Video: LATIDOAMÉRICA
Conferencias Episcopales
   
Medios Asociados
   
 
Noticias
25 de Septiembre, 2015
En La Habana, el papa Francisco oró “para que la paz de Colombia sea duradera”

Imprimir
Imprimir

Rezo del Ángelus en la plaza de La Revolución

Durante su visita a Cuba, al finalizar la Eucaristía en la Plaza de la Revolución de La Habana, el pasado domingo 20 de septiembre, el papa Francisco rezó el Ángelus. Al final de la oración mariana Bergoglio dirigió una palabras al pueblo colombiano, expresando su deseo de que los diálogos de paz que se desarrollan en La Habana conduzcan hacia una definitiva reconciliación, “y así la larga noche de dolor y de violencia, con la voluntad de todos los colombianos, se pueda transformar en un día sin ocaso de concordia, justicia, fraternidad y amor en el respeto de la institucionalidad y del derecho nacional e internacional, para que la paz sea duradera”. 

En el Ángelus, el Papa oró “que la sangre vertida por miles de inocentes durante décadas de conflicto armado, unida a aquella del Señor Jesucristo en la Cruz, sostenga todos los esfuerzos que se están haciendo, incluso aquí, en esta bella Isla, para una definitiva reconciliación”. Y también imploró para que en esta oportunidad los diálogos lleguen a feliz término: “Por favor, no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación”.

Tres días después, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció que “a más tardar en seis meses debe concluir esta negociación”. El pronunciamiento se dio luego del encuentro que sostuvo con el jefe máximo de la guerrilla de las FARC, también en La Habana, en la que se fijó el 23 de marzo de 2016 como fecha límite para la firma de los acuerdos que conducirán a una paz duradera.

Desde los Estados Unidos, donde continúa el viaje apostólico de Francisco, el vocero de la Santa Sede, el sacerdote Federico Lombardi, manifestó que el Papa fue informado de la noticia y “está muy feliz”. “Esta es una gran noticia que esperábamos para el mundo”, agregó Lombardi.

Por su parte, el arzobispo de Villavicencio y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Óscar Urbina Ortega, calificó como un momento crucial y de carácter histórico en el proceso de paz, el anuncio hecho por el Gobierno: “La guerra es una experiencia tremenda que hemos vivido, pero de esta debemos sacar algún bien, yo pienso que este encuentro permitirá que se pueda también buscar el objetivo que estamos todos persiguiendo y es el de la paz”. De igual forma, monseñor Urbina recordó que “el Papa ha dicho que la paz la debemos construir dentro del sistema jurídico, nacional e internacional, entonces ambas partes deben también tomar en cuenta esta recomendación y buscar lo que esperamos todos los colombianos que es el camino de reconciliación".

Lea a continuación el texto completo del Ángelus del papa Francisco en la plaza de La Revolución, en La Habana. 

ÁNGELUS DEL PAPA FRANCISCO EN LA PLAZA DE LA REVOLUCIÓN, LA HABANA 

Domingo 20 de septiembre de 2015

Agradezco al Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, sus fraternales palabras, así como a mis hermanos Obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos. Saludo también al Señor Presidente y a todas las autoridades presentes.

Hemos oído en el evangelio cómo los discípulos tenían miedo de preguntar a Jesús cuando les habla de su pasión y su muerte. Les asustaba, no podían comprender, la idea de ver a Jesús sufriendo en la Cruz. También nosotros tenemos la tentación de huir de las cruces propias y de las cruces de los demás, de alejarnos del que sufre. Al concluir la santa Misa, en la que Jesús se nos ha entregado de nuevo con su cuerpo y su sangre, dirijamos ahora nuestros ojos a la Virgen, Nuestra Madre. Y le pedimos que nos enseñe a estar junto a la cruz del hermano que sufre. Que aprendamos a ver a Jesús en cada hombre postrado en el camino de la vida; en cada hermano que tiene hambre o sed, que está desnudo o en la cárcel o enfermo. Junto a la Madre, en la Cruz, podemos comprender quién es verdaderamente «el más importante», y qué significa estar junto al Señor y participar de su gloria.

Aprendamos de María a tener el corazón despierto y atento a las necesidades de los demás. Como nos enseñó en las Bodas de Caná, seamos solícitos en los pequeños detalles de la vida, y no cejemos en la oración los unos por los otros, para que a nadie falte el vino del amor nuevo, de la alegría que Jesús nos trae.

En este momento me siento en el deber de dirigir mi pensamiento a la querida tierra de Colombia, «consciente de la importancia crucial del momento presente, en el que, con esfuerzo renovado y movidos por la esperanza, sus hijos están buscando construir una sociedad en paz». Que la sangre vertida por miles de inocentes durante tantas décadas de conflicto armado, unida a aquella del Señor Jesucristo en la Cruz, sostenga todos los esfuerzos que se están haciendo, incluso aquí, en esta bella Isla, para una definitiva reconciliación. Y así la larga noche de dolor y de violencia, con la voluntad de todos los colombianos, se pueda transformar en un día sin ocaso de concordia, justicia, fraternidad y amor en el respeto de la institucionalidad y del derecho nacional e internacional, para que la paz sea duradera. Por favor, no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación. Gracias a Usted, Señor Presidente, por todo lo que hace en este trabajo de reconciliación.

Les pido ahora que nos unamos en la plegaria a María, para poner todas nuestras preocupaciones y aspiraciones cerca del Corazón de Cristo. Y de modo especial, le pedimos por los que han perdido la esperanza, y no encuentran motivos para seguir luchando; por los que sufren la injusticia, el abandono, la soledad; pedimos por los ancianos, los enfermos, los niños y los jóvenes, por todas las familias en dificultad, para que María les enjugue sus lágrimas, les consuele con su amor de Madre, les devuelva la esperanza y la alegría. Madre santa, te encomiendo a estos hijos tuyos de Cuba: ¡No los abandones nunca!

(Después de la Bendición final)

Y, por favor, les pido que no se olviden de rezar por mí. Gracias.

ÓSCAR ELIZALDE PRADA
FUENTES: VATICAN.VA Y CEC.ORG.CO
FOTO: http://hsbnoticias.com




Documento sin título