Video: LATIDOAMÉRICA
Conferencias Episcopales
   
Medios Asociados
   
 
Noticias
08 de Julio, 2015
Entrevista al Presidente del CELAM (segunda parte)

Imprimir
Imprimir

Cardenal Salazar Gómez: “La Iglesia tiene que ser una Iglesia pobre para los pobres”

En esta segunda entrega de la entrevista con el Presidente del CELAM, el cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, profundiza para los lectores de Noticelam sobre las implicaciones de la nueva encíclica del papa Francisco, Laudato Si’, desde una mirada latinoamericana y caribeña, y comparte sus perspectivas sobre el año de la Vida Consagrada. También considera algunos asuntos impostergables para el futuro de la Iglesia en el “Continente de la esperanza”.

Ante la nueva encíclica, Laudato Si’, ¿cómo el CELAM acompañará y responderá a los acuciantes clamores que se derivan de la actual emergencia ecológica que vive el planeta y, en él, América Latina y el Caribe?

Yo pienso que todo lo que se hace en el Departamento de Justicia y Solidaridad va en esa línea, para alcanzar, especialmente a la luz de Laudato si’, una integración profunda que tiene que ver la economía, la ecología, la justicia, el desarrollo humano… en últimas, con todo lo que verdaderamente implica la vida del ser humano en la Tierra y, por lo tanto, el cuidado de la Tierra, que no es otro que el cuidado de la misma humanidad que tiene que vivir dentro de ella, y que está llamada a transformar la realidad. Entonces el trabajo de este Departamento va a ser sumamente importante, pero también desde el CEBITEPAL, en la Escuela Social, la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia va a tener una gran relevancia en este sentido, a fin de difundir el mensaje que el Santo Padre nos presenta, de una ecología integral, una ecología que abarque todos los aspectos de la vida de la Iglesia, de la vida del mundo social, de la sociedad en que vivimos, y, de este modo, una ecología que lleve también a revisar los modelos de desarrollo, los modelos de economía vigentes en el mundo en este momento.

¿Qué claves de lectura propone el CELAM para una adecuada recepción de la encíclica en América Latina y el Caribe?

Indudablemente que son claves universales las que nos presenta la Iglesia pero que en América Latina tiene que adquirir una dimensión especialísima. Latinoamérica, por ejemplo, es un continente tremendamente rico en reservas naturales y se corre siempre el riesgo de que la explotación de estas reservas repercutan en daños irreparables sobre la tierra. Nosotros tenemos en diferentes países el problema de la minería exacerbada, de la explotación totalmente irracional de los recursos minerales, que causa profundos daños ecológicos, y que, por lo mismo, va a hacer que el deterioro ambiental de nuestros países se acreciente y se llegue a situaciones de extrema dificultad. En ese sentido, la encíclica nos va a iluminar sobre situaciones muy concretas que vivimos en América Latina y que tenemos que ver cómo, a la luz de este documento y de toda la Doctrina Social de la Iglesia, nos empeñamos en que el Continente cambie, se transforme, para tener una sociedad más justa, más fraterna, una sociedad verdaderamente en paz. 

¿La misión de la Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM) se puede interpretar en este mismo sentido?

Sí, indudablemente que la REPAM es un paso muy importante, un paso adelante, porque fija su atención en la Amazonía, que es uno de los sitios en este momento más importantes desde el punto de vista ecológico. Ante esa gigantesca reserva que tiene la humanidad allí, en la región pan-amazónica, y que todos los días está siendo depredada, a partir de la REPAM queremos incidir en su defensa como CELAM, con una enorme trascendencia. Por ejemplo, hace unos meses el CELAM en compañía de la presidencia de la Conferencia Episcopal Americana y de la Conferencia Episcopal Canadiense, llevó ante la Corte Internacional de los Derechos Humanos una queja por la explotación minera que se está llevando a cabo, de modo absolutamente irracional, en algunos países. O sea que ya hay acciones concretas, muy significativas, en este campo de la ecología.

