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04 de Septiembre, 2015
Mons. Cargnello: “trabajaremos por una mayor incorporación del laicado al quehacer de la Iglesia”

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Entrevista con el Presidente del Dpto. de Misión y Espiritualidad del CELAM

El Presidente del Departamento de Misión y Espiritualidad del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), monseñor Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta (Argentina), expone para Noticelam algunos puntos de vista referidos a la Misión Permanente de la Iglesia latinoamericana y caribeña, de cara al cuatrienio 2015-2019.

Una de las prioridades del CELAM en los últimos años ha sido la Misión Permanente, ¿en qué punto se encuentran los procesos misioneros que se desataron en América Latina y el Caribe a partir de Aparecida?

Se trata de un desafío que no podemos eludir. Cuando se planteó el tema en Aparecida yo pensé que iba a ser simplemente una propuesta, pero los años me van diciendo que es mucho más, es como un nuevo modo de ser de la Iglesia en América Latina y que va desafiando a las Conferencias Episcopales, a los obispos, a los sacerdotes, a las religiosas y religiosos, al pueblo de Dios en general, al laicado que a veces es el que va más adelante en este tema de la Misión Continental, porque viviendo la realidad del mundo y experimentando o incluso padeciendo las transformaciones que afectan la dignidad de la persona humana, esperan que como Iglesia, unidos bajo la conducción de los pastores, tomemos en serio la “conversión pastoral” que hace que la Iglesia deje de ser “autorreferencial” –por usar la expresión del papa Francisco– y miremos este inmenso Continente que está esperando algo nuevo, a veces sin saberlo, frente al cual tenemos una responsabilidad que viene de Dios y que nos compromete totalmente.

¿Cuál es el componente espiritual que permite caminar hacia esa Misión Permanente?

Una conciencia muy grande de ser parte de la familia de Dios. Nosotros creemos en un Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, que ha puesto su tienda, que ha hecho de este mundo una casa para los hombres que anticipa la del cielo. El cristiano que se siente hijo, que se siente responsable, que se sabe querido, perdonado, siempre desafiado –más allá de los pecados que cometa–a volver a empezar, no puede sentirse tranquilo. Entonces, es necesario vivir este vínculo profundo en el corazón de la Iglesia, que somos Pueblo de Dios, un vínculo que celebramos en la liturgia, que vamos madurando en la catequesis, que lo expresamos popularmente en la piedad popular, y se hace necesariamente misión.

Por otra parte, América Latina ha recibido mucho. Y en Puebla se empezó a decir que “hay que dar desde la pobreza”. Esta frase fue haciéndose motor, impulso y ardor en el corazón, y en Aparecida se asume la Misión Continental también con un carácter de “misión ad gentes”. En este sentido, es bueno considerar que después de las reuniones de las cinco Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano, la reunión más numerosa de obispos que se puede hacer periódicamente en América son los Congresos Misioneros, tanto los Latinoamericanos (COMLA) como los Americanos (CAM). Esto también revela que hay una pasión misionera. Y en estos encuentros, vuelvo a insistir, muchas veces van más adelante los laicos que nosotros los consagrados. 

A propósito de los CAM y de los COMLA, ¿ya se están vislumbrando qué pasos deben darse para que este dinamismo misionero siga apoyando la Misión Permanente?

Sí, de hecho al Departamento de Misión y Espiritualidad le corresponde este asunto. Esperamos vincularnos con los responsables de Misión de las distintas Conferencias Episcopales y de las Obras Misioneras Pontificias en los distintos países del, para que sea una fuerza donde la sinergia potencie todo este ardor misionero, para que vaya multiplicándose por toda América Latina.

Dios no se deja ganar en generosidad. Cuando este esfuerzo multiplicador se logre, vamos a ver cómo el fruto de todo esto que está gestándose con Aparecida, el CELAM, el Papa latinoamericano… empiece a ser también un servicio para los demás.

Usted se ha referido a los laicos, ¿qué espera el CELAM de los laicos en este tiempo?

Una de las prioridades de este cuatrienio es, de hecho, trabajar por una mayor incorporación del laicado al quehacer de la Iglesia. Ojalá podamos dar pasos en este sentido, y que los laicos puedan ver que el rostro y la actitud confiada y desafiante de sus pastores. Que nosotros seamos capaces de abrir el corazón y los brazos para contenerlos a todos.

Finalmente, para que la opción por los pobres sea una realidad cada vez más visible y eficaz, ¿qué acciones se han previsto para este cuatrienio del CELAM?

El tema de ser pobre con los pobres, necesitado con los necesitados, aprendiendo de los pobres para seguir respondiendo a Dios, es un asunto que se encuentra en el corazón de nuestra Iglesia. Queremos dar pasos en este sentido. Queremos ser una Iglesia humilde, que no pone su esfuerzo en la gran organización, sino en el servicio al Señor, y desde él tener un corazón abierto que nos permita descubrir que en el rostro del que te necesita, está la llamada del Señor. Y Dios nos habla mucho desde los pobres, y nos invita a ser como Jesús que se acercaba al enfermos, al pobre y al marginal.

 

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FOTO: CELAM




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