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01 de Julio, 2015
Entrevista al Presidente del CELAM (primera parte)

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Cardenal Salazar Gómez: “CELAM, fundamentalmente, apoyo a la evangelización”

A pocas semanas de la elección del arzobispo de Bogotá, el cardenal Rubén Salazar Gómez, como Presidente del CELAM para el cuatrienio 2015-2019, y mientras avanza el proceso de elaboración del Plan Global, que orientará la misión del CELAM en este nuevo período, el cardenal compartió con Noticelam algunos elementos marcantes de la última Asamblea General, celebrada en Santo Domingo, en el mes de mayo, al igual que sus prospectivas sobre la misión que compete al CELAM ante la actual coyuntura socio-eclesial, sin dejar de referirse a algunos asuntos cruciales que desafían la acción evangelizadora de la Iglesia latinoamericana y caribeña, en torno a las vocaciones y los ministerios, la espiritualidad bíblica, la restructuración de los centros de estudio del CELAM, la mujer en la Iglesia, la emergencia educativa y las implicaciones de la nueva encíclica del papa Francisco, Laudato Si’, entre otros.

En el cuatrienio que se inicia en el CELAM, inspirado por la “alegría del Evangelio”, se abordarán múltiples desafíos referidos al imperativo de la evangelización. El Presidente del CELAM profundiza en algunos de ellos en esta primera entrega –de dos– de la amplia entrevista que concedió a Noticelam.  

¿Qué significado tiene para usted su nombramiento como presidente del CELAM en la pasada Asamblea General Electiva de Santo Domingo?

Una elección para un cargo sumamente delicado como el de Presidente del CELAM, es indudablemente una alegría para el que la recibe. Para mí ha sido una alegría grande poder servir todavía un poco más a la Iglesia. He tenido la fortuna de servir a la Iglesia colombiana como presidente de la Conferencia Episcopal del país, y ahora se me ofrece esta oportunidad de servir a las Conferencias Episcopales Latinoamericanas y del Caribe, a partir del CELAM que, como sabemos muy bien, está para servir a todas las Iglesias nacionales. Por eso es una gran alegría y al mismo tiempo una enorme responsabilidad que acojo con humildad, muy consciente de mis límites, pero, al mismo tiempo, confiado en la misericordia del Señor y estoy seguro de que él me ayudará a cumplir la tarea.

En los itinerarios del CELAM, ¿qué representa una Asamblea General con miras a la misión que se le confía como Presidente de esta institución eclesial?

Las Asambleas Generales son la vida misma del CELAM, porque el CELAM no tiene una autonomía propia. El CELAM nace precisamente como un organismo al servicio de las Conferencias Episcopales y la Asamblea está compuesta, precisamente, por las Conferencias Episcopales representadas por sus presidentes y por los obispos encargados de la relación con el CELAM. Por lo tanto, repito, una Asamblea General del CELAM es la vida misma del CELAM, allí se reciben, por una parte, las indicaciones y las directrices que los obispos del Continente quieren imprimirle a la vida del CELAM, y, por otra parte, allí también se analiza la realidad, y se hace un estudio claro y sumamente cuidadoso de la situación de América Latina y del Caribe, para poder enrrutar todo el trabajo del CELAM en el período siguiente (2015-2019).

Entre los asuntos abordados por la Asamblea, ¿cuáles fueron los más destacados?

Esta asamblea era, fundamentalmente, para hacer una revisión y evaluación del cuatrienio que terminaba (2011-2015), y también era una Asamblea de proyección del cuatrienio que empezaba (2015-2019) y de elección de las directivas para este cuatrienio. Entonces, fue sumamente interesante apreciar los informes de gestión que se presentaron, por parte de la presidencia y de los diferentes departamentos del CELAM, al mismo tiempo que se recibieron indicaciones para saber hacia dónde hay que caminar durante estos cuatro años que empiezan, y por lo tanto, cómo tenemos que organizar el trabajo para que sea verdaderamente un apoyo a las necesidades de las Conferencias Episcopales.

Esas Asambleas son sumamente valiosas en el sentido de que en ellas se realiza un análisis de realidad muy importante. Cada Conferencia Episcopal presenta su análisis de la realidad. En esta oportunidad, en Santo Domingo, se hizo buscando resúmenes por regiones y esto fue también sumamente interesante porque permitió ver constantes y diferencias entre los diferentes países y, simultáneamente, se analizaron los grandes desafíos que el Señor nos plantea como Iglesia, ante los cuales el CELAM debe encaminar su tarea en este cuatrienio.

Ante la coyuntura socio-eclesial del Continente, ¿cuáles son las cuestiones prioritarias que deberá afrontar el CELAM en el cuatrienio que está comenzando?

Son muchas y variadas, pero todas se pueden resumir en una realidad fundamental que es la realidad de la evangelización. La Iglesia existe para evangelizar como nos lo recordó Pablo VI claramente en su exhortación apostólica Evangelli Nuntiandi y como el papa Francisco no se cansa de repetir permanentemente: la Iglesia tiene que estar en permanente salida para llevar el Evangelio, para ser testigo del Evangelio ante el mundo. Entonces, todo lo que haga el CELAM tiene que ser, fundamentalmente, apoyo a la evangelización.

Ahora, claro que esa evangelización tiene que tener muy en cuenta la situación real de los interlocutores y, por lo tanto, el análisis permanente de la realidad tiene que ser un oficio del CELAM. Un análisis que permita descubrir los grandes problemas sociales, políticos y económicos que afronta el Continente y el Caribe, pero, al mismo tiempo, discernir en ellos la presencia salvadora de Dios y, por lo tanto, descubrir los “signos de los tiempos”, es decir, aquellos signos claros que nos muestran cómo Dios está actuando, cómo Dios está salvando y cómo la Iglesia en Latinoamérica y el Caribe tiene que ponerse al servicio de la acción salvadora de Dios.

