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04 de Septiembre, 2015
El drama de los mas pobres atrapados por conflictos de los poderes de Estado

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Obispos colombianos piden a Santos y Maduro solucionar con diálogo crisis de deportados

Hace algunos días estalló en las fronteras entre Venezuela y Colombia sobre los habitantes fronterizos el peso de una situación nacional que venía re-sonando. Se trata del agravamiento de la problemática que ha afectado a varias decenas de cientos que habitan las fronteras. Las escenas de televisión mostraban a quienes cargaban sobre sí sus pocos haberes como camas, guardarropa, utensilios de concina y de vestir dejando de tras de sí, el sueño de una vida trabajada por años y los pequeños lugares donde se habían instalado ellos y sus familias.

La situación ha despertado sobre todo la preocupación de la Iglesia en esos países, tomando en cuenta que por su estructura presencial en las zonas geográficas donde ocurren los hechos por medio de las parroquias, comunidades y movimientos, se hace testiga de lo que ocurre. Por ello tanto la Iglesia venezolana como la Iglesia colombiana, sensibles al dolor de sus hermanos se han pronunciado haciendo un llamado a los gobernantes y organismos de cada país para que se busquen caminos de solución “mediante el diálogo y la concertación”. Ello permitirá aliviar la pena y el sufrimiento de los más vulnerables, que son finalmente los más pobres.

El problema suscitado en la parte fronteriza que ha afectado entre otros la región de Táchira, es un problema político, que es también un problema humanitaria en el que hay que atender esta realidad que diversos medios y la siguiente nota de prensa presentan de la siguiente manera:

Obispos colombianos piden a Santos y Maduro solucionar con diálogo crisis de deportados

La Conferencia Episcopal Colombiana (CEC), llamó a los gobiernos de Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro a solucionar a través del diálogo la crisis de los colombianos deportados de Venezuela, a quienes se les ha herido en su dignidad con “tratos inhumanos”.

En un comunicado los prelados manifestaron su solidaridad con los aproximadamente 1.100  deportados en los últimos días luego que Nicolás Maduro decretara el estado de excepción en la frontera entre ambos países, aduciendo que era para combatir el contrabando y porque paramilitares colombianos habrían atacado a tres soldados venezolanos.

Testimonios, fotos y videos difundidos por los medios y redes sociales muestran cómo las viviendas de los colombianos deportados están siendo marcadas con la letra “D” para ser demolidas y el resto con una letra “R” de revisado. Además, se informó que algunas de las personas que tuvieron que abandonar sus casas forzadas por la Guardia Nacional Bolivariana, tratan de regresar para rescatar lo poco que pueda quedar de sus pertenencias.

“Exhortamos a las autoridades de Colombia y Venezuela a encontrar caminos para solucionar esta crisis mediante el diálogo y la concertación. A la comunidad internacional, la invitamos a asumir un compromiso de más cercanía con las personas afectadas por esta adversa realidad humanitaria”, expresaron en el texto con fecha 26 de agosto.

Los obispos llamaron al pueblo colombiano a orar “a Dios por el pronto restablecimiento de las relaciones de fraternidad entre los pueblos hermanos de Colombia y Venezuela”.

Asimismo, los invitaron a ser solidarios para “brindar a estas familias la ayuda necesaria, para hacer frente a su difícil situación”. En ese sentido, valoraron el esfuerzo de la Diócesis de Cúcuta encabezada por Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid, “así como de algunos organismos gubernamentales y civiles, que se han unido para mitigar el sufrimiento de los retornados y atender las necesidades básicas”.

Obispos venezolanos exigen respetar derechos humanos 

Por su parte, la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado Venezolano exigió al gobierno de Maduro restituir “la normalidad cuanto antes” y detener las deportaciones, hechos “a todas luces denigrantes de la condición de seres civilizados y hermanos”.

Además señalaron que deben ser devueltos los bienes muebles e inmuebles a los afectados.“Es urgente que la familia se reunifique en la totalidad de sus miembros para evitar una crisis humanitaria por deportaciones masivas, para ello deseamos como venezolanos ver la respuesta del Poder Moral en pleno, no justificando acciones, sino trabajando para que se respeten los Derechos Humanos de todos los ciudadanos, sean Venezolanos o Colombianos”, expresa el comunicado emitido el pasado viernes.

“Los ciudadanos venezolanos nos sentimos hermanos del vecino país, nunca han sido extraños, sino que tenemos una historia común. Estas acciones efectistas deben ponernos a reflexionar sobre el futuro de nuestro país, sobre las responsabilidades de la dirigencia política y militar en la conducción de nuestra nación, sobre la paz interna y lo que queremos y anhelamos los venezolanos” finaliza el comunicado firmado por Mons. Roberto Lückert y Mons. Baltazar Porras, presidentes de Justicia y Paz y de la Comisión de Pastoral Social-Caritas, respectivamente.

La Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas en Colombia (OCHA) informó que hasta ayer 1.088 colombianos han sido deportados, entre ellos 244 menores. Además se estima que 4.260 colombianos regresaron a su país “de forma espontánea” por temor a sufrir los abusos que han experimentado sus connacionales en las localidades del estado venezolano de Táchira donde Maduro declaró el estado de excepción.

Autor: Noticelam
Fuente: ACIPRENSA




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