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11 de Septiembre, 2015
Que la misericordia y la justicia de Dios lleguen donde se necesita

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“Motu proprio” del papa Francisco: ''Mitis Iudex Dominus Iesus'' y ''Mitis et misericors Iesus''

Un decreto Papal, que en latín se llama “Motu proprio”, que es una potestad propia del Sumo Pontífice, fue emitido y dado a conocer públicamente por el papa Francisco y los responsables de este campo de trabajo de la Iglesia este 8 de septiembre, en relación a los trámites de declaración de nulidad del matrimonio en los casos investigados y que corresponde. El anuncio ha llenado inmediatamente titulares y espacios en los medios de comunicación. Al mismo tiempo ha desatado la reflexión de expertos y el conversatorio dentro de los miembros de las mismas familias. 

El acto Papal que ha tomado en cuenta el aporte de las distintas instancias eclesiales, salió a luz pública y atrajo inmediatamente la atención. El mismo acto, antecede, al sínodo sobre la familia que llegará próximamente. Se trata de aplicar la misericordia de Dios manifestada por nuestro Señor Jesucristo. 

Las decisiones anunciadas acortan tanto los tiempos como las diligencias de los trámites, así mismo ha anulado los costos económicos, expresando de esa manera la gratuidad del amor de la Iglesia en el servicio, que los cristianos sin duda sabremos recompensar sabiamente ese gesto para hacer posible este servicio para el bien de todos, y de todas las familias. No se trata de anular matrimonios, y se explica la diferencia entre anular y declarar nulo. Tampoco trata, se ha dicho, de establecer una normatividad que ponga en peligro el sacramento del matrimonio o su valor como tal, sino de acortar y ofrecer un camino igualmente sólido pero menos tormentoso para quienes viven casos matrimoniales que requieren de un tratamiento canónico. En este sentido el decreto, que nos hace pensar ya en el espíritu de lo que será el contenido rico del año de la misericordia convocado para vivirlo a partir de final de este año 2015, refleja la adhesión a la persona de Jesús que por medio del decreto se quiere lograr, otorgando a los obispos como jueces y pastores de las iglesias locales un campo amplio para que puedan ejercer ese espíritu, pastoreo y función, en pro de los matrimonios y personas, en los casos en los que se haya recabado información y elementos que permitan poder emitir un juicio o dictamen al respecto.

Sin duda que hay muchos casos en los que tantos fieles cristianos que permanecen fieles, sufren las irregularidades que por distintos motivos ocurren en la vida, para quienes será buena noticia saber que en adelante su situación pueda ser resuelta de una manera menos tormentosa.

Aparecida nos ha hablado en América Latina sobre la conversión pastoral y el cambio de estructuras eclesiales que permita a la Iglesia y a la sociedad poder saborear el gusto de una vida plena basada en la justicia y la misericordia, que en medio de las tragedias o cruces humanas se pueda encontrar caminos para vivir, experimentar la salvación de Dios y descubrir rutas posibles cuando estas se cierran por diversas, complejas y misteriosas situaciones de la vida que la fe y el amor de Dios iluminan.

Resuena ante acontecimientos como estos, el texto que Jesús lee en la sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos, y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor” Lc 4, 18-19. 

A continuación se presenta el texto con el contenido y contexto del decreto mencionado.

Con los Motu Proprio “Mitis Iudex Dominus Iesus” y “Mitis et misericors Iesus”

el Papa reforma el proceso canónico para la nulidad del matrimonio 

Ciudad del Vaticano, 8 de septiembre de 2015 (Vis). “Mitis Iudex Dominus Iesus” y “Mitis et misericors Iesus” sobre la reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad de matrimonio, respectivamente en el Código de Derecho Canónico y en el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales son los dos Motu Propio del Santo Padre Francisco publicados hoy.

