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04 de Septiembre, 2015
Los profetas ayer y hoy

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Obispos del Ecuador ante expresiones del Secretario Jurídico de la Presidencia de la República

Hace algún tiempo se dijo que: profeta es una voz griega, y designa al que habla por otro, o sea en lugar de otro; equivale por ende, en cierto sentido, a la voz "intérprete" o "vocero". Pero poco importa el significado de la voz griega; debemos recurrir a las fuentes, a la lengua hebrea misma. En el hebreo se designa al profeta con dos nombres muy significativos: El primero es "nabí" que significa "extático", "inspirado", a saber por Dios. El otro nombre es "roéh" o "choséh" que quiere decir "el vidente", el que ve lo que Dios le muestra en forma de visiones, ensueños, etc., ambos nombres expresan la idea de que el profeta es instrumento de Dios, hombre de Dios que no ha de anunciar su propia palabra sino la que el Espíritu de Dios le sopla e inspira. 

Por ello el profeta que es inspirado, tiene siempre la puerta abierta al Espíritu de Dios y se hace hermano de sus hermanos. Conoce por tanto la realidad humana histórica de la vida de los pueblos y sociedades de cada dia y se adentra al mismo tiempo en los deseos abundantes de vida que Dios quiere para quienes ama.

Entrelanzando con  esto que se ha dicho y que es revelado por la sagrada Escritura; según I Rey. 9, 9, el "vidente" es el precursor de los otros profetas; y efectivamente, en la época de los patriarcas, el proceso profético se desarrolla en forma de "visión" e iluminación interna, mientras que más tarde, ante todo en las "escuelas de profetas" se cultivaba el éxtasis, señal característica de los profetas posteriores que precisamente por eso son llamados "nabí".

Otras denominaciones, pero metafóricas, son: vigía, atalaya, centinela, pastor, siervo de Dios, ángel de Dios (Is. 21, 1; 52, 8; Ez. 3, 17; Jer. 17, 16; IV Rey. 4, 25; 5, 8; Is. 20, 3; Am. 3, 7; Ag. 1, 13).

Esta revelación ya nos coloca frente al escenario histórico de todos los tiempos, que requieren la atención de parte de la Iglesia a la que el papa Francisco con esas hermosas imágenes del buen pastor ha dicho que en el pastoreo muchas veces hay que ir adelante, otras veces en medio y otras veces atrás del rebaño según las situaciones.

Esto implica estar atento a lo que sucede cada día, dejarse iluminar por El Espíritu de Dios, tener el corazón y la mente obediente a los designios de Dios que el profeta discierne para no equivocarse y para que no sea su “yo egoísta” el que actúa disfrazado de “voluntad de Dios”. Esto requiere renuncia de sí, como lo pidió Jesús y entrega generosa a la presencia de Dios.

En esa espesa nube de testigos que nos rodea como afirma la bella carta a los Hebreos, encontramos a tantos que asumen la incomodidad, pues intervenir en los escenarios históricos rodeados de “sombras de muerte”  implica quedar en la mira y ser sumergido en la suerte de Jesús que hay que hay que afrontar con valentía y serenidad.

Hechos de compromiso encontramos cada día en diversos ambientes, la siguiente nota de prensa de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal de Ecuador, con la que damos seguimiento a la realidad que se vive en este país ecuatoriano y que es muestra de este compromiso de la Iglesia en situaciones complejas.

 

Obispos del Ecuador ante expresiones del Secretario Jurídico de la Presidencia de la República

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana rechaza públicamente las expresiones ofensivas con las que el Secretario Jurídico de la Presidencia de la República se ha referido al señor Arzobispo de Guayaquil, S. E. Mons. Antonio Arregui Yarza; las cuales, además de totalmente impropias, no abonan al clima de respeto y serenidad que tanto necesitamos en estos momentos. Las sentimos como una ofensa a la buena voluntad de todos los Obispos del Ecuador, que no hemos hecho más que llamar al diálogo y a la mesura a todos los actores políticos y sociales, en la actual situación de tensión y de difícil perspectiva para nuestro país. Esperamos las disculpas del caso.

Queremos creer que tales expresiones no fueron más que un imprudente exabrupto y no representan la verdadera actitud del Gobierno nacional, el cual ha expresado estar siempre de acuerdo con un diálogo llevado en buena fe.

La Iglesia Católica en el Ecuador no es un actor partidista del juego político. Se equivocarían completamente quienes interpretaran así su misión y sus intenciones. Sin embargo, precisamente porque cree profundamente en el bien común, no puede dejar de invocar y de fomentar, en todo momento, el diálogo sincero y la paz social, aunque esto la arriesgue a alguna que otra incomprensión.

Valga la oportunidad, por ello, para hacer nuestras, una vez más, las palabras con las que el papa Francisco nos exhortó a todos los ecuatorianos, hace menos de dos meses, a “evitar egoísmos, promover la comunicación y el diálogo, e incentivar la colaboración” (cf. Homilía en el Bicentenario, 7 de julio de 2015). Este es el mensaje en el que nos mantendremos.

SECRETARÍA GENERAL
CONFERENCIA EPISCOPAL ECUATORIANA

 

Autor: Noticelam
Fuente Noticias CEE y Aciprensa




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