Pasando a otro asunto, referido a la espiritualidad bíblica, el CELAM ha venido trabajando desde hace muchos años en una nueva traducción de la Biblia que recientemente se ha dado a conocer a través del Nuevo Testamento de la Biblia de la Iglesia en América (BIA), que se presentó en la pasada Asamblea General. ¿Qué continuidad va a tener este proyecto? 

Son proyectos del CELAM, y que por lo tanto no dependen de una presidencia o de un cuatrienio. Son proyectos que están profundamente anclados a la existencia misma del CELAM y, por eso, en el proceso de traducción se ha previsto que en diciembre de este año se publicará el Antiguo Testamento. De este modo, podremos proceder a la publicación de la BIA completa.

Esa traducción de la Sagrada Escritura, hecha por el CELAM, va a tener una enorme importancia, porque es un esfuerzo muy grande que se hace para proveer a los fieles de América Latina y de habla hispana en Estados Unidos y en Canadá de una traducción de la Biblia que les permita tener un acceso más fácil, más sencillo, a la Palabra de Dios, que los ayude en su comprensión, lo cual es indispensable si se quiere avanzar en el proceso de ser discípulos misioneros del Señor. 

Otro aspecto relevante es el Año de la Vida Consagrada. ¿Cuál considera que debe ser el lugar de los religiosos y las religiosas en las dinámicas eclesiales de América Latina y el Caribe? 

La Vida Consagrada, como lo expresaba el papa san Juan Pablo II en su exhortación apostólica Vita Consecrata, es una dimensión esencial de la vida de la Iglesia. La Iglesia no se concibe a sí misma sin esta presencia en su seno. Por eso es tan importante que la Vida Consagrada esté siempre analizándose, entrando dentro de sí misma para descubrir las modalidades concretas que tiene que adquirir en cada momento histórico que está viviendo. Yo creo que muchas comunidades tendrán que repensarse, revisar su carisma, pero sobre todo y lo más importante es el que sigamos encontrando juntos, a través de un esfuerzo verdaderamente eclesial, las formas de vida consagrada que el Señor quiere para su Iglesia, para que éstas puedan cumplir una tarea profundamente renovadora en la misma Iglesia.

¿Qué deben considerar esas nuevas formas de vida consagrada? 

Habría una dimensión que para mí es muy importante y es que la vida consagrada sea cada vez más una realidad inserta en la vida general de la Iglesia. A veces tenemos la impresión de que las comunidades consagradas como que se aíslan un poco de la universalidad de la Iglesia y como que tienden a encerrarse dentro de sí mismas, de su comunidad, de su carisma, de sus obras. Una apertura hacia la Iglesia toda y hacia el mundo para responder de una mejor manera, de forma más organizada a las grandes necesidades sociales que vivimos hoy, yo pienso que es un indicio fundamental de renovación.

Para concluir, el CELAM se ha venido posicionando frente a varios temas que también hacen parte del trabajo de los departamentos. Quisiera que compartiera su perspectiva sobre algunos de ellos:

La salida misionera

Desde que Aparecida propuso como un elemento esencial el ser discípulo del Señor y el ser también misionero, el CELAM ha asumido plenamente la responsabilidad de animar la misión en el continente Latinoamericano y en el Caribe. Por eso hasta el cuatrienio anterior hubo una comisión especial que promovía la Misión Continental y luego se pasó a promover la Misión Permanente. Ahora cada vez más entendemos que la Misión Continental y la Misión Permanente no son realidades separadas del resto de la vida y de la misión de la Iglesia, sino que son fundamentalmente aspectos esenciales de su vida, y por eso, es algo transversal. Todo lo que hacemos nosotros desde el CELAM tiene que estar impregnado de espíritu misionero y tiene que promover la evangelización misionera.

Vocaciones y ministerios

Es otro gran desafío que tenemos en América Latina. Las vocaciones están decreciendo, el número de sacerdotes está disminuyendo en la mayoría de los países del Continente y del Caribe. Allí tenemos un reto grande: saber presentar a los niños, a los jóvenes, a los adolescentes, y a los adultos también, el reto que en algunos casos el Señor quiere que ellos entreguen toda su vida al servicio del Evangelio, como ministros ordenados. Eso tenemos que hacerlo. Todo el trabajo de animación vocacional es un trabajo esencial para la vida de la Iglesia.