En el primero de ellos, “Mitis Iudex Dominus Iesu”, el Papa escribe que el Señor Jesús, “Juez clemente, Pastor de nuestras almas ha confiado al apóstol Pedro y a sus sucesores el poder de las llaves para cumplir en la Iglesia la obra de justicia y verdad; esta potestad suprema de atar y desatar aquí en la tierra, afirma, corrobora y reivindica la de los Pastores de las Iglesias particulares, por la que tienen el sacro derecho y, ante el Señor, el deber de juzgar a sus súbditos”.

“A lo largo de los siglos -prosigue- la Iglesia en materia matrimonial, tomando conciencia más clara de las palabras de Cristo, ha entendido y expuesto con más profundidad la doctrina de la indisolubilidad del sacro vínculo del matrimonio, ha elaborado el sistema de nulidad del consenso matrimonial y ha disciplinado más adecuadamente el proceso judicial en materia, de modo que la disciplina eclesiástica fuese cada vez más coherente con la verdad de la fe profesada”.

“Todo ello se ha hecho siempre teniendo como guía la ley suprema de la salvación de las almas... Consciente de ello he decidido emprender la reforma de los procesos de nulidad del matrimonio y con ese fin he constituido un grupo de personas eminentes por doctrina jurídica, prudencia pastoral y experiencia forense que, bajo la guía del Excmo. Decano de la Rota Romana esbozasen un proyecto de reforma, sin perjuicio del principio de la indisolubilidad del vínculo matrimonial.... Este grupo ha puesto a punto un esquema de reforma que tras meditada consideración y con el auxilio de otros expertos ha conformado este Motu Proprio”.

“Por lo tanto es la preocupación por la salvación de las almas que, hoy como ayer, sigue siendo el fin supremo de las instituciones, de las leyes y del derecho lo que impulsa al Obispo de Roma a ofrecer a los obispos este documento de reforma ya que ellos comparten con el la tarea de la Iglesia, de tutelar en la unidad en la fe y en la disciplina sobre el matrimonio, gozne y origen de la familia cristiana. El empuje reformador está alimentado por el gran número de fieles que, no obstante deseen estar en paz con su conciencia, a menudo están separados de las estructuras jurídicas de la Iglesia a causa de la distancia física o moral; de ahí que la caridad y la misericordia exijan que la misma Iglesia como madre se acerque a los hijos que considera separados”. 

“En este sentido votó la mayoría de mis hermanos en el episcopado, reunidos en el reciente Sínodo extraordinario, que solicitó procesos más rápidos y asequibles. En total sintonía con esos deseos he decidido dar con este Motu proprio disposiciones con las que se favorezca no la nulidad de los matrimonios, sino la rapidez de los procesos, junto con una adecuada sencillez con el fin de que, a raíz de la lenta definición del juicio, el corazón de los fieles que esperan la aclaración de su estado no esté largamente oprimido por las tinieblas de la duda”.

“Lo he hecho -puntualiza Francisco- siguiendo las huellas de mis predecesores, que querían que las causas de nulidad matrimonial se tratasen de forma judicial y no administrativa, no porque lo imponga la naturaleza de la materia, sino porque más bien lo exige la necesidad de defender absolutamente la verdad del sacro vínculo: y precisamente esto lo asegura la garantía del orden judicial”.

El Papa señala a continuación algunos criterios fundamentales que han guíado la reforma:

“1.- Una sola sentencia en favor de la nulidad ejecutiva porque resulta oportuno que no se requiera una decisión doble en materia de nulidad matrimonial para que las partes puedan contraer un nuevo matrimonio canónico, sino que sea suficiente la certeza moral del primer juez según las normas del derecho.

2.- El juez único bajo la responsabilidad del obispo. -La constitución del juez único, de todas formas clérigo, en primera instancia, se somete a la responsabilidad del obispo que... tendrá que garantizar que no haya algún tipo de laxismo.

3.- El mismo obispo es juez. -El obispo en su Iglesia, de la que es cabeza y pastor es, por eso mismo, juez entre los fieles que se le han confiado. Es de esperar, por lo tanto, que tanto en las diócesis grandes como en las pequeñas el mismo obispo dé una señal de la conversión de las estructuras eclesiales y no delegue completamente a los despachos de la curia la función judiciaria en materia matrimonial... Sobre todo en el proceso más breve establecido para resolver los casos de nulidad más evidentes.

