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19 de Marzo, 2015
EDITORIAL Edición No. 67

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Los efectos de la comunicación.

Fueron dos textos, en contextos bien diferentes, con receptores y tonos también distintos, los que pusieron la lupa ──y qué lupa── sobre el mismo tema y desde el mismo emisor: la droga y el Papa Francisco.

Uno de ellos fue un breve correo electrónico que le envió (de “tú a tú”) el Papa Francisco a un legislador argentino que se ocupa de temas relacionados con la esclavitud laboral y sexual: “Y ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización [en la Argentina]. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”, le decía Francisco a Gustavo Vera.

El otro texto es mucho más largo: se trata de unas declaraciones periodísticas, también en primera persona del Papa, a un diario digital del barrio La Cárcova, en el Gran Buenos Aires. Extractamos una de las respuestas: “Es verdad, [la droga] avanza y no se detiene. Hay países que ya son esclavos de la droga y nos preocupa. Lo que más me preocupa es el triunfalismo de los traficantes. Esta gente ya canta victoria, han vencido, han triunfado. Y eso es una realidad. Hay países o zonas donde todo está bajo el dominio de la droga. Con respecto a Argentina, puedo decir sólo esto: hace 25 años era un lugar de paso de la droga, hoy en día se consume. Y no tengo la certeza, pero creo que  también se fabrica”.

Las primeras expresiones de Francisco tomaron estado público el 22 de febrero. Las segundas ocupan las tapas desde el lunes 9 de marzo y merecieron respuestas desde distintos estamentos del Gobierno argentino. 

Superados algunos “supuestos” roces suavizados por la diplomacia de México y la Santa Sede, El Papa se refirió a uno de los temas más críticos de nuestro mundo actual en un mail y en un diario digital barrial: con un extraordinario poder de síntesis logró una vez más mantener el tema de la droga dos semanas ranqueando en el top ten de las noticias globales. No es menor que el emisor le ha dado carácter a esa privilegiada posición, pero tampoco escapa al análisis que ambos canales son tan inusuales para muchos como tan conocidos y amables para nuestro Papa.

Él sigue conversando con los sacerdotes que trabajan en villas de emergencia en Buenos Aires a través de sus humildes medios de comunicación, como lo hiciera cuando era cardenal por las radios comunitarias de esos mismos barrios. El contacto con sus amigos vía mail lo mantiene intacto dando pistas de por dónde anda la Iglesia en este tiempo. El Papa habla y el mundo lo escucha.

Francisco tiene una audiencia propia (capital exclusivísimo e intransferible) que está ávida de escuchar lo que él opina y dice sobre una paleta de temas de alcance mundial. La agenda la tilda el Papa. Tanto interesan sus gestiones por la paz en Medio Oriente o las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, como si abrazó a una anciana en la Plaza San Pedro en la audiencia general de los días miércoles. Y no hace falta detallar cómo lo siguen las cámaras cuando viaja a otro país o se traslada de una punta a la otra de Italia, hablándole a las mafias o en camino hacia un retiro espiritual con los cardenales que viven en Roma.

En el Papa Francisco, el fenómeno de la comunicación tiene todos los ingredientes para, no solamente ser analizado una y otra vez y seguir teniendo tela para cortar, sino para despertar el interés en audiencias tan variadas como la geografía de nuestro planeta.

La droga es un problema gravísimo que atañe a nuestro tiempo y a nuestros pueblos americanos. Sabida es la lucha sin descanso, lucha desigual si las hay, que llevan adelante todos los credos en cuidado de la vida ante el avance de la venta y consumo de drogas que se verifica sin lugar a dudas entre niños y jóvenes de todo el continente. Comercio y consumo que se llevan la vida de esos niños y jóvenes. A la vez, se percibe la perniciosa supervivencia de oscuras redes de vinculaciones entre diversos estamentos de la vida social, política, judicial, policial que amparan que la droga aparezca “victoriosa” ante todo combate.

Estas y otras denuncias que Francisco realiza con su personalísima manera de comunicar logran efectos constatables que no parten de discursos de papel y cartón sino que ponen en palabras realidades dolorosas pero verdaderas al fin.

Los expertos en comunicación podrían decir que este caso es uno típico en el cual la herramienta de la comunicación camina al lado de los sucesos, dándoles credibilidad por el solo hecho, no de anunciar lo que quizás suceda mañana, sino contando lo que está sucediendo ya. Con verdad, bondad y belleza.

Usando nuestro querido medio de comunicación, NOTICELAM, les compartimos los temas que abordaremos en la presente edición: el cardenal Sturla presidió la 29° Fiesta de la Patria Gaucha en Tacuarembó, Uruguay; el Departamento de Cultura y Educación de CELAM impulsa un Seminario de Pastoral Educativa; entrevistamos a Mons. Castillo por el nacimiento de Observatorio de Doctrina Social de la Iglesia en Ecuador; el Departamento de Familia, Vida y Juventud promueve el XVIII Encuentro Latinoamericano de Responsables de Pastoral Juvenil en Curazao; entrevistamos también a Marcelo Bertone, miembro de la RIIAL; se conoció la fecha de beatificación de Mons. Romero: 23 de mayo de 2015; se realizó la Semana Social en Perú; el Papa Francisco escribió una carta imperdible al gran canciller de la Universidad Católica Argentina; la Iglesia colombiana incentiva el “desarme”; la CNBB presenta un nuevo canal de comunicación.

También queremos alegrarnos expresamente por las designaciones episcopales conocidas esta última semana: el arzobispo Giorgio Lingua ha sido nombrado como nuncio apostólico en Cuba. Y la arquidiócesis de Sao Luis do Maranhao en Brasil tiene nuevo obispo auxiliar: arzobispo Esmeraldo Barreto de Farias.

Les deseamos una buena lectura.

EQUIPO DE REDACCIÓN DE NOTICELAM




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