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20 de Agosto, 2015
Avanzando en el despertar de la conciencia

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Una respuesta humana y cristiana de atención en el post-aborto

Del 13 al 17 de julio recién pasado el Departamento de Familia, Vida y Juventud del CELAM realizó el I Encuentro de agentes de pastoral en el acompañamiento post-aborto. Al mismo tiempo se desarrolló el V Encuentro Panamericano de acompañamiento post-aborto. La sede: “el Centro de Espiritualidad Padre Pedro Legaria”, Bogotá, Colombia. 

El encuentro reunió a 62 participantes venidos de 15 países, catorce de América Latina y una representación de Estados Unidos. De parte del Vaticano estuvo presente el padre José Guillermo Gutiérrez, quien habló “del acompañamiento pastoral post-aborto en el marco de los 20 años de la Evangelium Vitae”.

En el marco de la dureza de la realidad, se indicó que haciendo “referencia a una investigación en mujeres atendidas entre 2013 y 2014, el 45% de ellas no comunicaron a la familia sobre su aborto, y 4 de cada 10 tenían edades entre 15 y 20 años, y el motivo principal que las llevó al aborto fue la presión de su pareja. Y después del aborto, de cada 10 mujeres, 7 sufrieron violencia, 7 son solteras, 6 son menores de 25 años, 6 rompieron relación de pareja o matrimonio, caen en alcoholismo, abandonan sus estudios o trabajo, requieren atención psiquiátrica… y sufren de intento de suicidio en casos extremos”.

De acuerdo a lo anterior se concluyó que: “1. Ante circunstancias anormales es normal tener reacciones anormales, 2. En los casos post-aborto, siempre se debe cuidar la familia existente y futura, 3. Preguntarnos siempre cuál es nuestra misión al escuchar a una persona en situación post-aborto, 4. Ante el afán testimonial o ansiedad de “confesar” al esposo, hijos o familia, preguntarse ¿qué tanto bien hará contarles mi historia?, 5. La familia es fundamental en el desarrollo de una sociedad, 6. Re-enamorar en la maternidad y paternidad y en el  matrimonio como mejor medio”. 

Desde la iluminación teológica se dijo que: “En Aparecida numeral 469 la Iglesia nos invita a: apoyar y acompañar pastoralmente y con especial ternura y solidaridad a las mujeres que han decidido no abortar, y acoger con misericordia a aquéllas que han abortado, para ayudarlas a sanar sus graves heridas e invitarlas a ser defensoras de la vida. El aborto hace dos víctimas: por cierto, el niño, pero, también, la madre. Y El papa Francisco en la Evangelii Gaudium reafirma el rechazo al aborto y pide compasión y atención a las mujeres que han abortado (Cfr. EG 213 y 214)”. 

El actuar ante esta cruel realidad se presenta con fuertes desafíos. Entre lo mucho que se debe hacer se dijo que una de las tareas consiste en: “impulsar una mayor difusión sobre las secuelas del post-aborto y seguir ofreciendo el apostolado de la misericordia a quienes por diversas condiciones han influido la decisión dolorosa y dramática del aborto. Para lograr este anuncio renovado desde nuestros servicios pastorales, la Iglesia nos invita a tener en consideración lo siguiente: Pasar de una pastoral de conservación y relativa a una pastoral evangelizadora-misionera. Esto implica: 1. Entrar en un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma. 2. Generar conciencia de una Iglesia que se organiza para servir a todos los bautizados y al mundo. 3. Replantear “los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las comunidades”. 4. Involucrar a todas las comunidades de la Iglesia en un verdadero e intenso estado de misión. 5. Animar, formar y colaborar en la conversión pastoral, adquiriendo una “mayor apertura de mentalidad” y “nuevos hábitos eclesiales y pastorales” que permitan, entre otras cosas, una creciente y real participación de los laicos, en comunión con obispos, sacerdotes y consagrados, y el imperativo de hacer más inculturada y significativa la evangelización”, para poder afrontar de esa manera esta y otras realidades que oscurecen la vida de personas y familias. Se debe prevenir y ayudar con alternativas concretas, de las cuales ya existen muchas, para evitar esta crueldad humana que golpea tanto a las criaturas a las que se les niega vivir, se les extrae con la crueldad de los químicos y otro tipo de herramientas, dañando también física, síquica y espiritualmente a la madre como al padre y al resto de la familia cuando hay. 

En este sentido cabe mencionar el efecto de las desigualdades e injusticias económicas que imperan en los países de América Latina y que orilla a mujeres y hombres a decisiones tan crueles. Del mismo modo el “accionar del llamado comercio homicida”    (la industria que estimula de diversas maneras y ofrece servicios por lucro inhumano) que propone la aniquilación de la vida y no su promoción. Aunque las causas son variadas e iluminadas en distintos documentos del magisterio de la Iglesia,  la encíclica del papa Francisco Laudato si’, aborda estas macro-problemáticas mundiales y regionales de sistemas que ya no se aguantan e impiden vivir dignamente.

Autor: Noticelam
Fuente: Departamento de Familia, Vida y Juventud, CELAM




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