4.- El proceso más breve. -Además de agilizar el proceso matrimonial se ha diseñado una forma de proceso más breve además del documental actualmente vigente que se aplicará en los casos en que la nulidad esté sostenida por argumentos particularmente evidentes. No me ha pasado desapercibido -observa el Santo Padre- que un juicio abreviado pueda poner en peligro el principio de indisolubilidad del matrimonio; precisamente por eso he querido que en dicho proceso el juez sea el obispo mismo que, debido a su oficio pastoral es con Pedro el mayor garante de la unidad católica en la fe y en la disciplina.

5.- El recurso a la Sede Metropolitana.-Conviene que se restablezca el recurso a la Sede del Metropolitano ya que ese oficio de cabeza de la provincia eclesiástica, estable a lo largo de los siglos, es un signo característico de la sinodalidad de la Iglesia.

6.- La tarea que corresponde a las Conferencias Episcopales. -Las Conferencias Episcopales que deben sentirse empujadas sobre todo por el ansia apostólica de llegar a los fieles dispersos, tienen que sentir fuertemente el deber de compartir la mencionada conversión y han de respetar absolutamente el derecho de los obispos a organizar la potestad judicial en su propia Iglesia particular... Junto con la cercanía del juez, en la medida de lo posible, las Conferencias Episcopales, deben dar una retribución justa y digna a los operadores de los tribunales, que se asegure la gratuidad de los procesos, porque la Iglesia, mostrándose a los fieles como madre generosa, en una materia tan estrechamente ligada a la salvación de las almas, manifieste el amor gratuito de Cristo que nos ha salvado a todos.

7. - El recurso a la Sede Apostólica. -Es conveniente, de todas formas, que se mantenga el recurso al Tribunal ordinario de la Sede Apostólica, es decir a la Rota Romana, respetando un principio jurídico antiquísimo, para que se refuerce el vínculo entre la Sede de Pedro y las Iglesias particulares, vigilando sin embargo, en la disciplina de dicho recurso, para contener cualquier abuso de derecho para que no se perjudique la salvación de las almas.

La ley propia de la Rota Romana se adecuará lo antes posible a las reglas del proceso reformado, en los límites de lo necesario.''

En el punto octavo el Papa recuerda que, dado el peculiar ordenamiento eclesial y disciplinario de las Iglesias Orientales, ha emanado separadamente las normas para reformar la disciplina de los procesos matrimoniales en el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales.

Por último decreta e instituye que el Libro VII del Código de Derecho Canónico, (parte III, título I, capítulo I sobre las causas para la declaración de nulidad del matrimonio can.1671-1691), se sustituya integralmente con las nuevas normas a partir del 8 de diciembre de 2015.

En el Motu Proprio “Mitis et misercors Iesus”, destinado a las Iglesias Orientales, el Papa Francisco recuerda que su venerado predecesor, san Juan Pablo II, al promulgar el Código de Cánones de las Iglesias Orientales afirmaba: “Desde el principio de la codificación canónica de las iglesias orientales, la misma voluntad de los pontífices romanos de promulgar dos códigos, uno para la iglesia latina y otro para las iglesias orientales católicas, demuestra claramente que querían conservar cuanto ha sucedido por providencia divina en la Iglesia, es decir, que ella, reunida por un único Espíritu, debe respirar como con los dos pulmones de Oriente y Occidnete y arder en la caridad de Cristo, como con un solo corazón compuesto por dos ventrículos”.

“Yo también, siguiendo la misma huella, y teniendo en cuenta el peculiar ordenamiento eclesial y disciplinario de las Iglesias orientales he decidido emanar con un motu proprio distinto las normas para reformar la disciplina de los procesos matrimoniales en en Código de Cánones de las Iglesias Orientales”. 

