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20 de Agosto, 2015
Diócesis de Jeremie, en Haití, celebra 3ª Asamblea de CEB

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El encuentro se inspiró en la experiencia de las primeras comunidades cristianas

“Vamos a vivir nuestra fe con un compromiso sólido, donde todos somos discípulos-misioneros de Jesús”. Con esta temática se realizó en la Diócesis de Jeremie (Haití) la 3ª Asamblea General de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), para ver, juzgar, actuar, evaluar y celebrar, el caminar de las CEB y proyectar su futuro mediante propuestas de economía solidaria, a ejemplo de las primeras comunidades cristianas.

“El encuentro se llevó a cabo en el Centro de Caritas, a una hora y media de Jeremie, y  posibilitó un espacio sencillo, verde, lleno de árboles, agradable y lo suficientemente amplio para albergar a 150 delegados/as provenientes de 35 parroquias de las 45 que tiene la diócesis”.

Esta Asamblea, que se lleva a cabo cada seis años, supone un itinerario de preparación durante dos años. En este tiempo se reflexionó la identidad de las CEB y se implementaron pequeñas huertas agroecológicas en terrenos pedregosos en los que sembrar y cosechar no son tareas fáciles. De igual forma, durante la etapa de preparación se realizaron tres escuelas bíblicas. 

La hermana mexicana Socorro Martínez Maqueo, rscj, de la articulación continental de las CEB, da fe de los buenos frutos de este importante encuentro que constituye, al mismo tiempo, un punto de llegada y de partida en el caminar de la Iglesia diocesana: “cuando se habla de Haití se alude a su pobreza y es un hecho es un país pobre con graves problemas pero también tiene riquezas de incalculable valor. Tuve la gracia de estar presente en el encuentro de CEB de la Diócesis de Jeremie que se encuentra al sur del país. Es la diócesis que tiene el mayor número de comunidades y las que están mejor organizadas; esto le da una gran vitalidad a la diócesis”.

En la Asamblea, la alegría estuvo presente desde el momento de apertura, al ritmo de tambores y de cantos propios del caminar de las CEB.  El compartir solidario también se reflejó en la disponibilidad de los frutos de las siembras (plátano, arroz, frijol) en las comidas, como lo hacían las primeras comunidades cristianas. 

“En esta pequeña Iglesia se manifiesta la alegría, el compartir, el estudio y la reflexión comunitaria, y el trabajo generoso para entre todos lograr los mejores resultados”, comenta Socorro Martínez. El equipo coordinador trabajó meses y, con mayor intensidad, los días previos al encuentro, para que el Centro estuviera lo mejor acondicionado posible y se contara con todo lo necesario, dado que se encuentra un poco distante de la ciudad.

Evocando la expresión de Pedro Trigo, en su libro Echar la suerte con los pobres de la tierra, la religiosa mexicana destacó que “en medio de una situación generalizada de pobreza reluce la riqueza humana de estos hermanos y hermanas empeñados en vivir la comunidad, el compartir, el aprendizaje mutuo, y la generosidad: …Al estar en manos de Dios como verdaderos hijos suyos han logrado que esa sobrecarga injusticia, no los destroce, sino que los adense. Son capaces de vivir humanamente cuando no hay condiciones para vivir.  Esa es la medida de su densidad humana”.

La 3ª Asamblea de las CEB permitió el compartir de los sueños de los grupos diocesanos, retomar las raíces y la espiritualidad de las CEB, vivir momentos fuertes de oración, profundizar en la búsqueda bíblica de experiencias concretas de Economía Solidaria, conocer la dinámica de las primeras comunidades cristianas (según el libro de los Hechos de los Apóstoles), desarrollar el sentido de solidaridad y compromiso entre las comunidades, y despertar el espíritu de solidaridad, compartir y servicio entre los delegados de las CEB. Un buen balance para una Iglesia necesitada de esperanza y compromiso solidario.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTE Y FOTO: ARTICULACIÓN CONTINENTAL DE LAS CEB




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