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08 de Noviembre, 2015
Mons. Rodríguez Vega: “la construcción de la paz es posible a partir de la justicia y la solidaridad”

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Entrevista con el Presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM

Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán (México) y Presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad (DEJUSOL) del CELAM, comparte con Noticelam algunas perspectivas sobre la acción comprometida de la Iglesia en América Latina y el Caribe frente al primado de la paz, la justicia social, la defensa de la vida y la solidaridad con los migrantes, entre otros asuntos.

Ante las realidades del Continente, ¿cuáles son los temas prioritarios que motivan la acción evangelizadora y comprometida del DEJUSOL?

Uno de los temas que preocupa al Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM es la paz, la construcción de la paz, porque la violencia es un fenómeno que ha surgido en varios países del Continente y tiene su origen, precisamente, en la injusticia. La injusticia es un caldo de cultivo para la violencia, para la inseguridad. En repetidas ocasiones la Iglesia ha insistido que “la paz es fruto de la justicia", entonces mientras no haya una justicia que dé a todos los habitantes de nuestra tierra las oportunidades necesarias para una vida digna, una vida plena, tendremos un ambiente propicio para la violencia, de modo que es tan importante el tema de la paz como el de la justicia. El papa Pablo VI, fundamentaba este tema en el desarrollo integral de todos los hombres, y el papa san Juan Pablo II afirmaba que la paz precisa solidaridad, una mentalidad de solidaridad puede cambiar la realidad que estamos viviendo, la dinámica que estamos viviendo. Por eso, afirmamos que la construcción de la paz es posible a partir de la justicia y la solidaridad.

En Laudato Si’ el papa Francisco hace un llamado a cultivar relaciones ecológicamente sostenibles para que la justicia y la solidaridad sean posibles. ¿Cómo asume el CELAM las iniciativas que sugiere el Papa en su carta encíclica?

Además de desarrollarlas, de reflexionarlas en diferentes foros, es muy importante estar presentes en donde más se están violentando los derechos de los pobres. Además del planeta nos preocupan los habitantes del planeta y a perspectiva que el papa Francisco ha dado a esta encíclica también está referida al ser humano, y especialmente a los pobres que son los primeros perjudicados con todo el daño que se le esta haciendo a nuestro planeta. Como CELAM queremos priorizar esta perspectiva de la Laudato Si’, tomando en cuenta las realidades de cada país, con su diversidad, porque en cada país existen distintas realidades referidas, por ejemplo, a la industria extractiva y al tema de la Amazonía que también queremos seguir acompañando. Son los pueblos más pobres y los más pobres de las periferias de las grandes ciudades, los primeros afectados por el abuso de nuestro planeta.

La Red Eclesial Panamazónica (REPAM), de la cual hace parte el DEJUSOL, justamente ha tomado una postura frente a la defensa y la promoción de la vida en el bioma  panamazónico. ¿Cuáles han sido los logros alcanzados hasta el momento y cómo se continuará avanzando en este cuatrienio con relación a la REPAM?

La REPAM, integrada por el CELAM, a través del DEJUSOL, fue animada por el anterior presidente de este departamento, monseñor Pedro Barreto, quien ahora es el nexo entre el CELAM y la REPAM. Creo que esto va a favorecer que se siga impulsando, de parte de la Iglesia, este cuidado, este reclamo de respeto a toda la Amazonia, porque se trata no solamente del derecho de los pobres y de todos los pueblos en esta región, sino también se trata de un patrimonio del mundo entero, de la humanidad entera. Así es que en esto tenemos que trabajar para tratar que no se siga perjudicando la Amazonia que ya se nos dice que en un 20% ha perdido su riqueza.

Finalmente, con relación a los migrantes, ¿cuáles son en estos momentos los rostros de la migración que desafían las acciones del DEJUSOL?

En lo personal es una temática que me toca muy de cerca. Soy de una diócesis de la frontera entre México y los Estados Unidos. Así que tenemos que seguir ahora desde este servicio, desde este ministerio, impulsando todas las acciones que se hagan en favor de los migrantes, sea en los países de expulsión como en los países de recepción, tratando de poner en contacto a los episcopados de ambos lados para que cada uno vea lo que les corresponde en cuanto acompañar a los migrantes en su camino, recibirlos en su lugar de destino, hacer nexos y acompañar los procesos que ya existen en varios  lugares. Conozco en particular la experiencia que traigo, de los obispos Tex-Mex, de los obispos de Texas y de México, así en varios lugares se han venido propiciando el encuentro entre los episcopados. Queremos acompañar los procesos que ya se están llevando y animarlos.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FOTO: NOTICELAM




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