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13 de Noviembre, 2015
El Papa tiene razón, la simonía le quita la fuerza al servicio espiritual, a la iglesia

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Sobre los cobros en las parroquias

Un compendió histórico electrónico recopila datos interesantes sobre la simonía de esta manera: “La simonía es, en el cristianismo, la pretensión de la compra o venta de lo espiritual por medio de bienes materiales. Incluye cargos eclesiásticos, sacramentos, reliquias, promesas de oración, la gracia, la jurisdicción eclesiástica, la excomunión, etc. El papa Gregorio VII (1020-1085), antes monje cluniacense Hildebrando de Soana, acabó con la venta de cargos eclesiásticos durante la llamada Querella de las Investiduras.

Tal como indican varios escritos sobre el tema, también nos dice que “La palabra simonía deriva de un personaje de los Hechos de los Apóstoles llamado Simón el Mago, quien quiso comprarle al apóstol Simón Pedro su poder para hacer milagros y conferir, como ellos, el poder del Espíritu Santo, lo que le supuso la reprobación del Apóstol: «¡Que tu dinero desaparezca contigo, dado que has creído que el don de Dios se adquiere a precio de oro!» (hechos 8,9-21 y Mt 10, 8)

Ahora bien sobre como la simonía se convierte en sistema durante la edad media, en los compendios históricos se dice que: “Desde el siglo IX gran número de abades y obispos fueron obligados a integrarse en el sistema feudo-vasallático. Los señores consideraban que las iglesias y sus bienes pertenecían a su propio patrimonio. Los príncipes otorgaban la investidura episcopal y decidían a qué señores pertenecían las parroquias rurales. Así se hizo práctica común el hecho de otorgar las parroquias a los curas por ellos elegidos que se atribuyeron una parte (cada vez más importante) del dinero y donativos agrícolas dados por los feligreses para mantener al clero”.

En esta época moderna, en la que aparecen todo tipo de modas como estilos de vida alternativos y en la que además se han constituido grandes ciudades en todo el mundo y las sociedades han evolucionado, cuando se experimentaba un cierto sinsentido de la vida y un cansancio agotador, cuando el aire parecía cargado en un tiempo sin horizonte por el modelo de sociedades que la humanidad hemos constituido, ha aparecido el Papa francisco quien en el mensaje de Jueves Santo de su primera pascua como pontífice, del 2013, pidió al clero, ser “pastores con «olor a oveja» –esto les pido: sean pastores con «olor a oveja», que eso se note–; sean pastores en medio del propio rebaño, y pescadores de hombres”

El Papa francisco también ha pedido que se tenga espíritu de libertad frente a los poderes de la tierra, porque de lo contrario no se puede ejercer el servicio ministerial al estilo de Cristo. Por ello, se presentó como pastor y no como funcionario, pidió también que dentro de la iglesia y con repercusión en la sociedad se cambiara la actitud de poder por la actitud de servicio.

En la época de la que hablamos, la edad media, los registros indican que utilizando la religión para fines distintos a su naturaleza, en lugar de ser un espacio de encuentro con Dios por medio de la fe,  se “Explotaron todos los medios posibles para acrecentar su poder: Jugaron con el miedo al infierno, arrebataron los dones y vendieron los sacramentos. Los cargos episcopales y eclesiásticos vendidos fueron objeto de un verdadero tráfico. Así se establecieron muchas de las dinastías de obispos.”

Ciertamente hay otros temas importantes que iluminar, como el de sacerdotes que sobreviven con apenas lo necesario en lugares de misión y la inequidad entre el clero al que le sobran recursos económicos y el clero que pasa por muchos sacrificios para ejercer su función, sobre todo en las regiones donde las poblaciones requieren de mayor asistencia en la caridad o donde la justicia es ausente.

En el tiempo actual no quedamos exentos de estas mentalidades a las que el Papa sale al paso como buen conocedor de la realidad y el itinerario recorrido por la Iglesia. Así, en una homilía cotidiana, retoma un tema sensible e importante a la luz del Evangelio: el del precio de los sacramentos.

¿QUÉ DIJO EL PAPA FRANCISCO SOBRE LOS COBROS EN LAS PARROQUIAS?

