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15 de Enero, 2016
Guatemala: nueva primavera democrática, consolidando la justicia

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Momento actual de Guatemala y la lucha contra la impunidad y la corrupción

Desde inicios del año 2015 Guatemala un país con alrededor de 16 millones de habitantes, rico en recursos naturales, bañado por dos océanos, conformado por una historia llena de riqueza cultural, nominado como tierra de la “eterna primavera” por sus climas diversos y microclimas, ha alzado vuelo marcando el paso hacia una nueva etapa de su historia tocada por el despertar de la conciencia de su ciudadanía y su nueva lucha valiente por medio de manifestaciones pacíficas que han acuerpado las acciones e iniciativas del sistema de justicia que trabaja mano a mano con la Comisión internacional contra la impunidad CICIG, que da seguimiento al esfuerzo por liberar al país de los males que grupos paralelos criminales han provocado contra la ciudadanía que se esfuerza por avanzar en construir un país que por ahora ofrece mínimas oportunidades de vida.

El esfuerzo  ha ido de frente contra la corrupción una de las manifestaciones de la criminalidad que ha golpeado duramente la infraestructura y los servicios públicos como salud, justicia y educación entre otros. La sociedad ha incidido en la caída mediante acciones pacíficas y democráticas de su último gobierno que terminó antes de cumplir su periodo establecido, al haberse revelado en investigaciones, el involucramiento del expresidente, la ex vicepresidente y una larga lista de funcionarios que encabezaban estructuras de corrupción criminal contra el país.

El nombramiento de un presidente y vicepresidente interino así como de nuevos funcionarios ha salvado el estado de derecho y el sistema democrático de esta nación algo que ha sido loado por la comunidad internacional que a través del sistema de las Naciones Unidas ha apoyado la iniciativa del proceso de justicia actual por medio de la CICIG, que tiene a su vez un enorme respaldo y credibilidad por parte de la sociedad guatemalteca. Las noticias y novedades se suceden constantemente en Guatemala, y el año 2016 inició con el anuncio de un proceso legal por desapariciones forzadas y crímenes de lesa humanidad  cometidos  durante las décadas a partir de los años 80s, periodo de la “noche triste”, la noche larga y oscura de los años de las dictaduras. Los personajes son  figuras largamente conocidas a lo interno y externo de esa nación.,

Algunos analistas indican que el proceso consolida la reconciliación pendiente en Guatemala a la que le hacía falta la parte de la justicia. Así mismo se sientan verdaderas bases para un paz real y duradera libre de mentes que bajo diversas consignas han sometido al miedo y al horror a la ciudadanía guatemalteca.

El recorrido ha sido largo y en él han participado valientemente todos los sectores guatemaltecos, en particular las víctimas con grado de alta dignidad. En ese mismo recorrido encontramos las huellas frescas, valientes y comprometidas de la Iglesia católica guatemalteca a través de sus comunidades, de sus agentes de pastoral y de manera especial a través de sus pastores.

Además de la pastoral cotidiana que ha seguido el palpitar de toda la Iglesia latinoamericana impregnada del Espíritu del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia guatemalteca se ha pronunciado constantemente iluminando desde la fe el camino de la sociedad. Pero no se ha quedado solo en pronunciamientos sino que abrió procesos pastorales de alto nivel de compromiso y de espíritu evangélico. Cuenta entre su legado con el testimonio del Santo Hermano Pedro canonizado por su santidad San  Juan Pablo II y el testimonio de los mártires, testigos de la misericordia divina. Entre los procesos pastorales de altos kilates, se cuenta el proceso de recuperación de la memoria histórica para la construcción de la reconciliación y la paz mediante la búsqueda de la verdad y la reafirmación de la dignidad humana.

Monseñor Juan Gerardi Conedera cabeza en nombre de la Conferencia Episcopal de ese proceso importantísimo para el país, es el emblema del pastor  que puede contarse entre los pastores testigos del amor de Dios en tierras  latinoamericanas. Ellos encarnaron el espíritu de los profetas, el Evangelio, la profundidad del Concilio Vaticano II y la enseñanza del magisterio, así como  las líneas de los documentos de las conferencias del Episcopado latinoamericano. De entre estos pastores salta como una luz brillante el bello testimonio de pastor y obispo Beato Arnulfo Romero.