La mujer en la Iglesia

Este es otro tema clave, que tiene que ser trabajado transversalmente en todos los departamentos del CELAM. Como lo ha dicho el papa Francisco, no se trata tanto de buscarle empleo a las mujeres al interior de la Iglesia, sino que ellas nos aporten el genio femenino, dado que a veces la Iglesia es demasiado mirada desde el punto de vista del varón. Ellas nos aportan toda la finura, la ternura, el cuidado, la maternidad que significa la mujer, y la Iglesia como madre se enriquece con su aporte en su vida y misión.

Comunicaciones y cultura digital

Estamos en un mundo digitalizado, un mundo globalizado en el campo de las comunicaciones y por eso el desafío del uso de los medios de comunicación social, especialmente de las TIC, adquiere cada día una mayor importancia. Por eso también en el Departamento de comunicaciones del CELAM vamos a estar muy atentos a seguir adelante con todo el trabajo que se viene realizando para inter comunicarnos digitalmente, mediante la utilización de los medios de comunicación social digitales, para poder llevar el Evangelio con mayor eficacia.

Migrantes

Es uno de los puntos álgidos en este momento en el Continente. La migración de los pueblos se hace cada vez más angustiosa porque se convierte en ocasión para injusticias, para la trata de personas, para todo tipo de abusos contra las personas que por una u otra causa se ven en la necesidad de la migración. El CELAM tiene muy en cuenta toda esta realidad de los migrantes en América Latina y el Caribe y trata de apoyar el trabajo de las iglesias particulares, de las iglesias locales, en este caso.

Pastoral urbana

El mundo se volvió urbano. Aunque siga existiendo un porcentaje relativamente alto de personas que viven en el campo, sin embargo la cultura urbana ya llegó por medio de los medios de comunicación. El campesino de la vereda más apartada que ya tiene Internet puede participar en esta cultura globalizada que se está imponiendo cada vez más. Por eso la mentalidad urbana la tenemos que analizar muy a fondo, para tratar de ver cómo la Iglesia verdaderamente entra en la conciencia y en la respuesta a los desafíos que plantea la urbanización creciente de nuestras ciudades, metiéndose en la cultura urbana hasta los últimos rincones, hasta lo más apartado. Las ciudades, cada vez más grandes en América Latina, plantean desafíos tremendos desde el punto de vista de la evangelización y el CELAM indudablemente tiene que aporta mucho en el estudio del fenómeno, en su comprensión y en la presentación de posibilidades de evangelización en estos campos.

La educación

La educación, como los otros puntos que usted ha mencionado, es clave. La educación es precisamente la herramienta fundamental con la que podemos lograr que se desnivelen las injusticias, las inequidades. Si logramos que haya una educación muy fuerte en calidad, en valores, que cree excelentes personas humanas, muy buenos ciudadanos y auténticos discípulos del Señor, sin lugar a dudas que vamos a transformar el Continente. Dios quiera que esto sea posible.

Los pobres

El papa Francisco insiste permanentemente en la realidad de los pobres y cómo la Iglesia tiene que ser una Iglesia pobre para los pobres. Esto lógicamente no lo puede ignorar el CELAM, particularmente desde su Departamento de justicia y solidaridad y desde su Escuela Social del CEBITEPAL, que tiene que estar permanentemente analizando la realidad de la pobreza, descubriendo los desafíos que plantea a la Iglesia y tratando de presentar también respuestas nuevas a esa realidad.

A modo de coletilla, ¿el papa Francisco le ha dicho alguna palabra o le ha dado alguna recomendación con motivo de su elección como Presidente del CELAM? 

Cuando tuve la oportunidad de saludarlo después de mi elección como Presidente, me dijo: “ánimo, trabajo a fondo”. Esas fueron sus palabras. Y yo creo que eso es lo que tenemos que tener en este momento: un gran ánimo, valor, coraje, valentía… trabajar hasta donde sea posible para que el CELAM sea un apoyo fundamental a las Conferencias Episcopales y un espacio de comunión de la Iglesia de América Latina y el Caribe.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA




Documento sin título