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27 de Agosto, 2015
Migrantes y refugiados, una realidad de ayer y de hoy

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La Iglesia aboga para que se continúe erradicando estas realidades y sus causas

Las migraciones y las guerras que aniquilan y fabrican refugiados son tan antiguas como la historia de la humanidad. No por eso justificables bajo ningún punto de vista. Estas y otras realidades que producen sufrimiento humano están siempre en la atención del ministerio del papa Francisco y han estado en el ministerio petrino a lo largo de la historia de la Iglesia.

Se constata desde hace un siglo la existencia de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, y mucho antes la existencia de la sensibilidad y el compromiso por “los rostros sufrientes de Cristo”, como dijo la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Puebla (México), en 1978, hablando de una realidad ciertamente más amplia.

Podemos evocar aquí la lista de las guerras en el mundo y las desgracias que siembran cada día, pero debemos pensar también en la inmensa cantidad de apóstoles que sirven en medio de realidades duras con valentía y con fe, a quienes están en refugio o en situación de migración forzada e indocumentados que yacen en las periferias de la vida de tantos países o pierden la vida en el camino.

Son muchos los que sirven en estas viñas de la vida, muchos motivados por la fe o impulsados por el amor Divino y otros muchos dentro de la sociedad, motivados por razones humanitarias.

La situación del migrante y del refugiado, sea cerca o lejos de nuestra vida, nos debe intranquilizar y remover la conciencia, aunque sea incomodo, porque solo de esa manera hay esperanza que quienes viven esas situaciones no queden en el olvido y las sociedades demos atención y tratamiento en esas penurias de la vida de tantos. Por ello, la Iglesia por medio del Papa nos convoca para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2016, con el tema: “migrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia”.

La jornada nos permitirá, una vez más, sensibilizarnos, orar y comprometernos. El continente latinoamericano y caribeño hace eco y se compromete de manera especial a la sombra del llamado y del Magisterio del papa Francisco, por ser una región geográfica de la Tierra en donde no se puede ignorar la situación de refugiados por razón de las guerras todavía persistentes y otras clases de violencias, y por el enorme movimiento que por diversas razones, sobre todo, de injusticia y pobreza económica que viven nuestros pueblos. 

Tema de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2016 

“Migrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia”, es el tema elegido por el papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2016.

Enmarcado en el Año de la Misericordia, el Pontificio Consejo de la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes, emitió un comunicado, señalando los alcances del tema elegido por el Pontífice para la Jornada Mundial del Migrante y del refugiado. El Papa, explican, quiere hacer presente con este tema “la dramática situación de tantos hombres y mujeres, obligados a abandonar su propia tierra”.

El comunicado del Pontificio Consejo advierte que no se deben olvidar “las actuales tragedias del mar que tienen por víctimas a los inmigrantes”. Frente al riesgo evidente de que este fenómeno sea olvidado, “el Santo Padre presenta el drama de los inmigrantes y refugiados como una realidad que nos debe interpelar”, señala el texto.

Sobre la segunda parte del tema -la respuesta del Evangelio de la misericordia- quiere unir de forma explícita el fenómeno de la migración con la respuesta del mundo y, en particular, de la Iglesia. En este contexto, “el Santo Padre invita al pueblo cristiano a reflexionar durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales, entre las que se encuentra la de hospedar a los forasteros”, indica el comunicado.

En línea con el deseo del Santo Padre, que quiere que cada Iglesia particular esté “directamente implicada para vivir este Año Santo”, el Pontificio Consejo de la Pastoral para los Migrantes e Itinerantes ofrece algunas indicaciones.

En primer lugar sugiere que “la jornada jubilar sea celebrada particularmente a nivel diocesano y nacional, en el ámbito más cercano a los inmigrantes y refugiados, con su participación, e implicando también a las comunidades cristianas”.

Asimismo, propone que “el acontecimiento jubilar central sea el próximo 17 de enero de 2016, día en el que se celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado”. También “anima a las diócesis y las comunidades cristianas, que aún no lo hacen, a programar iniciativas, aprovechando la ocasión que ofrece este Año de la Misericordia”.

El dicasterio vaticano invita además a “no olvidar el aspecto de la sensibilización en las comunidades cristianas al fenómeno migratorio”. Desea también que “la atención hacia los inmigrante y su situación no se reduzca a una única jornada”. Y finalmente recuerda que “también es importante realizar signos concretos de solidaridad, que tengan un valor simbólico, y que expresen la cercanía y la atención a los inmigrantes y refugiados”.

La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado tiene su origen en la carta circular “El dolor y las preocupaciones” que la Sagrada Congregación Consistorial envió el 6 de diciembre de 1914 a los ordinarios diocesanos italianos. En ella se pedía, por primera vez, “instituir una jornada anual de sensibilización sobre el fenómeno de la migración y también para promover una colecta a favor de las obras pastorales para los inmigrantes italianos y para la preparación de los misioneros que iban a emigrar”. Como consecuencia de esa carta, el 21 de febrero de 1915 tuvo lugar la primera celebración de tal jornada. 

Fuente: AICA
Foto: AICA




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