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11 de Septiembre, 2015
“Con monseñor Romero tenemos que amar más a los pobres”

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Reflexiones de Mons. Constantino Barrera, obispo de Sonsonate

La beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero, mártir por amor a la Iglesia y al pueblo salvadoreño, representa múltiples desafíos para la Conferencia Episcopal de este país Centroamericano. Sobre este asunto, monseñor Constantino Barrera Morales, obispo de Sonsonate, comparte algunas reflexiones para Noticelam.

Hemos vivido con alegría la beatificación de monseñor Romero y para nosotros, en la Conferencia Episcopal de El Salvador, ha sido una celebración tan significativa que nos hemos, en primer lugar, llenado de gozo y también nos hemos fortalecido espiritual y pastoralmente, porque nuestra gente ha llegado con entusiasmo a celebrar y ha recibido muy bien este acontecimiento. A la vez, hemos visto este logro quizás impulsado de manera más perseverante por monseñor Gregorio Rosa Chávez.

Por otra parte, así como nos hemos alegrado, también tenemos el propósito de seguir perfilándonos hacia la “conversión pastoral”. La beatificacion de monseñor Romero nos anima a la “conversión pastoral”, de modo que estemos más cerca de los necesitados, de los pobres.

Más que una Iglesia que evangeliza, queremos ser una Iglesia entregada a servir,  con este espíritu de monseñor Romero que iba hacia las comunidades, se sentía a gusto con la gente, supo aplicar el Concilio Vaticano II a su vida pastoral y nos enseña a tener esa cercanía con los más necesitados, que a veces los hemos dejado como los que atendemos pero a la carrera, con poco esmero. Entonces, con monseñor Romero tenemos que amar más a los pobres. 

Ante la actual situación de El Salvador, monseñor Romero nos desafía a seguir denunciando el pecado, la injusticia, la violencia, la criminalidad, el narcotráfico y tantas cosas que hacen tanto daño y llevan a la muerte y a la destrucción, especialmente de las personas más vulnerables. Ante esto él siempre tenía una palabra profética. Quienes han escuchado su mensaje y lo han comprendido han transformado su vida, pero otros que no lo han hecho son los que se han transformado en los nuevos enemigos de la fe. Por eso su testimonio de santidad nos alienta a caminar.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FOTO: CELAM




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