Video: LATIDOAMÉRICA
Conferencias Episcopales
   
Medios Asociados
   
 
Noticias
18 de Septiembre, 2015
Mons. Anuar Battisti: “Las vocaciones nacen en la comunidad”

Imprimir
Imprimir

Entrevista con el Presidente del Dpto. de Vocaciones y Ministerios del CELAM

El arzobispo de Maringá (Brasil), monseñor Anuar Battisti, quien también es el presidente del Departamento de Vocaciones y Ministerios del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), comparte con Noticelam algunos análisis frente a los desafíos de la cultura vocacional, de la formación de los pastores y de la misión de la Vida Consagrada en el continente latinoamericano y caribeño.

¿Cómo se sitúa el CELAM frente a los desafíos de la “cultura vocacional” en América Latina y el Caribe?

El Departamento de Vocaciones y Ministerios del CELAM (DEVYM) asume entre sus prioridades de trabajo la pastoral vocacional. Se trata de despertar una verdadera cultura vocacional en las iglesias particulares, a través del método del despertar, el acompañar, el discernir y el formar. El despertar se da en la comunidad, en la parroquia. Hasta hace poco tiempo las vocaciones venían de las familias, pero hoy constatamos que las vocaciones nacen de la comunidad parroquial, a través de los movimientos y de las pastorales los jóvenes despiertan a un compromiso cada vez más grande en la Iglesia. Por eso, nos preocupa una cultura vocacional que poco a poco haga parte de todo el quehacer pastoral.

¿Cómo se puede favorecer el renacer de las vocaciones?

Como decía, la vocación nace dentro de la comunidad, en comunidades de vida, dinámicas, que viven a la luz de la Palabra. Si la Palabra de Dios impregna la vida de la comunidad, es de ahí que va a renacer un nuevo tiempo de vocaciones para la Iglesia. En la vivencia de la Palabra en comunidad se despiertan nuevas vocaciones al servicio de la Iglesia. Asimismo, la nueva generación de vocaciones nace del ejemplo de los consagrados que son testimonio de la Palabra de Dios. Creemos por ahí hay un camino por recorrer, en la Palabra de Dios que da vida y despierta nuevas vocaciones para la Iglesia.

¿Qué tipo de pastor se requiere hoy para que “la alegría del Evangelio” que propone el papa Francisco sea una realidad, y cómo contribuye el CELAM en su formación? 

El CELAM desde hace varios años, a través del DEVYM, ha promovido varios cursos para quienes colaboran en la formación de los futuros pastores. Son cursos de cuatro semanas, por regiones, con los cuales ofrecemos herramientas para formar el corazón del pastor en los términos referidos por el papa Francisco, como pastores que sienten “el olor de las ovejas”, que están a su lado, que acompañan, que caminan con su rebaño, para la Iglesia en salida, siempre con las puertas abiertas para acoger a todos y de manera especial a los excluidos, los marginados, los pobres. Una Iglesia pobre con y para los pobres. 

Este es un camino en el que aún tenemos mucho por hacer, para que la formación responda realmente a las necesidades de la gente, del pueblo. No queremos más sacerdotes de sacristía, encerrados en su ambiente y esperando a que la gente venga. Somos nosotros los que tenemos que ir al encuentro de la gente como pastores. 

A propósito del año de la Vida Consagrada, ¿cómo percibe la misión de las consagradas y de los consagrados en este tiempo?

Me gusta mucho la imagen del jardín, con sus diversas flores y colores. Cada carisma, cada congregación, tiene un color propio que hace bello el jardín de la Iglesia, en la medida que vive su carisma propio al encuentro de las necesidades del pueblo.

La Vida Consagrada es un verdadero don del Espíritu Santo para la Iglesia, a través de personas consagradas al servicio de los otros, no de la Institución, sino de la gente que más nos necesita. Por eso la Vida Consagrada es un regalo de Dios que embellece a la Iglesia, considerando los desafíos de la Nueva Evangelización que tenemos que hacerla verdadera, concreta, en cada iniciativa de la misma acción evangelizadora de la Iglesia en el Continente de la Esperanza, o como ha dicho el papa Benedicto XVI, en el Continente del Amor. La Vida Consagrada es un don de Dios para el pueblo que Él ama inmensamente. 

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FOTO: CELAM




Documento sin título