Video: LATIDOAMÉRICA
Conferencias Episcopales
   
Medios Asociados
   
 
Noticias
08 de Julio, 2015
#FranciscoEnEcuador

Imprimir
Imprimir

Una llegada impulsada por el viento

El domingo 5 de julio, cuando el avión papal posó “rueda en tierra” en el aeropuerto Mariscal Sucre en Quito, un viento suave acompañó el aterrizaje. In crescendo la intensidad de ese viento, se lograron fotos simpáticas del Papa con su volátil capita blanca y de varios emocionados lugareños impidiendo la huida de sus sombreros.

El intercambio de saludos entre el Papa Francisco y el presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue significativo al poner en valor el mensaje de Jesús, la tierra y sus riquezas, y el pueblo que habita esta tierra.

Entre saludos protocolares y el cariño expresado por los niños, estos fueron algunos de los conceptos que resonaron con firmeza:

  • “Somos orgullosos de un mestizaje luminoso.” (Presidente Correa)
  • “Correspondo con mis mejores deseos para el ejercicio de su misión: que pueda lograr lo que quiere para el bien de su pueblo.” (Papa Francisco)
  • “El Papa es argentino, Dios es brasileño pero el paraíso es ecuatoriano.” (Presidente Correa)
  • “Señor Presidente, podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia, para servir a este pueblo ecuatoriano que se ha puesto de pie con dignidad.” (Papa Francisco)

Algunos de los aspectos del discurso de bienvenida del presidente Correa se alinearon con la mirada de la Iglesia: le exaspera la exclusión, “igual que al Papa”; reconoce la vida desde la concepción y se asocia al cuidado de la casa común. Habló de la naturaleza: el 20% del territorio ecuatoriano son parques nacionales, conviven en la actualidad 14 etnias indígenas y 2 pueblos originarios no contactados. Y abordó el orden económico mundial (“es injusto e inmoral”), la pobreza, la migración, la condición de los “países ricos que se dicen cristianos con éticas que se dicen cristianas”. Y recordó figuras como las del beato Oscar Romero, monseñor Leónidas Proaño, Helder Camera a las que llamó “luchadores de América”. Con la Laudato Si’ como marco, el presidente ecuatoriano expresó dos contundentes definiciones: el papa Francisco es “un gigante moral” y “esta es la Iglesia que nos da usted, Francisco, con su mensaje profético que si alguien lo quiere callar lo gritará hasta las piedras”.

En tanto que el Santo Padre, al responder a la alocución de Correa, recordó su paso por este país en otro tiempo de su vida como sacerdote y nombró a santos que moldearon la identidad cristiana de este pueblo: “Santa Mariana de Jesús, el santo hermano Miguel Febres, santa Narcisa de Jesús o la beata Mercedes de Jesús Molina, beatificada en Guayaquil hace treinta años durante la visita del Papa san Juan Pablo II”. Citó al Chimborazo ──el volcán más alto del Ecuador── y repasó la geografía local: “Que desde la cima del Chimborazo, hasta las costas del Pacífico; desde la selva amazónica, hasta las Islas Galápagos, nunca pierdan la capacidad de dar gracias a Dios por lo que hizo y hace por ustedes, la capacidad de proteger lo pequeño y lo sencillo, de cuidar de sus niños y de sus ancianos, que son la memoria de su pueblo, de confiar en la juventud, y de maravillarse por la nobleza de su gente y la belleza singular de su País —que según el Señor Presidente es el paraíso”.

¿Cómo siguieron los días de Francisco en Ecuador?

Luego el Papa incluyó en su periplo ecuatoriano un vuelo a Guayaquil, vista al Santuario de la Divina Misericordia, misa en el Parque Los Samanes, almuerzo con la comunidad jesuita y regreso a Quito. Allí visitó al presidente Correa y  la catedral quiteña, se reunió con los obispos locales y celebró la santa misa en el Parque del Bicentenario. También participó de un encuentro multitudinario con el mundo universitario en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y de otro encuentro con la sociedad civil en la Iglesia San Francisco.

El miércoles 8 de julio visitó a las Misioneras de la Caridad, y también al clero, religiosos, religiosas y seminaristas en el Santuario Nacional Mariano El Quinche. Al mediodía del Ecuador partió hacia La Paz, Bolivia. 

VIRGINIA BONARD

   




Documento sin título