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08 de Octubre, 2015
“Prometo que todos los responsables [de abusos sexuales a menores] rendirán cuentas”

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Encuentro del Papa con víctimas de abusos sexuales en Filadelfia

“Las palabras no pueden expresar plenamente mi dolor por el abuso que han sufrido”, así comenzó el papa Francisco su mensaje a un grupo de víctimas de abusos sexuales en Filadelfia, antes de reunirse con los obispos invitados al VIII Encuentro Mundial de las Familias.

El encuentro –que fue el primer punto de la agenda del Papa el domingo 27 de septiembre– se llevó a cabo en el Seminario San Carlos Borromeo. Conmovido por las realidades que han vivido las víctimas de estos abusos, Francisco también les expresó que estaba “profundamente dolido porque su inocencia fue violada por aquellos en quien confiaban”.

Durante la reunión, también expresó su pesar por todas aquellas ocasiones en las que no fueron atendidas sus denuncias: “lamento profundamente las veces en que ustedes o sus familias denunciaron abusos pero no fueron escuchados o creídos. Sepan que el Santo Padre les escucha y les cree. Lamento profundamente que algunos obispos no cumplieran con su responsabilidad de proteger a los menores”. Así mismo, fue claro al reconocer que “en algunos casos incluso los obispos eran ellos mismos los abusadores”, y fue enérgico cuando dijo: “me comprometo a seguir el camino de la verdad, dondequiera que nos pueda llevar. El clero y los obispos tendrán que rendir cuentas de sus acciones cuando abusen o no protejan a los menores”. 

El Sumo Pontífice también compartió su dolor con los obispos invitados al VIII Encuentro Mundial de las Familias: “llevo grabado en mi corazón las historias, el sufrimiento y el dolor de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes”, fueron sus primeras palabras a sus hermanos obispos, y acrecentó que “continúa abrumándome la vergüenza de que personas que tenían a su cargo el tierno cuidado de esos pequeños les violaran y les causaran graves daños. Lo lamento profundamente. Dios llora”.

En seguida, fue enérgico al decir que “los crímenes y pecados de los abusos sexuales a menores no pueden ser mantenidos en secreto por más tiempo, me comprometo a la celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los menores y prometo que todos los responsables rendirán cuenta”.

A continuación, lea el discurso completo del papa Francisco en el encuentro con víctimas de abusos sexuales en Filadelfia.

ENCUENTRO CON VÍCTIMAS DE ABUSOS SEXUALES 

DISCURSO DEL SANTO PADRE

Seminario San Carlos Borromeo, Filadelfia

Domingo 27 de septiembre de 2015

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo, estoy muy agradecido por esta oportunidad de conocerles, estoy bendecido por su presencia. Gracias por venir aquí hoy.

Las palabras no pueden expresar plenamente mi dolor por el abuso que han sufrido. Ustedes son preciosos hijos de Dios, que siempre deberían esperar nuestra protección, nuestra atención y nuestro amor. Estoy profundamente dolido porque su inocencia fue violada por aquellos en quien confiaban. En algunos casos, la confianza fue traicionada por miembros de su propia familia, en otros casos por miembros de la Iglesia, sacerdotes que tienen una responsabilidad sagrada para el cuidado de las almas. En todas las circunstancias, la traición fue una terrible violación de la dignidad humana.

Para aquellos que fueron abusados por un miembro del clero, lamento profundamente las veces en que ustedes o sus familias denunciaron abusos pero no fueron escuchados o creídos. Sepan que el Santo Padre les escucha y les cree. Lamento profundamente que algunos obispos no cumplieran con su responsabilidad de proteger a los menores. Es muy inquietante saber que en algunos casos incluso los obispos eran ellos mismos los abusadores. Me comprometo a seguir el camino de la verdad, dondequiera que nos pueda llevar. El clero y los obispos tendrán que rendir cuentas de sus acciones cuando abusen o no protejan a los menores.

Estamos reunidos aquí en Filadelfia para celebrar el Don de Dios de la vida familiar. Dentro de nuestra familia de fe y de nuestras familias humanas, los pecados y crímenes de abuso sexual de menores ya no deben mantenerse en secreto y con vergüenza. Esperando la llegada del Año Jubilar de la Misericordia, su presencia aquí hoy, tan generosamente ofrecida a pesar de la ira y del dolor que han experimentado, revela el corazón misericordioso de Cristo. Sus historias de supervivencia, cada una única y convincente, son señales potentes de la esperanza que nos llega por la promesa de que el Señor estará con nosotros siempre.

Es bueno saber que han traído con ustedes familiares y amigos a este encuentro. Estoy muy agradecido por su apoyo compasivo y rezo para que muchas personas de la Iglesia respondan a la llamada de acompañar a los que han sufrido abusos. Que la puerta de la misericordia se abra por completo en nuestras diócesis, nuestras parroquias, nuestros hogares y nuestros corazones, para recibir a los que fueron abusados y buscar el camino del perdón confiando en el Señor. Les prometemos apoyarles en su proceso de sanación y en siempre estar vigilantes para proteger a los menores de hoy y de mañana.

Cuando los discípulos que caminaron con Jesús en el camino a Emaús reconocieron que Él era el mismo Señor Resucitado, le pidieron a Jesús que se quedara con ellos. Al igual que esos discípulos, humildemente les pido a ustedes y a todos los sobrevivientes de abusos que se queden con nosotros, con la Iglesia, y que juntos como peregrinos en el camino de fe, podamos encontrar nuestro camino hacia el Padre.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTES: VATICAN.VA Y AGENCIAS




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