Una muestra de este don de compromiso y compasión por su pueblo y por sus hermanos, es este Mensaje de la Conferencia Episcopal de Guatemala publicado el 26 de Abril de 2013 en el marco del aniversario de la muerte martirial del Obispo Gerardi. El mensaje muestra la hondura del compromiso de esa iglesia revestida de compasión y misericordia que consuela y fortalece, que ofrece tal cercanía a su rebaño, que incluso recorre la misma suerte del pueblo querido. En esta línea de Memoria en el marco de la esperanza de una nueva primavera para la historia de ese país, publicamos el comunicado “La paz esté con ustedes” de aquel abril, en el verano guatemalteco del año 2013.

“LA PAZ ESTE CON USTEDES” (Jn 20,20)

Mensaje de la Conferencia Episcopal de Guatemala.

1. Los obispos de Guatemala nos dirigimos a todos los fieles cristianos católicos y a todos los creyentes y hombres y mujeres de buena voluntad. Este tiempo de Pascua nos llama reiteradamente a la esperanza en Cristo Resucitado. Nos inspira el Señor que ha vencido a la muerte con su Resurrección.

2. Este Año de la Fe ha estado marcado por la renuncia del Papa Benedicto XVI y por la elección e inauguración del pontificado del Papa Francisco. Ambos nos han dado testimonio claro de fe en el Señor. Ambos nos exhortan con su testimonio y su palabra a dar razón de nuestra fe.

3. La Conferencia Episcopal de Guatemala, en nombre de toda la Iglesia católica en este país da la bienvenida al nuevo Señor Nuncio Apostólico de su Santidad, Mons. Nicolás Thevenin y le desea un fructífero ministerio en nuestra patria.

4. Este 26 de abril se cumplen quince años desde el asesinato de Monseñor Juan Gerardi. La celebración de este aniversario nos invita a reflexionar sobre el profundo significado de su ejemplo de pastor bueno entregado al servicio de los pobres, testigo de la verdad y defensor de la dignificación de las víctimas de la violencia. AI mismo tiempo nos lleva a considerar la actualidad de su palabra  u acción.

5. Los obispos de Guatemala, afirmaron en vísperas de los Acuerdos de Paz: “para asegurar que la paz que buscamos en Guatemala sea firme y duradera, se requiere que sea construida sobre una verdadera reconciliación. Los acuerdos, producto de la negociación política, son sin duda un paso necesario en el largo camino hacia la paz. Pero se debe ir más allá de la firma de dichos acuerdos. Es imprescindible comprometer a todo el pueblo de Guatemala, especialmente a quienes tienen en sus manes el poder económico y político en su cumplimiento, hasta llegar a extirpar las causas que originaron el conflicto y los gravísimos males físicos, mentales y morales provocados por una guerra fratricida de más de 36 años”. (CEG, carta “Urge la Verdadera Paz”, Julio 1995, N. 114)

6. Han pasado diecisiete años de la firma de los “Acuerdos de Paz firme y duradera”. Es verdad que dichos Acuerdos surtieron efecto para la finalización del conflicto. Sin embargo, constatamos que en los aspectos sustantivos quedaron sin aplicación, frustrando las esperanzas del pueblo guatemalteco. Debemos reconocer que las causas estructurales que dieron origen al enfrentamiento armado no han sido superadas, se fortalece un modele económico que concentra la riqueza en pocas manos. Las propuestas de desarrollo impulsadas desde el gobierno son objetadas por varios sectores de la población que logran obtener un respaldo amplio y de incidencia social. Ha faltado la capacidad por una parte de persuadir a la población de cuáles son las políticas económicas que pueden conducir al desarrollo y por otra incorporar a las políticas económicas impulsadas desde el gobierno, la participación y las propuestas más significativas de la población. En estos años hemos visto políticas de parches, que no solucionan la situación de pobreza, emigración forzada, racismo y exclusión. Seguimos constatando el constante irrespeto a la dignidad de la vida humana, el ambiente de sensibilidad y susceptibilidad, de creciente y peligrosa polarización social, de rumores y calumnias que confunden, de conflictos en el ámbito de la minería. Hay un auge de la criminalización y persecución  de líderes comunitarios, la institucionalidad jurídica se ve sometida a presiones de diverso signo que empañan el clima de libertad con que debe actuar la justicia. Los procesos de justicia deben ser transparentes, apegados al derecho e imparciales con el fin de que sean reconocidos por todos. La habíamos señalado los obispos hace años: “El secular enfrentamiento, el odio y la violencia, son una realidad que se ubica en la misma raíz de nuestro pasado”, “Nuestra realidad actual no es más que el resultado de injusticias sociales acumuladas, fraguadas en esta secular historia de despojo y opresión”.  (Ibid. #13, #16)

