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29 de Abril, 2015
Asamblea Plenaria de obispos argentinos

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Pilar, del 20 al 26 de abril de 2015

Del lunes 20 y hasta el sábado 26 de abril se llevó a cabo en la localidad bonaerense de Pilar la 109° Asamblea plenaria de episcopado argentino.

Múltiples fueron los temas abordados y dos fueron también los mensajes dados a conocer a la opinión pública en la semana en la que se sucedieron las deliberaciones episcopales.


LUNES 20
•    Mons. Enrique Eguía Seguí, obispo auxiliar de Buenos Aires, presentó las Orientaciones Pastorales para el Trienio 2015-2017 aprobadas en marzo pasado por la Comisión Permanente del Episcopado.
•    Misa inaugural presidida por Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe y presidente de la CEA.

MARTES 21
•    Misa presidida por el recientemente creado cardenal, arzobispo emérito de Tucumán, Luis Villalba.
•    Presentación de Cáritas Digital, un proyecto conjunto de la Pastoral Digital con Cáritas Argentina.
•    La Comisión Episcopal de Ministerios dio a conocer una encuesta realizada entre los seminarios del país para evaluar el proceso de formación de los candidatos al sacerdocio.
•   Continuaron las deliberaciones en torno a la formación en los seminarios.

MIÉRCOLES 22
•   Canal Orbe 21: se presentó la renovada propuesta de programación del canal y el crecimiento que ha tenido en el país y en el exterior.
•   Mons. Ibrahim Salameh M.S.P., Obispo de la Eparquía Greco-Melquita, explicó la situación de los cristianos en Medio Oriente, poniendo de manifiesto la indiferencia de gran parte del mundo a esta situación, excepto por las declaraciones del Papa Francisco y otros referentes internacionales.
•   Los integrantes de la comisión encargada de elaborar la síntesis de los aportes diocesanos al Sínodo de la Familia presentaron los resultados.
•   Exposición del sacerdote dominico Carlos Azpiroz Costa, quien realizó un repaso del magisterio de la Iglesia en las diferentes dimensiones de la Vida Consagrada.

JUEVES 23
•   Memoria de la dimensión pastoral de Mons. Enrique Angelelli como obispo que entregó su vida. El padre Luis Liberti, de la Congregación del Verbo Divino, quien ha indagado en la vida del obispo de La Rioja muerto en 1976, trazó una semblanza que motivó el diálogo y la aportación de testimonios por parte de la asamblea.
•   Presentación del balance económico de la CEA.
•   Los obispos recibieron un informe sobre la organización del Congreso Eucarístico Nacional que tendrá lugar en Tucumán, del 16 al 19 de junio de 2016.
•   Declaraciones del presidente de la CEA sobre la preocupación de los obispos argentinos por el narcotráfico: “En el intercambio de inquietudes y preocupaciones, varios obispos de diversos lugares del país han señalado el crecimiento alarmante del narcotráfico. Esto implica la expansión de bandas del crimen organizado y el aumento de la corrupción que supera los diversos niveles de control de la sociedad y el Estado”. Recordó además que “en el año 2013  los obispos argentinos nos expresamos en referencia al drama de la droga y el narcotráfico”. “Lo escuchamos muchas veces en nuestras visitas pastorales o nos lo cuentan en el obispado innumerables personas. Mucha gente tiene miedo de hablar, hay madres y padres que no saben qué hacer ni cómo ayudar a sus hijos que cayeron en el consumo o en sobredosis”. Finalmente Mons. Arancedo expresó que “no deja de conmover a la sociedad el número de muertes por enfrentamientos de grupos que comercian”.

•   Los obispos argentinos visitaron el Cottolengo Don Orione y celebraron misa con la comunidad del Pequeño Cottolengo, en Claypole, los 80 años de su fundación. La Misa se realizó en el santuario donde se encuentra el corazón del santo fundador de la congregación, quien vivió cinco años en Argentina y desplegó una amplia labor en torno a los más pobres. La Eucaristía fue presidida por el Cardenal Mario Aurelio Poli, Arzobispo de Buenos Aires y Vicepresidente 1° del Episcopado. Previamente, se realizó un responso en el cementerio del lugar, donde descansan, entre otros, los restos de Mons. Juan Carlos Maccarone, fallecido el pasado 29 de marzo y quien vivió los últimos años de su vida en el Cottolengo.

VIERNES 24
•   Se contó con la presencia de los integrantes de la Pastoral Penitenciaria que plantearon la situación en las cárceles del país. El P. Jorge García Cuerva, sacerdote de la diócesis de San Isidro e integrante del Secretariado Nacional,  comentó que “la realidad carcelaria argentina con algunas cifras que indican que hay alrededor de 60 mil presos. Es una cifra muy alta que se ha duplicado entre los años 1997 y 2011, según informes oficiales”.
•   Se analizó el avance en la redacción del Catecismo Argentino. Esta iniciativa se viene trabajando desde hace algunos años y tiene como objetivo presentar las verdades de la fe expresadas en el catecismo universal asumidas en la realidad y lenguaje local.
•   Se celebró la Misa en Rito Armenio presidida por Mons. Vartan Waldir Boghossián, S.D.B.; Obispo de la Eparquía San Gregorio de Narek en Buenos Aires de los Armenios y exarca apostólico para los fieles de rito armenio residentes en América Latina. La misma se realizó en conmemoración del centenario del Genocidio Armenio.