Frente al camino que se ha recorrido en los últimos años, especialmente después de Aparecida, ¿qué es necesario continuar, cambiar e implementar en el CELAM?

Cada uno de los Departamentos que constituyen el CELAM ya tiene un derrotero bastante preciso. Los últimos años del CELAM han estado en sintonía perfecta con el documento final de Aparecida. En los cuatro años inmediatamente posteriores a Aparecida se trabajó el aspecto fundamental de los “discípulos misioneros del Señor Jesucristo”. Los cuatro años siguientes, que fueron los que antecedieron a esta última Asamblea, se orientaron en torno a otra cuestión esencial, también referida a Aparecida: “para que en Él nuestros pueblos tengan vida”. Y ahora, en este cuatrienio queremos trabajar especialmente todo lo que significa “la alegría del Evangelio” como nos propone el papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelli Gaudium, de tal manera que hay una continuidad fundamental en el desarrollo de las actividades del CELAM, pero, al mismo tiempo, cada cuatrienio va teniendo ciertas especialidades que responden precisamente a las coyunturas nuevas, tanto desde el punto de vista de la situación de América Latina y el Caribe, como desde el punto de vista de lo que nos propone la Iglesia.

¿Ya se está diseñando un nuevo Plan Global para este cuatrienio?

Estamos en esa tarea. Desde que pasó la Asamblea General de Santo Domingo todas las personas que trabajan en el CELAM –los ejecutivos, como se les llama–, los que están al frente de los diferentes departamentos y del CEBITEPAL, todos hemos estado trabajando en la elaboración del Plan Global.

Me ha parecido sumamente importante que este Plan nazca justamente del cuatrienio anterior. Es por eso que la primera parte, que ha sido el análisis de la realidad, parte de todos los análisis de la realidad realizados durante el cuatrienio anterior. A partir de estos análisis estamos tratando de iluminar toda esa realidad, con la luz del Evangelio y de la doctrina de la iglesia, para descubrir los “signos de los tiempos” que son los que claramente vamos a tener que empezar a implementar, como apoyo a las diferentes Conferencias Episcopales.

En este proceso, ¿qué lugar ocupan los Centros de Estudio del CELAM?

Antes existían como tres entidades no separadas, pero sí un poco independientes entre sí. El Centro Bíblico –el CEBIPAL–, el Centro Teológico Pastoral y el Observatorio que tenía que ver, sobre todo, con en el análisis de la situación social. Ahora se quiere hacer un sólo centro que se ha denominado Centro Bíblico Pastoral para América Latina –CEBITEPAL–. Este centro va a tener tres escuelas: la Escuela Bíblica, la Escuela Teológica y la Escuela Social. En la Escuela Bíblica se va a implementar todo lo relacionado con el estudio de la Sagrada Escritura a la luz de las circunstancias de las realidades latinoamericanas, para que esas realidades sean verdaderamente iluminadas por la luz de la Palabra de Dios; la Escuela Teológica buscará capacitar a sacerdotes y agentes de evangelización, precisamente entregándoles aquellas herramientas fundamentales de teología y de pastoral, necesarias para poder cumplir su tarea evangelizadora; y la Escuela Social que tiene que ver no solamente con la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia, sino también con el análisis permanente de la realidad, para que podamos siempre responder a lo que el Señor y nuestros pueblos necesitan.

Son muchas las tareas que se vislumbran para este cuatrienio, ¿cuáles son sus metas prioritarias como Presidente del CELAM?

Yo pienso que el principal trabajo es la consolidación del CEBITEPAL por una parte, el seguir adelante, a la luz del Plan Global que estamos elaborando, con los servicios que el CELAM presta a las diferentes Conferencias Episcopales de Latinoamérica y el Caribe, continuar con el estudio permanente de la realidad para que nosotros seamos siempre capaces de discernir los signos de los tiempos y seguir avanzando en una continuidad profunda con todo lo que ha sido el CELAM en sus 60 años de vida, para tratar de servir cada vez mejor.

También hay un reto específico que es la construcción de la nueva sede, para hacer posible que tengamos una sola sede en la cual se encuentre disponible no solamente la parte administrativa de los diferentes Departamentos, sino también los servicios de formación que ofrece el CEBITEPAL.

Es muy significativo que el CELAM acoja “la Alegría del Evangelio” como su principal preocupación en este cuatrienio, ¿cómo aspira acompañar la reforma de la Iglesia que el papa Francisco está impulsando?

La reforma de la Iglesia que el Papa está llevando a cabo no es una reforma diferente a aquella que nace del Evangelio mismo. Es un poco lo que ya el beato Pablo VI planteaba cuando decía: “Iglesia sé lo que eres”. Se trata de re-encontrar la esencia misma de la Iglesia, el rostro que tiene que presentar ante el mundo y, por lo tanto, se hace necesarios procesos de profunda renovación interior para ser cada vez más fieles a la vocación misionera, a la vocación evangelizadora que permanentemente tiene y que necesita re-encontrar cada vez de nuevo, porque no se trata de algo que sea atemporal, sino que en cada momento de la historia y en cada circunstancia vivida tiene que recibir una configuración concreta, tiene que adquirir un rostro concreto. De eso se trata fundamentalmente, y por eso el análisis de la realidad al interior del CELAM tiene una gran importancia.

(Lea la segunda parte de esta entrevista en la Edición No. 83 de Noticelam)

ÓSCAR ELIZALDE PRADA




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