7. EI mensaje de Mons. Gerardi sigue siendo actual: Conocer la verdad para sanar las heridas del pasado y poner las bases para el perdón y la reconciliación. A pesar de todo “creemos en la capacidad del pueblo para lograr la paz y emprender el camino esperanzado de la reconciliación”. (Ibid. #9)

8. La verdadera reconciliación se logrará únicamente sanando las causas que han producido la injusticia, y orientándose hacia el perdón pues “Sin perdón no hay futuro, como dijera el obispo sudafricano Desmond Tutu, un perdón fundado en la verdad. Lo cual no significa impunidad ni freno a los caminos propios de la justicia, que debe cumplirse, sino compromiso para que las heridas del pasado en el pueblo se sanen por ese camino. Los puntos irrenunciables en el mensaje de Mons. Gerardi siguen siendo actuales: la paz sigue siendo “el anhelo más fuerte q brota del corazón de de todos los guatemaltecos” (Ibid. #1), lo que queremos es que esas dolorosas experiencias del pasado no se repitan, “Guatemala, nunca más”. “…Es necesario tener en cuento el pasado tormentoso de nuestra historia, no para despertar nuevos odios, animadversiones y deseos de venganza o de revancha, sino para entender mejor nuestros actuales circunstancias y evitar caer de nuevo en los mismos errores, crímenes y guerras1”. (Ibid. #42)

9. El proyecto REMHI, anterior al informe de la Comisión de la Verdad, tenía la finalidad de permitir a las víctimas de los años de la violencia poder expresar su dolor y sanar y estaba abierto a hablar de víctimas en ambos lados de la confrontación, hubo espacio no sólo para la población civil no combatiente sino también para ex guerrilleros, militares y patrulleros de la autodefensa. Este proyecto era un paso irrenunciable, que sin duda en muchos lugares de nuestro país dio frutos de sanación basada en el Evangelio de Jesús. El pueblo hizo el proceso del REMHI a partir de sus valores más profundos y de la experiencia del Dios de la Misericordia que se nos ha revelado en Jesucristo. Desafortunadamente el trabajo iniciado por los animadores de la reconciliación y otros procesos destinados a la sanación, no tuvieron continuidad. Esto representa para nosotros actualmente un desafío para nuestras acciones pastorales.

10.  Nos dirigimos a ustedes conciudadanos con confianza en que la cultura de la Vida predominará sobre la cultura de la muerte en nuestra realidad nacional marcada por la violencia diaria que desemboca en muertes y duelo en tantas familias guatemaltecas. Merecen nuestro repudio vehemente en especial los reiterados atentados contra los choferes del servicio urbano y la violencia contra mujeres y niños y últimamente líderes comunitarios.

11.  Urgimos a todos los ciudadanos a mantener vigente la meta de alcanzar la verdadera paz en Guatemala. La búsqueda de justicia y verdad sana las heridas sociales e históricas. “El esclarecimiento histórico de la verdad no sólo es necesario, es indispensable para que el pasado no se repita con sus graves consecuencias. Mientras no se sepa la verdad, las heridas del pasado seguirán abiertas y sin cicatrizar” (Ibid #11). Pero el conocimiento del pasado humaniza cuando tiene como fruto la reconciliación, que sólo puede provenir de una auténtica actitud de perdón, que no significa impunidad sino asumir el pasado y superarlo para construir el futuro. El resarcimiento se limitó en muchos casos únicamente a una compensación económica selectiva.

12.  Que nuestra Señora, la Virgen María, cuya fe dio paso a la encarnación de Nuestro Señor y con eso abrió camino a la Esperanza, anime siempre el caminar de nuestra iglesia.

 

Guatemala de la Asunción, 26 de abril de 2013.

 

+ Rodolfo Valenzuela Núñez
Obispo de la Diócesis de La Verapaz
Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala

 

+ Bernabé de J. Sagasturne Lemus, ofm. Cap
Obispo de Santa Rosa de Lima
Secretario General de la Conferencia Episcopal de Guatemala

 

Comunicado CEG 26 de abril 2013

 

Autor: Noticelam
Fuente: Conferencia Episcopal de Guatemala




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