos políticos” como a quienes hoy se oponen al aborto, a ser consecuentes promoviendo la vida y la dignidad humana siempre y en toda circunstancia.

La declaración concluye invitando a los católicos a reflexionar a partir de “un sereno discernimiento en la tierra sagrada de su conciencia”, a dialogar estos temas en sus comunidades y con otros actores sociales en sus ambientes. 

El Mensaje está firmado por todos los obispos de la Conferencia Episcopal y fechado el 25 de marzo de 2105, solemnidad de la Anunciación del Señor, día del niño por nacer y de la adopción, y fue dado a conocer este viernes 17 de abril, en el contexto de la conclusión de la 109ª Asamblea Plenaria del Episcopado, realizada en Punta de Tralca.


Los obispos que participaron de esta Asamblea fueron:

1. Obispo de Arica, Mons. Moisés Atisha Contreras

2. Obispo de Iquique, Mons. Guillermo Vera Soto

3. Arzobispo de Antofagasta, Mons. Pablo Lizama Riquelme

4. Obispo de Copiapó, Mons. Celestino Aós Braco

5. Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo Salinas

6. Obispo prelado de Illapel, Mons. Jorge Vega Velasco

7. Obispo de San Felipe, Mons. Cristián Contreras Molina

8. Obispo de Valparaíso, Mons. Gonzalo Duarte García de Cortázar

9. Obispo auxiliar de Valparaíso, Mons. Santiago Silva Retamales

10. Arzobispo de Santiago, Cardenal Ricardo Ezzati Andrello

11. Obispo auxiliar de Santiago, Mons. Pedro Ossandón Buljevic

12. Obispo auxiliar de Santiago, Mons. Fernando Ramos Pérez

13. Obispo auxiliar de Santiago, Mons. Galo Fernández Villaseca

14. Obispo de San Bernardo, Mons. Juan Ignacio González Errázuriz

15. Obispo de Melipilla, Mons. Cristián Contreras Villarroel

16. Obispo de Rancagua, Mons. Alejandro Goic Karmelic

17. Obispo de Talca, Mons. Horacio Valenzuela Abarca

18. Obispo de Linares, Mons. Tomislav Koljatic Maroevic

19. Obispo de Chillán, Mons. Carlos Pellegrin Barrera

20. Arzobispo de Concepción, Mons. Fernando Chomali Garib

21. Obispo de Santa María de Los Ángeles, Mons. Felipe Bacarreza Rodríguez

22. Obispo de Temuco, Mons. Héctor Vargas Bastidas

23. Obispo de Villarrica, Mons. Francisco Javier Stegmeier Schmidlin

24. Obispo de Valdivia, Mons. Ignacio Ducasse Medina

25. Obispo de Osorno, Mons. Juan Barros Madrid

26. Arzobispo de Puerto Montt, Mons. Cristián Caro Cordero

27. Obispo de Ancud, Mons. Juan María Agurto Muñoz

28. Obispo Vicario apostólico de Aysén, Mons. Luis Infanti de la Mora 

29. Obispo de Punta Arenas, Mons. Bernardo Bastres Florence 

En esta oportunidad también participaron en la Asamblea los administradores apostólicos sede vacante de la diócesis de Calama y del Obispado Castrense, Mons. Enrique Olivé Turu y Mons. Claudio Verdugo Cavieres, respectivamente.


FUENTE: Conferencia Episcopal de Chile




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