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17 de Octubre, 2015
Mons. Edmundo Valenzuela: “queremos proponer una cultura profundamente humana”

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Entrevista con el Presidente del Dpto. de Cultura y Educación del CELAM

El arzobispo de Asunción (Paraguay) y presidente del Departamento de Cultura y Educación del CELAM, monseñor Edmundo Valenzuela Mellid, presenta algunos enfoques sobre la manera como se está abordando el diálogo de la Iglesia latinoamericana y caribeña con el mundo de la cultura, de la educación, y con la pastoral urbana, india y afrodescendiente.

¿Cómo está afrontando el CELAM el diálogo entre Iglesia y cultura?

El CELAM sigue las orientaciones del Santo Padre, quien nos invita a que seamos una Iglesia misionera, una Iglesia en salida, abierta, para encontrarse con los constructores de la sociedad, con aquellos que están haciendo hoy la cultura contemporánea. Allí se encuentran los políticos, los encargados de los medios de comunicación, los artistas, los deportistas, los protagonistas del mundo empresarial, de la tecnología… Necesitamos dialogar con ellos porque la Iglesia tiene el tesoro del Evangelio, la persona de Jesucristo, que es un regalo de Dios para la humanidad, y nosotros estamos llamados a entregarlo a la sociedad, porque Cristo Jesús es el camino de la vida y de la verdad, que nos conduce a la fraternidad entre los hombres.

Este compromiso con la cultura, hoy día es más que urgente, nosotros estamos acostumbrados a ser una Iglesia auto-referencial, una Iglesia que simplemente ve sus problemas. Eso está muy bien, los tenemos que afrontar, pero a la luz del Evangelio, del Concilio Vaticano II y la Gaudium et Spes, la Iglesia está para el mundo, para la sociedad, para ir donde hay sufrimiento, allí donde se amenaza la vida, como respuesta a todas las ideologías de la muerte que muchas veces son movidas por intereses económicos a favor de grandes empresarios internacionales. A nosotros nos compete promover la dignidad de la persona como sujeto de educación y de libertad.

Entonces la nueva cultura que queremos proponer, es una cultura profundamente humana ante la destrucción de la persona y ante las “nuevas dictaduras” que la esclavizan.

Frente a este propósito la educación puede jugar un papel muy importante, ¿cómo el CELAM dialoga con el mundo de la educación, más allá de las instituciones eclesiales? 

A través de los agentes de educación en cada país. Pero el CELAM como organismo de la Iglesia latinoamericana y caribeña también está llamado a encontrarse con los organismos que promueven la educación en América Latina y el Caribe, a partir de la OEA, de la UNESCO y de todas las ONG que pretenden educar. Ese diálogo creo que es indispensable para el CELAM, puesto que en el Continente es reconocida su labor como sujeto social activo.

Con relación a la Pastoral Urbana, ¿de qué forma el CELAM puede impulsar “la alegría del Evangelio” en las ciudades?

La pastoral urbana ha sido un tema ampliamente trabajado en el cuatrienio anterior. Ahora nos corresponde continuar estas búsquedas. Al respecto, Aparecida tiene un capítulo referido al mundo de la cultura y a la pastoral urbana, pero en nuestras Conferencias Episcopales todavía no hemos pasado a una reflexión más detenida para afrontar esta pastoral que toca la realidad de buena parte de la población latinoamericana y caribeña que está en las ciudades. Necesitamos reconocer las dificultades de la convivencia social, proponer nuevos caminos de vecindad y reflexionar cómo podemos evangelizar en los contextos urbanos.

Finalmente, la teología india y la pastoral afro han sido dos asuntos que desde hace varios años el CELAM ha venido acompañando, ¿en este cuatrienio se tienen algunas perspectivas de acción al respecto?

La pastoral afro es una pastoral en expansión. Gracias a Dios en casi todas las Conferencias Episcopales ya existe una sección dentro del campo de la misión, destinada a acompañar la pastoral afro. Para nosotros es muy importante porque ellos nos han transmitido los valores, la música, la corporeidad que hacen parte de la identidad de los afrodescendientes. Este aporte es muy importante, es un pueblo que celebra y comunica con todo el cuerpo. 

Por otra parte, el trabajo que se está haciendo a nivel de la teología india es muy delicado y exige todavía mayor reflexión. La Santa Sede va acompañando a través de un obispo especialmente destinado desde la Congregación para la Doctrina de la fe, para que en América Latina esta teología India sea una  respuesta a las culturas indígenas que son eminentemente religiosas y, a través de los Simposios que se hacen cada cuatro años, se puedan alcanzar nuevas metas y publicaciones que favorezcan un mayor conocimiento de la religiosidad de los pueblos indígenas, y cómo esta religiosidad ya en cierto modo es una “semilla del Evangelio”. Ante esto, considero que el CELAM está en un buen camino a través de la coordinación que realiza monseñor Felipe Arizmendi. 

ÓSCAR ELIZALDE PRADA




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