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MENSAJES


MARTIRIO Y PERSECUCIÓN EN NUESTROS DÍAS
 
“Estos son los que vienen de la gran tribulación... 
y Dios secará toda lágrima de sus ojos” (Ap. 7, 14.17b)
El mundo asiste con horror a un incremento de formas de violencia que, desde distintos fundamentalismos religiosos, disfrazan intereses políticos y económicos, y afecta a muchas comunidades y grupos humanos de diversos credos, particularmente a cristianos en Medio Oriente, en el norte y centro de África y en otros lugares del mundo.

En este contexto de conflictos extendidos y persistentes, queremos llamar la atención sobre un aspecto de especial preocupación: la creciente e inadmisible violación del derecho a la libertad religiosa. La misma ha sido proclamada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y garantizada por diversas convenciones internacionales tanto universales como regionales, obligando a los Estados a asegurarla para todas las personas, enseñada con tanta claridad en el Concilio Vaticano II.

Hay manifestaciones violentas que producen especial estupor y reclaman una fuerte condena. Nos referimos a lo que ocurre en zonas de Siria e Irak donde los cristianos -ciudadanos de esos países y presentes en esas tierras desde hace más de dos mil años- están siendo asesinados u obligados a dejar sus casas y ciudades sin poder llevar consigo más que la ropa que tienen puesta, además de la destrucción de templos y monumentos culturales que son patrimonio de la humanidad. También señalamos lo que acontece en Nigeria, Sudán y Pakistán, donde es corriente el secuestro –especialmente de mujeres y niñas- y las conversiones forzadas bajo pena de muerte. Sabemos, no obstante, que la gran mayoría de los musulmanes no se reconoce en estas atrocidades y las rechaza.

Actualmente son los cristianos quienes sufren las mayores persecuciones. Como ha dicho el Papa Francisco, hay muchos más mártires hoy que en los primeros siglos. Ese martirio no distingue entre católicos, ortodoxos o evangélicos, hermanados en un “ecumenismo de la sangre”. Nos estremece la crueldad con la cual hermanos en el bautismo son decapitados, quemados o crucificados por el solo hecho de ser cristianos.

Junto a la consternación que nos provocan estos hechos de crueldad sentimos admiración por el testimonio y la coherencia de muchos hermanos que están entregando su vida para guardar la integridad de su fe religiosa.

Afirmamos con fuerza que nunca la religión o el nombre de Dios pueden ser invocados para justificar la violencia, la muerte, la destrucción y la falta de respeto a los derechos humanos más elementales que nacen de la dignidad de toda persona. Llama la atención la débil repercusión de esta barbarie en la prensa internacional. 
Urge una acción internacional eficaz que ponga fin a tanto sufrimiento provocados por estos actos de brutalidad. Apelamos al deber y a la fuerza institucional de la ONU, la Unión Europea, las organizaciones de Derechos Humanos y los diversos credos a asumir la propia responsabilidad ante estos graves acontecimientos.

Invitamos a todos los creyentes -católicos y no católicos- a orar intensamente pidiendo al Señor de la historia perdón por tanto sufrimiento y sangre derramada, y que mueva los corazones de quienes causan dolor y ofenden gravemente al Creador a cesar en ese camino. Comprometemos a nuestras comunidades de modo particular a rezar por esta intención el próximo 8 de mayo, Solemnidad de Nuestra Señora de Luján. 

Como Obispos de la Conferencia Episcopal Argentina, expresamos nuestra solidaridad y cercanía con nuestros hermanos sufrientes y perseguidos, y pedimos a Jesús Buen Pastor les conceda el consuelo y la Paz.


Los Obispos Argentinos
109° Asamblea Plenaria
25 de abril de 2015
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CAMINEMOS HACIA EL 11° CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL
16-19 de junio de 2016
Convocatoria
 
Queridos hermanos y hermanas de nuestra Patria:

Queremos invitarlos a celebrar juntos el 11° Congreso Eucarístico Nacional en la ciudad de San Miguel de Tucumán, cuna de nuestra independencia, durante los días 16 al 19 de junio de 2016.

Vamos a celebrar en la Eucaristía al Señor Resucitado, adorar su presencia y agradecer su acompañamiento desde los inicios de nuestra vida como pueblo. Por eso al lema del Congreso: “Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos” lo acompaña la frase: “Jesucristo, pan de vida y comunión para nuestro pueblo”.

El Bicentenario de la Independencia nacional nos ofrece un marco histórico desafiante para que, asumiendo el legado de nuestros próceres, nos comprometamos a sembrar la cultura del encuentro que nos ayude a superar heridas y agobios, y a hacer de nuestra Patria una Nación fraterna cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común.

La comunión con Jesucristo Resucitado, presente en la Eucaristía, nos permite mirar creativamente la historia y descubrir nuestra identidad y nuestra cultura, verdadero desafío para forjar el futuro, renovando nuestra fe, comprometiéndonos con la justicia y sirviendo solidariamente a la fraternidad

Nos disponemos, como familia de Jesús, a celebrar el Año Santo de la Misericordia que ha de impulsarnos a buscar en la Eucaristía la fuente inagotable de su amor, a abrir nuestros corazones a la misericordia y a ser testigos de ella, especialmente frente a los pobres, a los enfermos y a los excluidos. Como enseña el Papa Francisco, “la Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno”. (Bula “Misericordiae Vultus”, 12)

Confiamos el Congreso Eucarístico a la oración de todos ustedes. Que el camino a recorrer nos haga verdaderos discípulos misioneros de Jesús, centinelas de un tiempo nuevo, anunciadores de la civilización del amor.

Con todos ustedes, nos ponemos en marcha en nombre del Señor. Que Nuestra Señora de Luján nos guíe y nos acompañe.


Los Obispos Argentinos
109° Asamblea Plenaria
Pilar, 25 de abril de 2015
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VIRGINIA BONARD
FUENTE: Oficina de Prensa de la CEA




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