La homilía de la misa matutina del Papa Francisco en la residencia Santa Marta ha tenido como protagonistas a aquellos que tienen la tentación de hacer negocio en las parroquias en lugar de servir para que la gente se encuentre con el Señor.

El Pontífice ha comentado el popular pasaje del Evangelio en el que Jesús expulsa a los mercaderes del templo. Según ha explicado, Jesús actúa de esta manera porque “el templo había sido profanado”, profanado “con el pecado tan grave que es el escándalo”.

Comentando la escena, el Santo Padre ha explicado que “la gente es buena, iba al Templo, no tenía en cuenta estas cosas; buscaba a Dios, rezaba… pero debía cambiar las monedas para poder hacer ofrendas”.

El Pueblo de Dios “iba al templo, no por esta gente, por los que vendían, sino que iban al templo a encontrarse con Dios” y “allí se daba la corrupción que escandalizaba al pueblo”.

A continuación, se refirió al escándalo que un cristiano puede generar con su comportamiento, “con nuestras costumbres no sacerdotales en el Templo, el escándalo del comercio, el escándalo de la mundanidad… Cuantas veces vemos que entrando en una iglesia, todavía hoy, está la lista de precios”, por recibir el bautismo, la bendición, las intenciones de la Misa, lo que hace que se escandalice el pueblo.

El Papa Francisco contó una anécdota sobre este asunto: “una vez, apenas ordenado sacerdote, estaba con un grupo de universitarios, y quería casarse una pareja de novios. Habían ido a una parroquia: pero querían casarse con una Misa. Y allí, el secretario parroquial dijo: ‘No, no se puede’, ‘¿Pero por qué no se puede con la Misa? Si el Concilio recomienda hacerlo siempre con una Misa…’- ‘No, no se puede, porque si dura más de 20 minutos no se puede’ -‘Pero ¿por qué?- ‘Porque hay otros turnos’ -‘Pero nosotros queremos Misa’- ‘Entonces paguen dos turnos’. Y para casarse con la Misa tuvieron que pagar dos turnos. Esto es un pecado de escándalo”.

Para aclarar el asunto, el Papa precisó que “cuando los que están en el Templo, sean sacerdotes, laicos, secretarios, que tienen que manejar la pastoral del templo, se convierten en negociantes, el pueblo se escandaliza”.

“Y nosotros somos responsables de esto. También los laicos, ¿eh? Todos. Porque si hoy veo que en mi parroquia se hace esto, debo tener la valentía de decírselo al párroco a la cara. Y la gente sufre ese escándalo. Es curioso: el Pueblo de Dios sabe perdonar a sus sacerdotes, cuando tienen una debilidad, resbalan hacia un pecado…. Sabe perdonar".

"Pero hay dos cosas que el Pueblo de Dios no puede perdonar: un sacerdote apegado al dinero o un sacerdote que maltrata a la gente. ¡Esto no lo perdona! Y el escándalo, cuando el Templo, la Casa de Dios, se convierte en una casa de negocios, como el matrimonio: se alquila la Iglesia”.

En definitiva, “no se puede servir a dos señores: o le das culto al Dios viviente o le das culto al dinero, a las riquezas”, dijo el Papa, quien a continuación dio las claves para entender por qué Jesús actúa de esta manera: “Pero, ¿por qué Jesús la ha tomado contra el dinero, contra las riquezas? Porque la redención es gratis, la gratuidad de Dios es la que Él viene a traernos, la gratuidad total del amor de Dios. Y cuando la Iglesia se convierte en negocio, se dice que… la salvación no es tan gratuita… Por esto Jesús coge el látigo en la mano para hacer este rito de purificación en el Templo”.

Para terminar, el Pontífice recordó que la liturgia de hoy celebra la Presentación de la Virgen en el Templo. “Que Ella nos enseñe a todos, a todos los párrocos, a todos los que tienen responsabilidades pastorales, a mantener limpio el templo, a recibir con amor a los que vienen, como si cada uno de ellos fuese la Virgen”, concluyó.

Autor: Noticelam
Fuente: ACIPRENSA




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