Video: LATIDOAMÉRICA
Conferencias Episcopales
   
Medios Asociados
   
 
Noticias
08 de Octubre, 2015
El Sínodo es la Iglesia que camina junta para leer la realidad con los ojos de la fe

Imprimir
Imprimir

Primera congregación general

Sínodo es más que un encuentro, es caminar juntos. Solo caminan juntos los que ya se han encontrado y han descubierto la comunión. La comunión sólo se puede alcanzar por la presencia del Padre, por la presencia de Cristo y por la presencia del Espíritu Santo. Por ello la apertura al Espíritu de Dios es el único camino que lleva a la Iglesia al futuro como comunidad de fe fundada por Cristo y llamada a ser fermento en la sociedad.

El papa Francisco insiste perseverantemente en esto. Por eso se ha dicho que Sínodo no es la asamblea general de un parlamento donde confluyen diversos intereses, algunos más loables, otros mezquinos. Sino aquellos pastores  que en nombre de la Iglesia, iluminados por el Espíritu Santo disciernen sobre las realidades humanas y colocándose frente a los desafíos que significan las realidades sociales, políticas, humanas y económicas; disciernen a la luz de ese Espíritu, los caminos que permitan seguir encontrando vida y futuro para todo el género humano ensombrecido por tanta muerte. 

El sínodo es sobre la familia, en continuidad con el proceso que el papa Francisco ha propuesto para esta última etapa tomando en cuenta la dura realidad que en distintos ámbitos acecha a la familia. Sin duda que al hablar de la familia, hay que centrarse en cada uno de sus miembros, con la belleza, límites, potencialidades y crisis, pero también con sus miserias e iniquidades propias de lo humano. 

Ya en 1980, el papa san Juan Pablo II había convocado a un primer discernimiento, en un periodo de duros conflictos armados en varios países del mundo y en América latina, en el marco de la guerra fría que prosiguió a la segunda guerra mundial.

Se trata de ver, desde cada individuo hombre o mujer de diversa edad, origen, contexto cultural, sistema de vida y desde el conjunto de la familia, el futuro de toda la humanidad. Por ello ciertamente hay que reconocer que la dimensión sexual es una de las dimensiones de la vida, pero no es la única, porque sería reducir al ser humano a una de sus dimensiones. Por otro lado, son tantas y tan diversas realidades las que conforman al ser humano como parte de un sistema global de vida al que se ha abierto el planeta y como parte de una naturaleza, que sólo la luz del Espíritu Santo puede permitir poder encontrar y abrir los caminos requeridos para el bien de todos. El Sínodo es en el marco de la realidad compleja de la vida de la familia y de la sociedad mundial, el diálogo de la Iglesia y el discernimiento.

La siguiente nota encuadrada en esta perspectiva, nos hace entender la visión con la que se aborda la temática de la familia: “la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”.

El sínodo de la familia en la portada del año de la misericordia.

(RV).- “El Sínodo es un momento especial de gracia para la vida de la Iglesia, en el marco de los 50 años de la conclusión del Concilio Vaticano II, de la celebración de los 50 años de la Institución del Sínodo de los Obispos y de la inminente celebración del Año de la Misericordia”, lo dijo el Secretario General de la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el Cardenal Lorenzo Baldisseri. 

Este lunes 5 de octubre, se dio inicio a la Primera Congregación General de la Asamblea de los Obispos dedicada al tema de “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. Después de la intervención del Papa Francisco, quien recordó que “el Sínodo no es un convenio o un parlatorio, un parlamento o un senado donde uno se pone de acuerdo”. “El Sínodo es – afirmó el Pontífice – una expresión eclesial, es decir, es la Iglesia que camina junta para leer la realidad con los ojos de la fe y con el corazón de Dios, es la Iglesia que se interroga sobre su fidelidad al depósito de la fe, que para ella no representa un museo que contemplar y tampoco solamente que salvaguardar, sino una fuente viva de la que la Iglesia bebe para iluminar el depósito de la vida”. El Sínodo es además, subrayó el Obispo de Roma, “un espacio protegido donde la Iglesia experimenta la acción del Espíritu Santo”. 

A continuación, el Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, explicó cuáles eran las modalidades de esta Asamblea Ordinaria, desde el tiempo a disposición para la intervención de los Padres en el aula, hasta el mayor espacio concedido a los Círculos Menores donde el debate será más intenso, al igual que la importancia concedida a las intervenciones de los cónyuges y las relaciones de los participantes en el Sínodo con los medios de comunicación.

En su disertación, el Secretario General del Sínodo también recordó la importancia de la Asamblea Sinodal, “expresión de la catolicidad de la Iglesia, que corresponde a la dimensión universal del cristianismo y al mismo tiempo a la fuerza universal de esta comunidad humana fundamental e insustituible que es la familia”. Por ello, dijo el Secretario, “el Sínodo de los Obispos actúa cum Petro et sub Petro, cabeza y custodio de la única grey de Cristo”.

En este sentido, el Cardenal Baldisseri precisó que el Sínodo se desarrolla en “un momento de especial gracia para toda la Iglesia. Sobre todo, dijo el Prelado, porque conmemoramos los 50 años de la conclusión del Concilio Vaticano II, un verdadero don de Dios para la Iglesia y la humanidad; porque celebramos los 50 años de la Institución del Sínodo de los Obispos deseado fuertemente por el Beato Pablo VI en 1965; y porque este Sínodo se sitúa en la inminente celebración del Jubileo de la Misericordia, convocada por el Papa Francisco en abril de 2014”. Por ello, dijo el Secretario General, toda la acción pastoral de la Iglesia debe ser guiada por la ternura con la cual se dirige a los creyentes; la credibilidad de la Iglesia, agregó, pasa a través del camino del amor misericordioso”. 

Antes de concluir su intervención, el Cardenal Baldisseri recordó que este Sínodo se coloca al final de un largo camino, del cual ahora estamos llamados a recoger sus frutos. “el objetivo que buscamos, dijo el Prelado, es anunciar con alegría y convicción la buena noticia de la familia”, teniendo presente que por ella, pasa el advenir de la humanidad. En este sentido, el Secretario General invitó a orar por la Asamblea Sinodal, encomendándonos a María, Madre de la Iglesia y Reina de la Familia, para que nos conceda tener una auténtica experiencia de unión fraterna en la búsqueda del bien para todas las familias.

Autor: Noticelam
Fuente: news.va
Foto: ordo predicatorum blogspot.com




Documento sin título