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23 de Julio, 2015
La Iglesia en São Paulo lidera acogida de migrantes haitianos

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Scalabrinianos comprometidos con la pastoral de los migrantes

La parroquia de Nuestra Señora de la Paz, en el populoso barrio Liberdade, ubicado en el corazón multiétnico y pluricultural de São Paulo, se erige como lugar de encuentro y referente de asistencia social y acompañamiento pastoral, para cientos de migrantes provenientes de Haití que diariamente llegan a sus puertas en procura de albergue y orientación para subsistir, ante las condiciones precarias y la vulnerabilidad que experimentan a su llegada a Brasil.

La parroquia, que en sus orígenes –hace 75 años– fue un punto de referencia cultural y espiritual para migrantes italianos, hoy acoge a cerca de 170 hombres y mujeres provenientes de Haití, mientras que la Casa del Migrante alberga a unos 110. Ambas obras son animadas por los padres scalabrinianos, –congregación religiosa de origen italiano que tiene por carisma la pastoral de los migrantes– y hacen parte de la acción de la arquidiócesis de São Paulo a favor de la movilidad humana, que en los últimos años ha estado marcada por un significativo éxodo de haitianos que después del terremoto de 2010 llegaron al país en procura de mejores condiciones de vida. Hoy se estima que 60.000 haitianos viven en Brasil, de los cuales 17.000 han legalizado su licencia laboral y constituyen el principal grupo de extranjeros con “cartera de trabajo”. 

Si bien es cierto que la mayoría de los haitianos que ingresan a Brasil reciben “visa humanitaria”, por parte del gobierno, muchos, sin embargo, son víctimas de los “coyotes” que se lucran con el tráfico de personas y con falsas promesas de prosperidad laboral. Unos y otros, a su llegada a Brasil no encuentran condiciones favorables para sobrevivir y son víctimas de preconceptos racistas y/o padecen diversos atropellos en sus derechos más elementales.

El padre Paolo Parisi, scalabriniano, señala que “es necesario planear; se ha hecho una buena acción al abrir las puertas, pero no se ha percibido que esto genere significativos pasos ante las nuevas demandas por servicios de acogida, cursos de portugués, mecanismos de integración… Todo esto ha creado una bola de nieve que tomó por sorpresa al gobierno”.

La arquidiócesis de São Paulo, por su parte y con el apoyo de la familia scalabriniana, desde 1977 asumió la solicitud de dom Paulo Evaristo Arns, entonces arzobispo, de “acoger a migrantes suramericanos en búsqueda de mejores condiciones de vida”. A esto se dedica actualmente Misión Paz, en su intencionalidad de acoger a los migrantes y refugiados con sus historias, identidades y valorando la interculturalidad.

En efecto, Misión Paz articula la acción pastoral de la arquidiócesis de São Paulo a favor de los migrantes haitianos en cuatro núcleos: (1) la Casa del Migrante, les ofrece un hogar –hospedaje, alimentación y cursos de portugués– mientras legalizan su permanencia en el país y consiguen empleo; (2) el Centro Pastoral y de Mediación de los Migrantes, facilita apoyo profesional a nivel jurídico, educativo, médico y laboral, entre otros, para favorecer su calidad de vida y dignidad humana; (3) el Centro de Estudios Migratorios, funciona como espacio de formación e información para agentes de pastoral y académicos interesados en el mundo de los migrantes, mediante investigaciones, acervos documentales y publicaciones periódicas, como la revista Travessia; y (4) las Parroquias donde se privilegia la pastoral del migrante, como es el caso de Nuestra Señora de la Paz.

Con un balance de casi 7.000 personas atendidas durante 2014 por motivos migratorios –entre las cuales se destaca un significativo número de haitianos–, Misión Paz es un referente nacional de organización y trabajo cualificado, que va más allá del asistencialismo y establece puentes hacia una sociedad más justa, solidaria e incluyente. En este campo, “la acción de la Iglesia prácticamente ha sustituido la del Estado, aunque el gobierno tiene que involucrarse más y cumplir el papel que le corresponde”, concluye el padre Parisi, quien también es el coordinador de Misión Paz.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
ADAPTACIÓN DEL TEXTO PUBLICADO EN VIDA NUEVA ESPAÑA No. 2951 (p. 41)




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