A continuación, el Santo Padre señala la importancia del ministerio del obispo que según las enseñanzas de los Padres orientales es ''juez y médico porque el hombre, caído y herido, a causa del pecado original y de sus pecados personales, convertido en un enfermo, con las medicinas de la penitencia consigue de Dios la curación y el perdón y se reconcilia con la Iglesia. Efectivamente, el obispo, constituido por el Espíritu Santo como figura de Cristo y en lugar de Cristo es ante todo ministro de la divina misericordia”. 

El Obispo de Roma destaca que el recurso a la Sede Metropolitana es “un signo característico de la forma primigenia de la sinodalidad en las Iglesias orientales que debe ser sostenido y alentado” y destina a los Sínodos de las Iglesias orientales las recomendaciones que en el Motu Proprio “Mitis Iudex Dominus Iesus” dedica a las Conferencias Episcopales.

Finalmente decreta y establece que en el Título XXVI del Código de Canones de las Iglesias Orientales,Cap 1, art.1. Las causas para la declaración de la nulidad matrimonial (can. 1357-1377) se sustituya integralmente con las nuevas normas a partir del 8 de diciembre de 2015.

 

Presentación de los Motu Proprio del Santo Padre sobre la reforma del proceso canónico de las causas de nulidad matrimonial

Ciudad del Vaticano, 8 de septiembre de 2015 (Vis).-Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha tenido lugar la presentación de las dos Cartas ''motu proprio date'' del Papa Francisco ''Mitis Iudex Dominus Iesus'' e ''Mitis et misericors Iesus'' sobre la reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad de matrimonio, respectivamente en el Código de Derecho Canónico y en el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales.

Han participado en la Conferencia de Prensa Monseñor Pio Vito Pinto, Decano de la Rota Romana y Presidente de la Comisión especial para la Reforma del proceso matrimonial canonico el cardenal Francesco Coccopalmerio, Presidente del Consejo Pontificio Consiglio para los Textos Legislativos y miembro de la Comisión Especial, el obispo Dimitrios Salachas, Exarca apostólico de Atenas para los católicos griegos de rito bizantino y miembro de la Comisión Especial, el arzobispo Luis Francisco Ladaria Ferrer, S.I., Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fede y miembro de la Comisión Especial, monseñor Alejandro W. Bunge, Prelado auditor de la Rota Romana y Secretario de la Comisión Especial, padre Nikolaus Schöch, O.F.M., Promotor de Justicia Sustituto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y secretario de la Comisión Especial.

En su intervención el cardenal Coccopalmerio precisó que la reforma atañe al proceso canónico para la declaración de nulidad del matrimonio. ''Se trata -dijo- de un proceso que conduce a la declaración de nulidad que lleva, en otros términos, a apurar, en primer lugar, si un matrimonio es nulo y después, en caso positivo, a declar la nulidad. No se trata, por lo tanto, de un proceso que conduzca a la anulación del matrimonio. Nulidad es distinto de anulación y declarar la nulidad de un matrimonio es absolutamente diverso de decretar la anulación del matrimonio''. 

Por su parte el arzobispo Luis Francisco Ladaria Ferrer, S.I., recordó los requisitos necesarios, según el derecho canónico, para la validez de un matrimonio entre católicos que además de la ausencia de impedimentos dirimentes y de la observancia de la forma canónica incluyen el consentimiento libre de los cónyuges.

''Según la enseñanza de la Iglesia -dijo- el matrimonio es uno, se pueden unir en matrimonio solo un hombre y una mujer y es imposible una nueva unión matrimonial durante la vida del cónyuge. El matrimonio es indisoluble; así lo enseñó Jesús y en los evangelios hay numerosos testimonios de esta enseñanza. La Carta a los Efesios nos explica que el matrimonio sacramental no se puede romper porque es imagen y expresión del amor de Cristo por su Iglesia... El matrimonio debe estar abierto a la transmisión de la vida''. 

