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04 de Diciembre, 2015
Administrando la Caridad

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Mujeres emprendedoras en Arequipa

En otras ocasiones hemos hablado de la Fundación Populorum Progressio, nacida de la Carta Encíclica de Pablo VI, publicada el 26 de Marzo de 1967. Es una encíclica que pone ante los ojos del mundo la situación de los pueblos subdesarrollados o como se nos ha nominado “Países del tercer mundo”. 

Poniendo de frente el valor de la dignidad humana y el valor de los pueblos en los que se han creado sistemas inhumanos, que concentran la riqueza en pocas manos, creando abismos entre los que tienen mucho y los que tienen poco, la encíclica Populorum Progressio pone de manifiesto el desequilibrio creciente y apela a una escala de valores entre ellos la fraternidad entre pueblos. Propone como camino hacia la construcción de un mundo distinto la promoción del desarrollo sobre la base de la justicia. Hablando de la Justicia y la Paz, el Papa Paulo VI dice en el punto número 5 de la encíclica:

Por último con intención de responder al voto del Concilio y de concretar la aportación de la Santa Sede a esta grande causa de los pueblos en vía de desarrollo, recientemente hemos creído que era Nuestro deber crear, entre los organismos centrales de la Iglesia, una Comisión Pontificia encargada de «suscitar en todo el Pueblo de Dios el pleno conocimiento de la función que los tiempos actuales piden a cada uno, en orden a promover el progreso de los pueblos más pobres, de favorecer la justicia social entre las naciones, de ofrecer a los que se hallan menos desarrollados una tal ayuda que les permita proveer, ellos mismos y para sí mismos, a su progreso». Justicia y paz es su nombre y su programa. Pensamos que este programa puede y debe juntar los hombres de buena voluntad con Nuestros hijos católicos y hermanos cristianos.

Por esto hoy dirigimos a todos este solemne llamamiento para una acción concreta en favor del desarrollo integral del hombre y del desarrollo solidario de la humanidad.

Se trata entonces sobre la base de una verdadera caridad, una caridad que es justicia para quienes han sido sometidos a condiciones inhumanas, promover el desarrollo que cambia el mundo como han dicho los profetas. Esa es la labor a la que estamos llamados en el espíritu del Concilio Vaticano II. A este restablecimiento se dedica  la fundación con sus programas. Dos notas ofrecidas por la fundación Populorum progressio nos hablan sobre “las mujeres emprendedoras en Arequipa” y “Mientras yo estudio, ellos aprenden”.

Mujeres emprendedoras en Arequipa.

La historia de las Mujeres emprendedoras del Cono Norte de Arequipa tiene un común denominador: la falta de oportunidades, la pobreza y la discriminación. De este escenario partieron hace algún tiempo en búsqueda de oportunidades para progresar.

“Ellas están acostumbradas al maltrato sicológico, casi permanente, por parte de la sociedad y a vivir en medio de las carencias, lejos de los recursos básicos necesarios y sin oportunidades tanto laborales como también la oportunidad  para poder estudiar una carrera técnica o universitaria que para ellas es un sueño”, explica María Salomé Calle, docente de desarrollo personal y liderazgo femenino. Sin embargo mantienen vivos sus sueños. Sueñan con poder trabajar para llevar el alimento diario, pero también con  vivir en sus propios hogares sin tener que compartir un mismo techo con dos o tres familias.

En medio  de esta situación  apareció en sus vidas la ayuda de la Fundación Populorum Progressio, que administra la caridad del Papa Francisco en Latinoamérica, para  contribuir con la realización de  sus sueños  mediante  la aprobación de  proyectos productivos y la asignación de  recursos para dotar los  talleres del Centro Educativo de Desarrollo Humano Integral CEDHI Nueva Arequipa y crear una  guardería para cuidar sus hijos mientras estudian.

El Cono Norte de Arequipa está poblado por inmigrantes de comunidades campesinas provenientes de la zona alto andina que vienen aquí en busca de mejores condiciones de vida  y se ven obligados a instalarse  en estos sectores marginados, de extrema pobreza.

“Pensando en los jóvenes y las mujeres cabeza de hogar hemos construido el CEDHI, una institución en donde se pueden capacitar para insertarse más fácilmente en el mercado laboral” explica Monseñor Javier Del Rìo Alba, Arzobispo de Arequipa.

Es una capacitación técnica de altísima calidad que goza del reconocimiento social y empresarial  por eso muchos estudiantes son contratados antes de terminar sus estudios:

“No los quieren perder precisamente por su formación orientada al desarrollo técnico pero también al desarrollo espiritual y al espíritu de cooperación con sus comunidades” puntualiza Monseñor Del Río.

En el CEDHI aprenden elaboración  de productos de la industria  alimentaria y el arte de la cosmetología, entre otros; pero también tienen acceso a cursos que las ayudan a desenvolverse  como personas,  como madres y en  diversos ámbitos laborales.

Muchas emprendedoras formadas en el CEDHI ya echaron a andar sus microempresas: panaderías, floristerías, salas de belleza  y con el producto de su trabajo  logran proveer mayores beneficios para sus hogares.  Son  mujeres que están realizando su sueño, gestoras de su propio desarrollo, con ganas de seguir adelante para ayudar a sus hijos, a sus familias y a su comunidad. 

Mientras yo estudio, ellos aprenden

Las mujeres cabeza de hogar del Cono Norte de Arequipa, una barriada pobre y con muy pocas posibilidades, tienen la oportunidad de capacitarse en el Centro Educativo de Desarrollo Humano Integral, Nueva Arequipa, CEDHI, gracias al servicio de guardería infantil que brinda la posibilidad de poder dejar a sus hijos en un sitio seguro.

“Por esa razón en el CEDHI creamos el programa “Mientras yo estudio, ellos aprenden”, un servicio de guardería infantil para que las mujeres puedan estudiar mientras nosotros cuidamos a los menores con un equipo de profesionales y voluntarios”,  explica Monseñor Javier del Río Alba, Arzobispo de Arequipa.

En la mayoría de los casos, las madres cabeza familia han sido abandonadas por sus compañeros, quedando solas y con escasos recursos económicos. Miles de ellas también son rechazadas del mercado laboral debido a su género. “Yo aquí estoy sola. Mi hijo tiene tres años y mi hija tiene un año, a veces no alcanzan las cosas, por eso debo tratar de poder ayudar a la familia”,  nos cuenta, casi al borde del llanto, una de estas mujeres.

Así las cosas, la Fundación Populorum Progressio aprobó los recursos para financiar la puesta en marcha de la guardería infantil donde se atiende un promedio diario de 80 niños. Gracias a este servicio más de 1000 mujeres han logrado estudiar diferentes oficios, entre los que se destacan panadería, floristería y cosmetología, y han emprendido una nueva etapa del camino hacia la superación de la pobreza.

Los niños también tienen un mejor futuro a través de servicios de alimentación de calidad y de estimulación temprana.

“Una vez terminan sus estudios acceden a los créditos semilla para iniciar sus microempresas. La mayor demanda de estos recursos proviene precisamente de estas mujeres, quienes ponen sus negocios en sus propias casas” precisa Monseñor del Río Alba.

 

Autor: Noticelam
Fuente: Populorum Progressio




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