“En nuestra civilización tradicional -añadió- se podía suponer que estas enseñanzas de la Iglesia eran conocidas y compartidas. En los últimos tiempos surge la duda, que parece fundada, de que si todos los que se casan en la Iglesia conocen suficientemente estas enseñanzas y, por lo tanto, de si su consentimiento se refiere verdaderamente a ellas. De no ser así, su matrimonio sería nulo, es decir, no existiría de hecho. Y precisamente porque hay esta duda muchos deseaban ofrecer un medio rápido pero de confianza para resolverla y contribuir a pacificar la conciencia de muchos católicos”.

Los puntos claves de la reforma los explicó el Prelado auditor de la Rota Romana, monseñor Bunge: 1) El papel central del obispo diocesano (ni avanzadilla, ni marcha atrás: aplicación en el signo de la colegialidad). Además de los tribunales regionales, interdiocesanos y sinodales, según las diversas modalidades de la Iglesia, teniendo en cuenta el bien de los fieles, y la conveniencia de la cercanía de los remedios pastorales a los fieles heridos, se habilita a los obispos diocesanos a que tengan sus propios tribunales diocesanos y, si fuera el caso, también a decidir que en ese tribunal, ante la imposibilidad de contar con un tribunal colegial presidido siempre por un clérigo, haya un único juez, siempre un clérigo.

2) Proceso corto (evitar los términos "sumario" y "administrativo") para la nulidad evidente de matrimonio. Se trata de abrir a las "masas". Aquí el juez es el obispo, que se sirve para el conocimiento de los hechos, de dos consultores, con los cuales discute previamente de la certeza moral de los hechos aducidos para la nulidad del matrimonio. Si el obispo llega a la certeza moral, pronuncia la decisión; de lo contrario, envía el caso al proceso ordinario.

Se podría argumentar, ¿Cómo hará el obispo para decidir un número elevado de casos? La respuesta es doble: en una región no habría solamente tribunales regionales o interdiocesanos, sino el obispo de cada diócesis en casos obviamente simples; segundo, el obispo será ayudado por el personal de su tribunal. La formación permanente contribuirá a que cada obispo, al contar con su propio Tribunal para estas causas de nulidad matrimonial redescubra el ministerio propio, que le fue confiado en la sagrada ordenación, de juez de sus fieles.

3) La apelación sería rara, porque existe el acuerdo de las partes y hay hechos evidentes sobre la nulidad; en presencia de elementos que sugieran la apelación meramente dilatoria e instrumental, el recurso podrá rechazarse a limine.

4) Proceso ordinario:

- Rápido (un año como máximo).

- Abolición de la sentencia de doble conformidad (Es decir a la exigencia del derecho canónico, en el proceso declarativo de nulidad del matrimonio, de que haya dos sentencias conformes para que los cónyuges queden libres de contraer nuevo matrimonio. Esto implica que dos tribunales de distinto grado declaren la nulidad de un matrimonio por el mismo capítulo de nulidad y por las mismas razones de hecho y de derecho. n.d.r)

- La sentencia afirmativa no recurrida ipso facto es ejecutiva

- Si se propone el recurso después de una sentencia afirmativa este puede ser rechazado in limine, por la evidente falta de argumentos. Esto puede suceder en caso de apelación instrumental, para perjudicar a la otra parte; a menudo la parte recurrente no católica ya ha vuelto a casarse civilmente.

- De la reforma emerge la realidad, el principal motivo ahora de la masa de los católicos: consulere conscientiae; es decir, excluidos los aspectos de derecho civil, la nulidad se solicita por razones de conciencia (por ejemplo: vivir los sacramentos de la Iglesia, perfeccionar un nuevo vínculo, a diferencia del primero, estable y feliz!).

5) La rapidez del proceso va en la dirección de una limitación mayor de los recursos ante la Santa Sede, es decir a la Rota Romana, o del recurso a la Signatura Apostólica para la nueva presentación del caso, negado por la Rota. 

En conclusión: La gloria de Dios es el hombre vivo, y se me permita añadir: el hombre salvado por el ministerio solícito de la justicia y la misericordia de la Iglesia''.


Autor: Noticelam
Fuente: www.vis.va




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